NUESTRA SEÑORA DEL PILAR
Según una venerada tradición, la Santísima Virgen María se manifestó en Zaragoza sobre una columna o pilar, signo visible de su presencia. Esta tradición encontró su expresión cultual en la misa y en el Oficio que, para toda España, decretó Clemente XII. Pío VII elevó la categoría litúrgica de la fiesta. Pío XII otorgó a todas las naciones sudamericanas la posibilidad de celebrar la misma misa que se celebraba en España.
* El Pilar, lugar privilegiado de oración y de gracia (Del Oficio Divino)
Historia de la Virgen del Pilar
La
tradición, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando
los apóstoles, fortalecidos con el Espíritu Santo, predicaban el Evangelio. Se dice que, por entonces (40 AD), el Apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan e hijo de Zebedeo, predicaba en
España. Aquellas tierras no habían recibido el evangelio, por lo que se encontraban atadas al paganismo. Santiago obtuvo la bendición de la Santísima Virgen para su misión.
Los documentos dicen textualmente que Santiago, "pasando por Asturias, llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso".
En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio".
Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia
en aquel sitio y, con el concurso de los conversos, la obra se puso en marcha con rapidez. Pero antes que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.
Muchos historiadores e investigadores defienden esta tradición y aducen que hay una serie de monumentos y testimonios que demuestran la existencia de una iglesia dedicada a la Virgen de Zaragoza. El mas antiguo de estos testimonios es el famoso sarcófago de Santa Engracia, que se conserva en Zaragoza desde el siglo IV, cuando la santa fue martirizada. El sarcófago representa, en un bajo relieve, el descenso de la Virgen de los cielos para aparecerse al Apóstol Santiago.
Asimismo, hacia el año 835, un monje de San Germán de París, llamado Almoino, redactó unos escritos en los que habla de la Iglesia de la Virgen María de Zaragoza, "donde había servido en el siglo III el gran mártir San Vicente", cuyos restos fueron depositados por el obispo de Zaragoza, en la iglesia de la Virgen María. También está atestiguado que antes de la ocupación musulmana de Zaragoza (714) había allí un templo dedicado a la Virgen.
La devoción del pueblo por la Virgen del Pilar se halla tan arraigada entre los españoles y desde épocas tan remotas, que la Santa Sede permitió el establecimiento del Oficio del Pilar en el que se consigna la aparición de la Virgen del Pilar como "una antigua y piadosa creencia".
Numerosos milagros de la Virgen
En 1438 se escribió un Libro de milagros atribuidos a la Virgen del Pilar, que contribuyó al fomento de la devoción hasta el punto de que, el rey Fernando el católico dijo: "creemos que ninguno de los católicos de occidente ignora que en la ciudad de Zaragoza hay un templo de admirable devoción sagrada y antiquísima, dedicado a la Sta.y Purísima Virgen y Madre de Dios, Sta. María del Pilar, que resplandece con innumerables y continuos milagros".
El Gran milagro del Cojo de Calanda (1640) Se trata de un hombre a quien le amputaron una pierna. Un día años mas tarde, mientras soñaba que visitaba la basílica de la Virgen del Pilar, la pierna volvió a su sitio. Era la misma pierna que había perdido. Miles de personas fueron testigos y en la pared derecha de la basílica hay un cuadro recordando este milagro.
El Papa Clemente XII señaló la fecha del 12 de octubre para la festividad particular de la Virgen del Pilar, pero ya desde siglos antes, en todas las iglesias de España y entre los pueblos sujetos al rey católico , se celebraba la dicha de haber tenido a la Madre de Dios en su región, cuando todavía vivía en carne mortal.
Tres rasgos peculiares que caracterizan a la Virgen del Pilar y la distinguen de las otras:
1- Se trata de una venida extraordinaria de la Virgen durante su vida mortal. A diferencia de las otras apariciones la Virgen viene cuando todavía vive en Palestina: ¨Con ninguna nación hizo cosa semejante", cantará con razón la liturgia del 2 de enero, fiesta de la Venida de la Virgen.
2- La Columna o Pilar que la misma Señora trajo para que, sobre él se construyera la primera capilla que, de hecho, sería el primer Templo Mariano de toda la Cristiandad.
3- La vinculación de la tradición pilarista con la tradición jacobea (del Santuario de Santiago de Compostela). Por ello, Zaragoza y Compostela, el Pilar y Santiago, han constituido dos ejes fundamentales, en torno a los cuales ha girado durante siglos la espiritualidad de la patria española.
Simbolismo del pilar
El pilar o columna: la idea de la solidez del edificio-iglesia con la de la firmeza de la columna-confianza en la protección de María.
La columna es símbolo del conducto que une el cielo y la tierra, "manifestación de la potencia de Dios en el hombre y la potencia del hombre bajo la influencia de Dios". Es soporte de los sagrado, soporte de la vida cotidiana. María, la puerta del cielo, la escala de Jacob, ha sido la mujer escogida por Dios para venir a nuestro mundo. En ella la tierra y el cielo se han unido en Jesucristo.
Las columnas garantizan la solidez del edificio, sea arquitectónico o social. Quebrantarlas es amenazar el edificio entero. La columna es la primera piedra del templo, que se desarrolla a su alrededor; es el eje de la construcción que liga entre si los diferentes niveles. María es también la primera piedra de la Iglesia, el templo de Dios; en torno a ella, lo mismo que los apóstoles reunidos el día de pentecostés, va creciendo el pueblo de Dios; la fe y la esperanza de la Virgen alientan a los cristianos en su esfuerzo por edificar el reino de Dios.
Vemos en Ex 13, 21-22, que una columna de fuego por la noche acompañaba al pueblo de Israel peregrino en el desierto, dirigiendo su itinerario.
En la Virgen del Pilar el pueblo ve simbolizada "la presencia de Dios, una presencia activa que, guía al pueblo de elegido a través de las emboscadas de la ruta".
Liturgia Eucarística del Pilar:
Los textos utilizados son: en la primera lectura, 1 Crónicas 15, donde se recuerda a la Virgen simbolizada por el arca de la alianza, la presencia de Dios en medio de su pueblo, a través de
María, lo cual es gozo para la Iglesia. La segunda lectura (He 1, 12-14) y el evangelio (Lc. 11, 272-28) nos hablan también de la presencia de la Virgen
en la iglesia y de las alabanzas que el pueblo le tributa. El prefacio celebra las maravillas que Dios ha realizado en María, "esperanza de los fieles y gozo de todo nuestro pueblo". Durante la
oración colecta se pide por intercesión de la Virgen "fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor", así como en la oración de las ofrendas, donde se muestra el deseo de
"permanecer firmes en la fe".
Antífona de entrada: se piensa en la Virgen como "la columna que guiaba y sostenía día y noche al pueblo en el desierto", y en el salmo responsorial se recuerda "el Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado".
En el aleluya: "afianzó mis pies sobre la roca y me puso en la boca una cántico nuevo".
Domina en la liturgia la idea de la presencia de María en la Iglesia y de la firmeza que su intercesión y su devoción procura al pueblo de Dios.
El día 12 de octubre de 1492, precisamente cuando las tres carabelas de Cristóbal Colon avistaban las desconocidas tierras de América, al otro lado del Atlántico, los devotos de la Virgen del Pilar cantaban alabanzas a la Madre de Dios en su santuario de Zaragoza, pues ese mismo día, conocido hoy como el Día de la Raza, era ya el día de la Virgen del Pilar.
La Basílica de la Virgen del Pilar es la mas extraordinaria que tiene España como prueba de una antiquísima y profunda devoción
por la Santísima Virgen María. Esa gran basílica mariana con sus once cúpulas y sus cuatro campanarios es famosa en el mundo entero, puesto que en el año 40 AD se apareció ahí la Madre de Dios al
Apóstol Santiago. La Virgen vino mientras aún vivía en la tierra. Es decir apareció en carne mortal. Desde entonces, a través de los siglos, ha mostrado su protección especial con repetidas
gracias, milagros y portentos, ganándose la piedad de los españoles, que le tributan culto con gran devoción.
El interior de la Basílica es de una gran belleza y una serena grandiosidad. Toda la traza del templo está acomodada a la idea, siempre defendida por el Cabildo del Pilar, de no mover de su sitio
la Sagrada Columna de la Virgen.
La Basílica de Nuestra Señora del Pilar es visitada por millares de personas cada día. Son los hijos que vienen a rezarle a su madre quien nunca los abandona.
Historia de la Basílica
Al principio del siglo XVI, el arzobispo Alonso de Aragón, hijo del rey católico, transformó en estilo gótico la iglesia anterior, erigida en el
lugar mismo de la aparición de la Virgen, que quedó así incluida desde entonces dentro del templo; el lugar mas sagrado de esta capilla lo constituía y lo sigue constituyendo el que ocupa la
santa columna, su mas preciada reliquia, en la que se asienta la imagen de la Virgen.
Por la necesidad que se vio de cobijar a las inmensas muchedumbres de peregrinos y poder atender mejor a los numerosos asistentes en los actos de culto, en 1681 se puso la primera piedra
del nuevo templo, donde se incluyó también la santa capilla, conservando intacto el lugar de asentamiento de la columna de la Virgen. En 1872 se concluyeron las diversas capillas y cúpulas, mas
tarde se añadirán las cuatro torres, la última se concluyó en 1961.
Los sitios de Zaragoza, (1808) durante la guerra de independencia, dieron notoriedad a la devoción de la Virgen del Pilar. Junto a su manto se reunía el pueblo buscando en ella protección y
aliento; se le representaba velando el sueño de los soldados y se le nombró: "capitana de la tropa aragonesa". Un siglo mas tarde en 1908, la devoción a la Virgen del Pilar, afianzo su dimensión
hispánica con el tributo que se le ofreció de todas las banderas de las naciones hispanoamericanas, que cuelgan actualmente en los muros del Pilar.
El Papa Juan Pablo II en 1984, al hacer escala en su viaje a Santo Domingo para iniciar la conmemoración del descubrimiento de América, reconoció a la Virgen del Pilar como "patrona de la
hispanidad".
No nos podemos olvidar la importancia que tuvo en aumentar la devoción a la Virgen del Pilar, la guerra civil de 1936-1939. Las tres bombas que cayeron sobre el templo no estallaron y
muchos vieron en este hecho un signo de la especial protección de la Virgen sobre las tropas nacionalistas. De toda España acudían peregrinos a pie a dar gracias a la Virgen por haberlos librado
de los peligros de la guerra.
Actividades en el Santuario del Pilar: Misas, confesiones, rezo del Santo Rosario en la capilla de la Virgen, paso de los niños (a la Virgen del Pilar) y museo pilarista.
16 DE JULIO: DIA DE NUESTRA SEÑORA DE ITATI
NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
Mensaje de Nuestra Señora de Medjugorje
MARIA, MADRE DE LAS AMERICAS
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PAÍS |
ADVOCACIÓN |
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|
México |
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| Argentina | ||
| Bolivia | Nra. Sra. de Copacabana | |
| Brazil | Nra. Sra. Aparecida | |
| Canada | Notre Dam du Cap | |
| Chile | La Virgen del Carmen de Maipú | |
| Colombia | Nra. Sra. de Chiquinquirá | |
| Costa Rica | Nuestra Señora de los Angeles | |
| Cuba | La Caridad del Cobre | |
| Ecuador | Nra. Sra. del Quinche | |
| España | La Virgen del Pilar | |
|
Estados Unidos de Norte América |
La Inmaculada Concepción | |
| Guatemala | Santa María del Rosario | |
| Haiti |
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro |
|
| Honduras | Nuestra Señora de Suyapa | |
| México | Nuestra Señora de Guadalupe | |
| Nicaragua | La Inmaculada Concepción de El Viejo (La Purísima) | |
| Panamá | Santa María de la Antigua | |
| Paraguay | Nra. Señora de los Milagros de Caacupé | |
| Perú |
|
Nra. Señora de la Merced |
| Puerto Rico |
Ntra. Sra. de la Divina Providencia |
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| República Dominicana |
|
Nuestra Señora de la Altagracia |
| San Salvador | Nuestra Señora de la Paz | |
| Uruguay | Nra. Sra. de los Treinta yTres. | |
| Venezuela | Nuestra Señora de Coromoto |
La Virgen María, la Madre de Dios, es uno de los pilares fundamentales de nuestro sentimiento religioso. María es Madre de Jesús, Madre de Cristo, Madre de Dios, y Madre de todos nosotros, ya que es el mismo Jesús quien así lo proclama.
Los seres humanos tenemos un sentimiento especial hacia nuestra madre. La madre que nos concibe, que nos alberga en su seno seguro y confortable, la madre que nos da a luz sufriendo en el parto, que nos alimenta cuando nuestros ojos aún están cerrados. La madre que sufre por nosotros cuando sufrimos, que vela nuestra enfermedad y nos reconforta. Ésa es la madre a la que los soldados heridos de muerte llaman a gritos en los campos de batalla.
Todo eso es María, nuestra Madre
La Anunciación a María inaugura la plenitud de "los tiempos"(Gal 4, 4), es decir el cumplimiento de las promesas y de los
preparativos. María es invitada a concebir a Aquel en quien habitará "corporalmente la plenitud de la divinidad" (Col 2, 9). La respuesta divina a su "¿Cómo será esto,
puesto que no conozco varón?" (Lc 1, 34) se dio mediante el poder del Espíritu: "El Espíritu Santo vendrá sobre Ti" (Lc 1, 35). (Catecismo de la Iglesia Católica, 484)
La misión del Espíritu Santo está siempre unida y ordenada a la del Hijo (cf. Jn 16, 14-15). El Espíritu Santo fue enviado para santificar el seno de la Virgen María y fecundarla por obra
divina. Él que es "el Señor que da la vida", haciendo que Ella conciba al Hijo Eterno del Padre en una humanidad tomada de la suya. (Catecismo de la Iglesia Católica, 485)
Al anuncio de que Ella dará a luz al "Hijo del Altísimo" sin conocer varón, por la virtud del Espíritu Santo
(cf. Lc 1, 28-37), María respondió por "la obediencia de la fe" (Rm 1, 5), segura de que "nada hay imposible para Dios": "He aquí la esclava del
Señor: hágase en mí según tu palabra" (Lc 1, 37-38). Así dando su consentimiento a la palabra de Dios, María llegó a ser Madre de Jesús y, aceptando de todo corazón la voluntad
divina de salvación, sin que ningún pecado se lo impidiera, se entregó a Sí misma por entero a la persona y a la obra de su Hijo, para servir, en su dependencia y con Él, por la gracia de
Dios, al Misterio de la Redención (cf. LG 56):
Ella, en efecto, como dice San. Ireneo, "por su obediencia fue causa de la salvación propia y de la de todo el género humano". Por eso, no pocos Padres antiguos, en su predicación,
coincidieron con él en afirmar "el nudo de la desobediencia de Eva lo desató la obediencia de María. Lo que ató la virgen Eva por su falta de fe lo desató la Virgen María por su
fe". Comparándola con Eva, llaman a María `Madre de los vivientes' y afirman con mayor frecuencia: "la muerte vino por Eva, la vida por María". (LG.
56). (Catecismo de la Iglesia Católica, 494)
2.LA VISITACIÓN.
Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre (cf. Lc 2, 6-7); unos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento. En esta pobreza se manifiesta la gloria del Cielo (cf. Lc 2, 8-20). (Catecismo de la Iglesia Católica, 525)
"Hacerse niño" con relación a Dios es la condición para entrar en el Reino (cf. Mt 18, 3-4); para eso es necesario abajarse
(cf. Mt 23, 12), hacerse pequeño; más todavía: es necesario "nacer de lo alto" (Jn 3,7), "nacer de Dios" (Jn 1, 13) para "hacerse hijos de
Dios" (Jn 1, 12). El Misterio de Navidad se realiza en nosotros cuando Cristo "toma forma" en nosotros (Ga 4, 19). Navidad es el Misterio de
este "admirable intercambio":
O admirabile commercium! El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de una virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos da parte en su divinidad (LH, antífona de la octava
de Navidad). (Catecismo de la Iglesia Católica, 526)
La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo (...) La Epifanía celebra la adoración de Jesús por unos "magos" venidos de Oriente (Mt 2, 1) En estos "magos", representantes de religiones paganas de pueblos vecinos, el Evangelio ve las primicias de las naciones que acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación. La llegada de los magos a Jerusalén para "rendir homenaje al rey de los Judíos" (Mt 2, 2) muestra que buscan en Israel, a la luz mesiánica de la estrella de David (cf. Nm 24, 17; Ap 22, 16) al que será el Rey de las naciones (cf. Nm 24, 17-19). Su venida significa que los gentiles no pueden descubrir a Jesús y adorarle como Hijo de Dios y Salvador del mundo sino volviéndose hacia los judíos (cf. Jn 4, 22) y recibiendo de ellos su promesa mesiánica tal como está contenida en el Antiguo Testamento (cf. Mt 2, 4-6). (Catecismo de la Iglesia Católica, 528)
El hallazgo de Jesús en el Templo (cf. Lc 2, 41-52) es el único suceso que rompe el silencio de los Evangelios sobre los años ocultos de Jesús. Jesús deja entrever en ello el misterio de su consagración total a una misión derivada de su filiación divina: "¿No sabíais que me debo a los asuntos de mi Padre?" María y José "no comprendieron"esta palabra, pero la acogieron en la fe, y María "conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón", a lo largo de todos los años en que Jesús permaneció oculto en el silencio de una vida ordinaria. (Catecismo de la Iglesia Católica, 534)
"Os anunciamos la Buena Nueva de que la Promesa hecha a los padres Dios la ha cumplido en nosotros, los hijos, al resucitar a
Jesús (Hch 13, 32-33). La Resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo, creída y vivida por la primera comunidad cristiana como verdad central, transmitida
como fundamental por la Tradición, establecida en los documentos del Nuevo Testamento, predicada como parte esencial del Misterio Pascual al mismo tiempo que la Cruz. (Catecismo de la Iglesia Católica, 638)
El misterio de la Resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya San Pablo, hacia el año 56,
puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que
resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce." (1 Co 15, 3-4). El Apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió
después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18). (Catecismo de la Iglesia Católica,
639)
"¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es
el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del Cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro
vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de
las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al
descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf.Jn 20, 5-7) que la ausencia
del Cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44). (Catecismo de la Iglesia Católica, 640)
En tu parto has conservado la virginidad, en tu dormición no has abandonado el mundo, oh Madre de Dios: Tú te has reunido con la fuente de la Vida, Tú que concebiste al Dios vivo y que, con tus oraciones, librarás nuestras almas de la muerte (Liturgia bizantina, Tropario de la fiesta de la Dormición [15 de agosto]). (Catecismo de la Iglesia Católica, 966)
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ORACIÓN PARA IMPLORAR FAVORES POR INTERCESIÓN DEL SIERVO DE DIOS EL PAPA JUAN PABLO II Oh Trinidad Santa, Te damos gracias por haber concedido a la Iglesia al Papa Juan Pablo II y porque en él has reflejado la ternura de Tu paternidad, la gloria de la Cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de amor. El, confiando totalmente en tu infinita misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana ordinaria, como camino para alcanzar la comunión eterna Contigo. Concédenos, por su intercesión, y si es Tu voluntad, el favor que imploramos, con la esperanza de que sea pronto incluido en el número de tus santos. Padrenuestro. Avemaría. Gloria. |
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Se ruega a quienes obtengan gracias por intercesión del Siervo de Dios Juan Pablo II, las comuniquen al Postulador de la Causa, Monseñor Slawomir Oder. Vicariato di Roma. Piazza San Giovanni in Laterano 6/A 00184 ROMA . También puede enviar su testimonio por correo electrónico a la siguiente dirección:postulazione.giovannipaoloii@vicariatusurbis.org |
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Te saludamos con las palabras del Evangelio: Feliz porque has escuchado la Palabra de Dios y la has cumplido.
¡Tú eres la llena de gracia!
Te alabamos, Hija predilecta del Padre.
Te bendecimos, Madre del Verbo Divino.
Te veneramos, Sagrario del Espíritu Santo.
Te invocamos; Madre y Modelo de toda la Iglesia.
Te contemplamos, imagen realizada de las esperanzas de toda la humanidad.
¡El Señor está contigo!
Tú eres la Virgen de la Anunciación, el Sí de la humanidad al misterio de
la salvación.
Tú eres la Hija de Sión y el Arca de la nueva Alianza en el misterio de la Visitación.
Tú eres la Madre de Jesús, la que lo mostraste a los pastores y a los sabios de Oriente.
Tú eres la Madre que ofrece a su Hijo en el templo, lo acompaña hasta Egipto y lo conduce a Nazaret.
Tú eres la Virgen de los caminos de Jesús, de la vida oculta y del milagro de Caná.
Tú eres la Madre Dolorosa del Calvario y Virgen gozosa de la Resurrección.
Tú eres la Madre de los discípulos de Jesús en la espera y en el gozo de Pentecostés.
¡Bendita Tú eres ...!
Porque creíste en la Palabra del Señor,
Porque esperaste en sus promesas,
Porque fuiste perfecta en el amor.
Por tu caridad premurosa con Isabel,
Por tu bondad materna en Belén,
Por tu fortaleza en la persecución,
Por tu perseverancia en la búsqueda de Jesús en el templo,
Por tu vida sencilla en Nazaret,
Por tu intercesión en Caná,
Por tu presencia maternal junto a la Cruz,
Por tu fidelidad en la espera de la Resurrección,
Por tu oración asidua en Pentecostés.
Por la gloria de tu Asunción a los cielos,
Por tu maternal protección sobre la Iglesia,
Por tu constante intercesión por toda la humanidad.
¡Santa María, Madre de Dios! Queremos consagrarnos a Ti.
Porque eres Madre de Dios y Madre nuestra.
Porque tu Hijo Jesús nos confió a Ti.
Porque has querido ser Madre de la Iglesia.
¡Santa María, Madre de Dios! Nos consagramos a Ti:
Los obispos, que a imitación del Buen Pastor velan por el Pueblo de Dios.
Los sacerdotes, que han sido ungidos por el Espíritu.
Los religiosos y religiosas, que ofrendan su vida por el Reino de Cristo.
Los seminaristas, que han acogido la llamada del Señor.
Los esposos cristianos en la unidad e indisolubilidad de su amor con sus familias.
Los seglares comprometidos en el apostolado.
Los jóvenes que anhelan una sociedad nueva.
Los niños que merecen un mundo más pacífico y humano.
Los enfermos, los pobres, los encarcelados, los perseguidos, los huérfanos, los desesperados, los moribundos.
¡Ruega por nosotros pecadores!
Madre de la Iglesia, bajo tu patrocinio nos acogemos y a tu inspiración nos encomendamos.
Te pedimos por la Iglesia, para que sea fiel en la pureza de la fe, en la firmeza de la esperanza, en el fuego de la caridad, en la disponibilidad apostólica y misionera, en el compromiso por promover la justicia y la paz entre los hijos de esta tierra bendita.
Te suplicamos que toda la Iglesia se mantenga siempre en perfecta comunión de fe y de amor, unida a la Sede de Pedro con estrechos vínculos de obediencia y de caridad.
Te encomendamos la fecundidad de la nueva evangelización, la fidelidad en el amor de preferencia por los pobres y la formación cristiana de los jóvenes, el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, la generosidad de los que se consagran a la misión, la unidad y la santidad de todas las familias.
¡Ahora y en la hora de nuestra muerte!
¡Virgen, Madre nuestra! Ruega por nosotros ahora. Concédenos el don inestimable de la paz, la superación de todos los odios y rencores, la reconciliación de todos los hermanos. Te lo pedimos a Ti, a quien invocamos como Reina de la Paz. Que cese la violencia y la guerrilla. Que progrese y se consolide el diálogo y se inaugure una convivencia pacífica. Que se abran nuevos caminos de justicia y de prosperidad.
Te encomendamos a todas las víctimas de la injusticia y de la violencia, a todos los que han muerto en las catástrofes naturales, a todos los que en la hora de la muerte acuden a Ti como Madre. Sé para todos nosotros Puerta del Cielo, vida, dulzura y esperanza, para que, juntos, podamos contigo glorificar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Amén!
Devoción a María: Explicación
El Concilio Vaticano II enseña que las diversas formas de piedad hacia la Madre de Dios, hacen que, al honrar a la Madre, el Hijo sea más amado.
La devoción, dice Santo Tomás de Aquino, "no es otra cosa que una voluntad pronta para entregarse a todo lo que pertenece al servicio de Dios” (S.Th. II-II, q.82, a.1). La devoción, pues, radica en la intimidad de] que se siente inclinado al servicio amoroso de quien le es superior, que en el caso que nos ocupa es la Madre de Dios y Madre de todos los hombres.
Cuando se acepta con fe y buena voluntad la primacía de Santa María sobre los Ángeles y los Santos, por ser la Madre de Dios y por su estrecha relación con los misterios de Cristo Redentor, se produce en los cristianos una actitud de veneración a María tal, que se manifiesta en un culto litúrgico lleno de respeto, en devoción personal recia y profunda, en prácticas de piedad que la Iglesia recomienda y bendice. Esto no entorpece el culto a Dios, sino que lo favorece e impulsa.
EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA Y LA AUTENTICA DEVOCIÓN A MARíA
El Concilio Vaticano II enseña que las diversas formas de piedad hacia la Madre de Dios, que la Iglesia ha aprobado dentro de los límites de la sana y ortodoxa doctrina, teniendo en cuenta las circunstancias de lugar y de tiempo, así como el carácter e idiosincrasia de los fieles, hacen que, al honrar a la Madre, el Hijo sea más amado. Por ello recomienda también las prácticas de piedad marianas tradicionales, reconocidas por el Magisterio y admitidas por los Obispos de los lugares.
Su forma y duración variara para cada lugar y, con el correr del tiempo, hasta pueden derivar sus modos y esplendor; pero siempre, ya sean públicas o privadas, tenderán a honrar a nuestra Madre y a conseguir su intercesi0n poderosa. El culto de la Madre de Dios, a través de sus imágenes o cuadros, queda bien patente que es según el sentido que se le da en la Iglesia: No se venera la imagen o el cuadro como tal, sino a la persona representada.
El Concilio asimismo explica cuál debe ser la verdadera devoción a María: no un afecto estéril y pasajero, ni una vana credulidad, sino que la recta devoción a Santa María necesita de una fe viva, que lleva al amor y se traduce en imitación (cfr. Const. dogm. Lumen gentium, nn.66 y 67).
Con Juan Pablo II podemos decir: "Se trata aquí, no sólo de la doctrina de la fe, sino también de la vida de fe y, por tanto, de la auténtica espiritualidad mariana, a la par de la devoción correspondiente, encuentra una fuente riquísima en la experiencia histórica de las personas y de las diversas comunidades cristianas, que viven en los diversos pueblos de la tierra" (Enc. Redemptoris Mater, n.48).
LOS FRUTOS DE LA DEVOCIÓN A MARÍA
Si el objeto último de la devoción a María es honrar a Dios y, con El y por El, a su Santísima Madre; el fruto que esa devoción produce, hace que el hombre mismo se beneficie con tan pródigos y tiernos cuidados que tiene la Virgen María para con sus hijos.
Los frutos de la devoción a la Santísima Virgen son los siguientes:
a) Quienes la honran obtienen una mayor benevolencia de parte de María. Ella por su gran poder de intercesión, consigue mayores gracias de Dios para que vivan mejor su vida cristiana, conduciéndolos hasta las cimas de la santidad. Ella es la Reina de los santos
b) A los pecadores, que junto con el deseo de enmendarse la honran y se ponen bajo su protección, les alcanza la gracia de la conversión y no dejará de socorrerlos y de conducirlos a Dios. Ella es Refugio de los pecadores.
c) A quienes la invocan confiada y perseverantemente, María puede alcanzarles la gracia de la perseverancia final, don inestimable, como lo llama San Agustín. Y, por eso, le pedimos en el Ave María: "ruega por nosotros… en la hora de nuestra muerte". Ella es Auxilio de los moribundos.
d) Finalmente, si tenemos en cuenta que la devoción a María se deriva de la fe en la Encarnación redentora, a mayor fe, mayor devoción y, en consecuencia, se confirman en la Iglesia los fundamentos de la fe y se desvanecen las herejías. Santa María es Madre de la Iglesia.
LA DEVOCIÓN A MARÍA ES SEÑAL DE PREDESTINACIÓN
La verdadera devoción a la Virgen María se considera como señal cierta y signo de predestinación. La Iglesia enseña esta consoladora verdad:
"Es muy constante entre los fieles la opinión, comprobada con larga experiencia, de que no perecerán eternamente los que tengan a la misma Virgen por Patrona" (Benedicto XV; Carta Apostólica Intersoladicia, 22-V-1918).
El Papa Pío XI claramente dejó escrito: "No puede sucumbir eternamente aquel a quien asistiere la Santísima Virgen, principalmente en el crítico momento de la muerte. Esta es la sentencia de los doctores de la Iglesia, de acuerdo con el sentir del pueblo cristiano" (Const. Apostólica Explorata res est, 2-11-1923).
El Papa Pío XII dice: "Tenemos por cosa averiguada que, doquiera que la Santísima Madre de Dios es obsequiada con sincera y diligente piedad, allí no puede fallar la esperan za, de la salvación"« (Const. Apost. Sacro vergente anno, 7-VII 1952).
Los testimonios de la Tradición cristiana son abundantísimo y prueban a lo largo de la historia la convicción de la Iglesia en esta consoladora creencia.
En los primeros siglos San Ireneo afirma: "María ha sido constituida causa de salvación para todo el género humano" (Adversus haereses, 3,22). San Anselmo escribía: "Así como es imposible que se salve quien no es devoto de María, ni implora su protección, así es imposible que se condenen los que se encomiendan a la Virgen y son mirados por Ella con amor" (Opus, PL. 145, 163).
La certeza de la salvación eterna ?fruto de la auténtica devoción a María? es una seguridad de tipo moral, es decir, fortalece la Esperanza teologal. Se deriva, de una parte, de la estrecha vinculación de María con su Hijo y, de otra, del amor materno de María hacia sus hijos, que le impulsa a concederles las gracias necesarias para su salvación y, en concreto, la gracia de la perseverancia final en el bien. Por tanto, no es señal infalible de predestinación, ya que esta sólo puede conocerse por una especial gracia y revelación de Dios (cfr. Conc. de Trento, DZ.805).
Invocar e imitar a María son los dos elementos esenciales de la auténtica devoción mariana; por ello, la devoción lleva a la invocación y ésta será sincera si lleva a la imitación ?al esfuerzo? de seguir los ejemplos de María. Por tanto, no es señal para aquellos que muy poco se preocupan de cumplir los mandamientos divinos o de recurrir a los Sacramentos.
LAS PRÁCTICAS DE DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN
La unión con Dios en el Cielo es la meta del hombre; por ello el hombre de fe acepta en el camino de su vida como venido de las manos de Dios las penas y las alegrías, las cosas que nos hacen sufrir y las que nos suponen dicha y, aun la muerte misma. Sin embargo, en ese camino, áspero y arduo a veces, terso y lleno de dulzura otros, hay también un atajo ?senda que abrevia y facilita el camino? que es María. El Pueblo cristiano, "por inspiración sin duda del Espíritu Santo, ha tenido siempre esta intuición divina: es más fácil llegar a Dios a través de su Madre" (F. Fernández Carvajal, Antología de textos, Editorial Palabra, p.1487).
"Ella es tu Madre y tú eres su hijo; te quiere como si fueras el hijo único suyo en este mundo. Trátala en consecuencia: cuéntale todo lo que te pasa, hónrala, quiérela. Nadie lo hará por ti, tan bien como tú, si tú no lo haces.
Te aseguro que, si emprendes este camino, encontrarás enseguida todo el amor de Cristo: y te verás metido en esa vida inefable de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Sacarás fuerzas para cumplir acabadamente la Voluntad de Dios, te llenarás de deseos de servir a todos los hombres. Serás el cristiano que a veces sueñas ser: lleno de obras de caridad y de justicia, alegre y fuerte, comprensivo con los demás y exigente contigo mismo.
Ese, y no otro, es el temple de nuestra fe. Acudamos a Santa María, que Ella nos acompañará con un andar firme y constante." Josemaría Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios, n.293).
Origen de las devociones marianas
Desde los primeros siglos de la Iglesia comenzaron a surgir devociones marianas, que el pueblo cristiano, con su repetición en tan diversos países y circunstancias, fue plasmándolas en formas y costumbres que posteriormente la Iglesia recogió en la Liturgia y aprobó en su Magisterio. De ellas hay algunas que se limitan a grupos, o países, o a determinadas épocas. Otras son universales y se viven por todos aquellos que quieren honrar a Nuestra Señora como "se ha hecho siempre, por todos y en todas partes" (San Vicente de Lerins, Commonitorio).
Sería interminable la enumeración de las diversas formas en que, a lo largo de los siglos, las almas enamoradas de María han cristalizado su cariño y devoción por Ella; por eso la Iglesia exclama con toda propiedad: de María "numquam satis", nunca será suficiente lo que podamos decir de Ella al contemplar sus privilegios, como tampoco se saciará nunca el corazón de sus hijos al expresar de mil maneras diversas su gratitud y reconocimiento filial.
LAS DEVOCIONES MARIANAS MAS DESTACADAS
a) Las fiestas de la Virgen
En primer lugar está la participación interior ?con oración y consideraciones personales? y la exterior ?con asistencia a los actos de culto? de las diversas fiestas que, a lo largo del año, dedica la Iglesia para honrar a la Santísima Virgen. En ellas se le alaba por algún misterio de su vida: Madre de Dios, Inmaculada, la Asunción; o por algún título con lo que la Iglesia nos la presenta por alguna actuación en favor de los hombres: como Reina, como Mediadora, como la Virgen Dolorosa, o Nuestra Señora del Rosario; por su manifestación singular en algún lugar donde se le venera: en Fátima, en Lourdes, el Pilar, Loreto, en la Villa de Guadalupe (México), etc.
b) El Santo Rosario
Pocas devociones son tan gratas a María como el Santo Rosario, recomendada por los Romanos Pontífices con tanta insistencia. Innumerables son las gracias que han recibido los fieles a través de esta oración, ya sea recitada en común o personalmente. Además, es conveniente recordar que, al igual que otras prácticas de piedad, el Santo Rosario está favorecido con indulgencias: parcial, si se reza privadamente o plenaria si se hace en familia.
La doctrina sobre las Indulgencias se encuentra en la Constitución Apostólica Indulgentiarim doctrina de Pablo VI (1967); en el manual de indulgencias actuales, el Enchiridion (1968) y, en el Código de Derecho Canónico (1983), cc.992 a 997.
Indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal debida por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que el fiel, dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones, consigue por mediación de la Iglesia, la cual como administradora de la Redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los Santos" (Código de Derecho Canónico, c.992).
Los requisitos para lucrar indulgencias parciales (remisión parcial de la pena temporal) son: a) Ser sujeto capaz: ser bautiza do, no excomulgado y, estar en estado de gracia; b) cumplir los requisitos generales: tener intención de ganarlas y realizar la obra prescrita; c) cumplir los requisitos particulares: tener el corazón contrito. Para lucrar las indulgencias plenarias (remisión plena de la pena temporal), además de las anteriores, requeridas para la indulgencia parcial, son: confesión, comunión, oración por las intenciones del Romano Pontífice y, excluir todo afecto al pecado, incluso venial.
"Vuestro Rosario ?decía el Papa Pablo VI?, es una escalera, y vosotros la subís en común, escalón por escalón, acercándose al encuentro con la Señora, que quiere decir al encuentro con Cristo. Porque ésta es una de las características del Rosario, la más importante y la más hermosa de todas; una devoción que, a través de la Virgen, nos lleva a Cristo. Cristo es el término de esta larga y repetida invocación a María (Alocución, 10?V?64).
Repetir el Ave María y las demás oraciones no cansa si se pone esfuerzo y amor. "Vivir esa oración maravillosa que es el Santo Rosario, en el que el alma no se cansa de decir siempre las mismas cosas, como no se cansan los enamorados cuando se quieren y en el que se aprende a revivir los momentos centrales de la vida del Señor" Josemaría Escrivá de Balaguer, Es Cristo que pasa, n.164).
c) El Angelus
El Angelus es el recuerdo del encuentro del Ángel con Nuestra Madre, en el cual le anunció su divina maternidad. Recitarlo todos los días a las doce o en la media tarde, con pausa y atención, nos traerá la presencia de la Señora y el agradecimiento por su respuesta. Como es una práctica breve, que suele tenerse en medio del trabajo y las ocupaciones del día, conviene recoger nuestro pensamiento con intensidad, ponerlo en Nuestra Señora, recitarlo sin prisa y de memoria y aprovechar para renovar el ofrecimiento de nuestro trabajo y de nuestro amor a la Virgen. En el tiempo pascual se reza el Regina Coeli.
d) El Escapulario de la Virgen del Carmen
Llevar el Escapulario de la Virgen del Carmen o alguna otra medalla es señal de fe en su intercesión poderosa y símbolo de nuestra alianza con Ella. El uso del escapulario del Carmen ha de ir acompañado de una disposición consciente y devota, a la par de unas prácticas de piedad marianas que pueden reducirse ?si no se llegó a otras más largas? a las tres Ave marías de la noche. En la ceremonia de imposición, el sacerdote recuerda que se debe recibir "impetrando a la Santísima Virgen que, con su gracia ?de Dios?, lo lleves sin pecado, te defienda de toda adversidad y te conduzca a la vida eterna" (S.C.R., 24?VII?1968, Elenchum Ritum, CELAM, p.249).
El origen del Escapulario de N. S. del Carmen se remonta al año 1251, fecha en que se apareció la Virgen a San Simón Stock, inglés, a quien dijo: "Recibe, queridísimo hijo, este escapulario en prenda de mi alianza y como privilegio para tí y para todos los que lo usen. El que muera vistiendo éste hábito no padecerá el fuego eterno". Más tarde, en una aparición al Papa Juan ?XXII, mandó que se hiciera saber a cuantos llevasen el Escapulario "que saldrían del Purgatorio el sábado siguiente a su muerte" (Privilegio sabatino).
Nota: El fiel que por primera vez lleva el Escapulario, debe recibirlo con imposición y bendición hechas por el sacerdote. Al reponer el Escapulario, por pérdida o destrucción, basta la bendición de cualquier sacerdote. El Escapulario de tela puede cambiarse por una medalla escapulario de metal con la condición que ésta tenga en una cara la imagen de N.S. Jesucristo y, en la otra, la imagen de la Santísima Virgen.
e) Las tres Aves Marías
No acostarnos nunca sin rezar con devoción tres veces el Avemaría, es costumbre que puede valernos para que nuestros últimos pensamientos vayan hacia María que vela nuestro sueño y, con su poder, puede alejarnos al enemigo de nuestra alma y de nuestro cuerpo. Repetimos pausadamente y con devoción las palabras que fueron pronunciadas por el Arcángel Gabriel y por Santa Isabel, y por las palabras del "Santa María" que le compuso, con veneración la Iglesia.
Es muy recomendable rezar de rodillas las tres Avemarías cada noche? al acostarse y, cada mañana al levantarse, añadiendo al final esta breve oración: "¡Oh María, por vuestra pura e Inmaculada Concepción, haced puro mi cuerpo y santa el alma mía!" (San Alfonso María de Ligorio).
f) El sábado, día de la Virgen
El sábado es tradicionalmente en la Iglesia el día de la semana que se dedica a la Virgen, y en él podemos manifestarle de modo más intenso nuestro cariño, estando más pen dientes de Ella a través de jaculatorias, miradas a las imágenes ?se le pueden poner flores frescas ese día a sus imágenes?, recitando las oraciones tradicionales como son el "Acordaos", "Oh Señora mía", y especialmente la Salve, que nos ayudará a vivir lo que dice Camino en el punto 276: "Si te acostumbras, siquiera una vez por semana, a buscar la unión con María para ir a Jesús, verás cómo tienes más presencia de Dios" (Josemaría Escrivá de Balaguer).
g) La consagración a María
Un medio eficaz para vivir fielmente los compromisos 1 Bautismo (cfr. Juan Pablo 11, Enc. Redemptoris Mater, n.48) la consagración a María, que puede hacerse de dos formas: considerando a María como Reina (consagración de esclavitud mariana) o bien, como Madre (de piedad filial mariana). modo de ejemplo, señalamos las compuestas por: San Luis María Grignon de Montfort (cfr. Tratado de la verdadera devoción a la Virgen) y, San Alfonso María de Ligorio (cfr. Las glorias de María).
h) Otras prácticas de piedad marianas
Las romerías o peregrinaciones a Santuarios o ermitas dedicados a la Virgen.
Las Romerías o peregrinaciones pueden hacerse de maneras muy diversas: sea en grupos muy numerosos y recorriendo grandes distancias, bien en pequeños grupos y haciendo un recorrido corto.
Una manera que puede ser muy práctica es la siguiente: dirigirse a pié hacia algún Santuario, ermita, etc., dedicado a la Virgen, en grupos de dos o tres personas; caminar hacia el lugar, al menos, la duración del rezo de los cinco primeros misterios del Rosario. En el lugar mismo rezar otros cinco misterios incluyendo las letanías y volver caminando, al me nos la distancia de otros cinco misterios. De esta forma se rezan y meditan los quince misterios que forman la corona o rezo completo del Santo Rosario. Se aconseja que en estas ocasiones no se tome ningún refrigerio como un pequeño detalle de sacrificio en honor de Santa María.
El mes de mayo, está dedicado a honrar a María. Su origen remonta, en España, a San Alfonso X el Sabio (siglo XIII). este tiempo los niños suelen ofrecer flores a María, los adultos acostumbran hacer algún sacrificio diario, rezar el Rosario en familia, etc., y todos los fieles procurarán acercarse al Sacramento de la Penitencia para reconciliarse con Dios y tener su alma limpia como la de la Virgen.
El mes de octubre está dedicado a rezar el Santo Rosario, costumbre que surge en el siglo XIX con ocasión de las apariciones de Nuestra Señora de Lourdes, y que el Papa León XIII lo extiende a toda la Iglesia. En particular, se ha de promover el rezo de] Rosario en familia pues, como enseña la Iglesia, la familia que reza unida permanece unida.
Las miradas a las imágenes de la Virgen, que se encuentran en las habitaciones, calles, iglesias… y que van acompañadas con el afecto del corazón o una jaculatoria ?pequeña frase de amor? en el interior de nuestra mente, con verdaderos votos de fe y amor, confianza y cariño con nuestra Madre.
MARIA ROSA MISTICA
Las apariciones de la Virgen María como Rosa Mystica, comenzaron en 1947 en Montichiari, una pequeña ciudad al norte de Italia. Montichiari está situada al pie de los Alpes italianos, a unos 20 kilómetros de Brescia.
Pierina Gilli, nacida el 3 de agosto de 1911, trabajaba como enfermera. En la primavera de 1947, se le apareció la madre de Dios en una sala del hospital. Vio a la hermosísima Señora que vestía una túnica morada y cubría su cabeza con un velo blanco. Tenía el pecho atravesado por tres espadas. Su rostro celestial estaba triste y sus lágrimas caían al suelo. Sus dulces labios se abrieron para decir: "Oración - Penitencia - Reparación", y luego guardó silencio.
En una segunda aparición ocurrida el domingo 13 de junio de 1947, también en el hospital, la Santísima Virgen aparece pero esta vez vestida de blanco y en vez de las tres espadas lleva tres rosas: blanca, roja y dorada. Pierina le preguntó que por favor le dijera quién era. La Virgen le respondió: "Soy la Madre de Jesús y Madre de todos vosotros. Nuestro Señor me envía para implantar una nueva devoción mariana en todos los institutos así masculinos como femeninos, en las comunidades religiosas y en todos los sacerdotes. Yo les prometo que si me veneran de esta manera especial, gozarán particularmente de mi protección, habrá un florecimiento de vocaciones religiosas, menos deserciones y una gran santidad en sus miembros.
Deseo que el 13 de cada mes se me consagre como día mariano y los doce precedentes sirvan de preparación con oraciones especiales." Su rostro se iluminó de alegría y continuó: "En ese día derramaré sobreabundancia de gracias y santidad sobre quienes así me hubieran honrado. Deseo que el 13 de julio de cada año sea dedicado en honor de Rosa Mystica, es decir, "Rosa Misteriosa". Pierina le preguntó si no era necesario una prueba o milagro de sus apariciones, y la Virgen le respondió: "El milagro más patente consistirá en que las personas consagradas a Dios, que desde hace tiempo y de modo especial durante la guerra , se han dejado dominar por la tibieza, hasta el punto de ser infieles a su vocación y traicionarla, esas personas que con deslealtad han provocado los castigos y persecuciones de que es actualmente víctima la Iglesia, cesarán de ofender gravemente al Señor y harán florecer de nuevo el espíritu de sus fundadores".
Luego le explicó el significado de las tres espadas: La primera espada significa la pérdida culpable de la vocación sacerdotal o religiosa. La segunda espada, la vida en pecado mortal de personas consagradas a Dios. La tercera espada, la traición de aquellas personas que al abandonar su vocación sacerdotal o religiosa, pierden también la fe y se convierten en enemigos de la Iglesia.
La rosa blanca simboliza el espíritu de oración. La rosa roja el espíritu de reparación y sacrificio. La rosa dorada el espíritu de penitencia. Durante el año 1947 la Virgen aparece de nuevo el 22 de octubre, el 16 y 22 de noviembre. En esta última ocasión anunció cuándo aparecería de nuevo. "El 8 de diciembre alrededor del mediodía, vendré otra vez aquí y será una hora de gracia. La hora de gracia será un acontecimiento de numerosas y grandes conversiones... Almas totalmente endurecidas en el mal y frías como este mármol volverán a ser amantes y fieles a Dios".
El día 8 de diciembre de 1947, en la Iglesia de Montichiari, ante una gran multitud, la Virgen apareció sonriente y, dijo: "¡Yo soy la Inmaculada Concepción! "Yo soy Maria de la Gracia, esto es, la llena de gracia, Madre de mi divino Hijo Jesucristo". "Por mi venida a Montichiari deseo ser invocada y venerada como "Rosa Mystica. Quiero que al mediodía de cada 8 de diciembre se celebre la hora de gracia para todo el mundo; mediante esta devoción se alcanzarán numerosas gracias para el alma y para el cuerpo. Nuestro Señor, mi divino Hijo Jesús, concederá copiosamente su misericordia, mientras los buenos recen por sus hermanos que permanecen en el pecado.
Es preciso informar, cuanto antes, al Supremo Pastor de la Iglesia Católica, el Papa Pío XII, mi deseo de que esta hora de gracia sea conocida y extendida por todo el mundo. Quien no pueda ir a la iglesia, que rece en su casa al mediodía y conseguirá mis gracias; y si alguien viniera a orar con lágrimas de arrepentimiento sobre estas losas, encontrará una escala segura para ir al cielo, junto con la protección y los favores de mí Corazón maternal". Luego, mostrándole su purísimo Corazón, exclamó: "¡Mira este Corazón que tanto ama a los hombres, mientras la mayoría de ellos lo colman de vituperios!" Calló unos momentos y continuó: "Si todos, buenos y malos, se unen en la oración, obtendrán de este Corazón misericordia y paz. Los buenos acaban de alcanzar por mi mediación, la misericordia del Señor, que detuvo un gran castigo".
Dentro de poco se conocerá la eficaz grandeza de esta hora de gracia... Tengo preparada una sobreabundancia de gracia para todos aquellos hijos que escuchan mi voz y toman a pecho mis deseos." Durante esta aparición ocurrieron varios milagros, no sólo en la Iglesia, sino en familiares de algunos que habían asistido a la Iglesia para pedir por sus seres queridos.
La Virgen aparece en una segunda etapa de apariciones a partir del año 66, pero en Fontanelle, un barrio de Montichiari donde hay una fuente de agua, casi escondida en una gruta. Eso ocurrió el 17 de abril de 1966 y dicha aparición le fue anunciada a Pierina para que se dirigiera allí. En Fontanelle la Virgen bendice la fuente tocándola con sus manos y pide: "Deseo que los enfermos y todos mis hijos acudan a esta fuente milagrosa. Di a los fieles, que antes de venir aquí, vayan primero a rendir adoración a mi Divino Hijo en el Santísimo Sacramento del Altar y agradezcan al señor, sobremanera bondadoso y misericordioso que tanto amor y gracia ha prodigado a Montichiari."... Al Pierina preguntar cómo debía llamarse la fuente, la Virgen respondió: "Que se llame la fuente de la gracia". En algunas de sus otras apariciones que llegan hasta el año 1975, la Virgen continúa dando mensajes y haciendo promesas, igualmente no deja de recalcar la importancia de la oración.
A continuación algunos de sus mensajes: 13 de mayo 1996 "Deseo que aquí se construya un baño cómodo, alimentado por esta agua, en donde se pueda sumergir a los enfermos... Esta otra parte de la fuente debe ser reservada para beber." Año 1966 "Hija, mira aquí el Santo Rosario! Todos los que lo recen recibirán infinidad de gracias. El rosario establece una fuerte unión con mi Corazón y glorifica al Señor de los cielos y del Universo. Insta a todos los que me aman, que reparen los agravios que se infieren a mi Divino Hijo Jesucristo. Hijos míos, amaos mutuamente… haced sacrificios por amor. La oración es el amor que sube al cielo. Ojalá todos mis hijos comprendan mi deseo para cumplirlo. La bendición del Señor descienda sobre todos!". Agosto 6,1966 " Mi divino Hijo Jesús me envía nuevamente aquí para pedir La Liga Mundial de la Comunión Reparadora. Debe iniciarse y el 13 de octubre de cada año debe repetirse y extenderse por todo el mundo. Prometo sobreabundancia de gracias a los sacerdotes y fieles que promuevan este ejercicio eucarístico."
12 de octubre de 1968 "Anuncia a todos que concedo mi gracia copiosamente a quienes han cumplido mi petición acerca de la Comunión reparadora. A las personas que van a honrarme a la fuente que yo bendije, que atiendan mi deseo de rezar el rosario. Yo misma iré con los ángeles del cielo y ofreceré al Señor esas oraciones. Tantos corazones unidos en un sólo amor , también laten al unísono y estrechan al cielo con la tierra. ¡Cuantísimas gracias descienden allí; todo lo veo y lo bendigo."
Enero 17, 1971 "Un rosario bien rezado es la mejor oración imperatoria. Contiene la meditación de los misterios de la fe; el Padre Nuestro, la oración del Señor que une a todos los hijos; y la glorificación de la Santísima Trinidad con el Gloria. Repite a todos que recen el rosario porque es un anillo de fe y de luz y una prenda del poder de la intercesión".
Agosto 5, 1972 "Hija mía, no guardes en el silencio la súplica vehemente de la Madre del Cielo! Repite a todos que se necesita oración, para que los hombre vuelvan a la fe y al amor de Dios". Julio 22, 1973 …"El milagro patente consistirá en la vuelta de los hijos a la verdadera fe y al amor de Dios". Agosto, 12, 1974. "¡ Pierina !, insiste en pedir, que al acompañar mi peregrinación, se invoque al arcángel San Rafael.
Yo misma vendré con las gracias del cielo." Mayo 11, 1975. " Un nuevo regalo inapreciable de Rosa Mística son las vírgenes peregrinas." La madre de Dios dice, con respecto a ellas : " A donde quiera que llegue, traigo las gracias del señor." Diciembre, 5, 1975 "Yo hago descender la bendición sobre estas estatuas que son mi imagen. A donde quiera que vaya llevaré conmigo alegría, paz y gracia para las almas. Yo estoy siempre cerca de vosotros con mi protección maternal y la especial bendición del Señor".
Año 1975 "Anuncia Pierina que traigo amor, paz y concordia para las almas y que de todo corazón prodigo las gracias sobreabundantes del Señor". La Santísima Virgen María, Madre Nuestra, en su advocación como Rosa Mystica es una vez más la reconfirmación y el renacer de la fe, esa fe que a veces hemos olvidado o dejado a un lado.
ORACION A MARIA ROSA MISTICA
María, unimos nuestro sí con el tuyo, reina en nuestros corazones Madre de Dios y Madre nuestra. Permítenos reparar con nuestra vida por tantas ofensas cometidas contra tu Inmaculado Corazón.
Virgen Inmaculada, Rosa Mística, en honor de tu Divino Hijo nos
postramos delante de ti, implorando la misericordia de Dios. No por nuestros méritos, sino por la bondad de tu corazón maternal concédenos ayuda y gracia con la seguridad de
escucharnos.
Dios te salve...
Rosa Mística, Madre de Jesús, Reina del Santo Rosario y Madre de la Iglesia - del Cuerpo Místico de Cristo - Te pedimos concedas al mundo, rasgado por la discordia, la unidad y la paz y
todas aquellas gracias que puedan cambiar los corazones de todos tus hijos.
Dios te salve...
Rosa Mística, Reina de los Apóstoles, haz que, alrededor de los altares eucarísticos, surjan muchas vocaciones sacerdotales y religiosas para difundir con la santidad de su vida y con el
celo apostólico el Reino de tu Hijo Jesús por todo el mundo. Derrama sobre nosotros tus gracias celestiales.
Dios te salve...
Dios te salve, Reina... Rosa Mística, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros!
VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA
HISTORIA DE LA MEDALLA MILAGROSA: PRIMEROS DÍAS DE SOR CATALINA
Nacida Sor Catalina Labouré, con lo mejor del año (mayo) de 1806, fue toda su vida sencilla y aromosa flor: galardonada en sus días con abundante rocío del Cielo.
Tierna devoción a María, su aliento de toda hora. Muy niña (9 años) perdió a su madre. Fue entonces, cuando una criada de la granja la sorprendió encaramada sobre una mesa, y abrazando con todo el poder de sus, aún débiles brazos, a una imagen de la Señora.
La iglesia parroquial de Moutiers -Saint Jean- fue testigo de sus anhelos eucarísticos. Desde el día de su primera Comunión (1818) se hizo "mística de todo en todo", -cual decía con donaire su buena hermana Tonina.
Y se le echaba de ver su inclinación a las cosas de Dios por su afán de visitar a las Hijas de la Caridad; y más que en otra cosa alguna, en su diligencia por acudir a los oficios divinos.
Por un sueño vino en conocimiento de su particular vocación. Consistió éste en la aparición de un anciano sacerdote que le habló en estos términos: "ahora huyes de mí, hija mía; día vendrá, cuando tengas a gran contento, ser mía. Sus designios tiene Dios sobre ti. No lo olvides".
El párroco de Chatillón la descifró el sueño de este modo: "no abrigues la menor duda; no era otro ese anciano, sino S. Vicente de Paúl, quien te quiere para Hija de la Caridad". Ella misma así lo confirmó, reconociendo al anciano del sueño en un cuadro, que del Santo tenían las Hermanas de Chatillón.
Por dos años hubo de luchar con el ingenuo rigor de su padre; para, al fin, ingresar el 21 del mes de abril de 1830 en el Noviciado de las Hijas de la Caridad en París.
SOR CATALINA HIJA DE LA CARIDAD
Ya en el Noviciado, comenzó a gozar favores extraordinarios del Cielo. Se le ponía el Señor a ojos vistas en el Sacramento del Amor. Una sola vez se le ocultó; cuando ella pensó engañarse en aquello que veía.
Se celebraban por aquellos días las solemnidades que precedieron a la apoteosis del humilde S. Vicente de Paúl por las calles de París con motivo de la translación de sus gloriosas reliquias; y dice la Hermana que halló en todo tanta dicha y contento, que para ella ya no quedaba mas que pedir ni esperar en este mundo. Recibió del Santo Patriarca certeras enseñanzas y seguridades muy completas para sus dos Comunidades.
APARICIONES
Mas, entre todos estos favores, llevan la primacía en el conocimiento del pueblo cristiano, aquellos que le hizo la Reina del Cielo, y que vamos a referir.
La noche del 18 de junio del dicho año, 1830, fue la escogida por la Virgen Santísima para hacer entrega de sus cartas credenciales a la Venerable Hermana.
Para detalles, nadie como la propia Sor Catalina, quién así lo describe: Era tanto mi deseo de ver a la Virgen, que me acosté con la confianza de que San Vicente había de conseguírmelo de la Señora. Serían no más que las once y media de la noche. cuando oí que me llamaban: "Hermana. Hermana, Hermana". Desperté; miré del lado por donde la voz venía. Corrí la cortina; y vi a un niño, como de cinco años que vestía de blanco; y así me dijo: "Ven a la capilla, que allí te espera la Virgen". Tranquilizada por él, dime prisa en vestirme; y le seguí… No pequeña fue mi sorpresa, viéndolo todo iluminado; mas esta mi sorpresa creció de punto ante la claridad de la capilla. Recordábame ésta la misa de Navidad. Sin embargo, por ningún lado se echaba de ver la presencia de la Virgen.
Arrodillada, hacíaseme largo el tiempo de espera. Acrecíalo el temor de verme descubierta. Llegó la hora. Y el niño me previno con estas palabras: "Mira, ahí tienes a la Virgen
Santísima". Noté como un roce de sedas que se dirigía al lado del Evangelio, a un sillón que allí había. Era la Virgen, quien se me ofrecía sentada. Creo imposible describir cuanto veía y ocurría
en mi: algo así como un temor de verme engañada; y de que aquella a quien yo veía, no fuera la Santísima Virgen. Mas, el ángel de mi guarda -que no era otro el niño- me increpó un tanto severo y
sin más dudar, me arrodillé junta a Ella y puse mis manos en su regazo"
Y allí, mano a mano, como de Madre a hija, "quiero, hija mía, me dijo, nombrarte por mi embajadora. Sufrirás no poco; mas vencerás, pensando ser todo para la gloria de Dios. Con sencillez y confianza di cuanto entiendas y veas". Prudente la Hermana, pidió prendas de cuanto había visto y oído. Prenda que la Señora le dio cumplidas. Profetizó la Hermana. Presto y cuando menos se esperaba, tuvieron sus profecías cabal cumplimiento.
En estas se hallaba el asunto, que acreditaba la misión de Sor Catalina Labouré, cuando la Virgen María tuvo por bien dejarse ver otra vez en la tarde del 27 de noviembre del mismo año.
Demos la palabra a Sor Catalina: Vi a la Virgen Santísima en todo el esplendor de su belleza. Indecible al labio humano. . . . Bañada de luz su figura. Asentaba los pies sobre una media esfera... En sus manos, a la altura del pecho, otra esfera más pequeña. Alzados los ojos al Cielo, noté cómo sus dedos tenían anillos, de los cuales brotaban pequeños haces de luz.... Viendo lo cual, oí una voz que así me dijo: "Figura el globo al mundo entero y a todos y cada uno de los mortales." "Son los rayos símbolo de cuantas gracias concedo a quienes me las piden".
Gozaba la Hermana con lo ya visto, cuando al punto - prosigue la misma- hízose en torno de la Virgen Santísima a modo de óvalo con estas palabras, en caracteres de oro: "¡Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!"
Volvióse la visión y notó la Hermana una letra M y sobre ésta una Cruz descansando en una barra. Debajo de lo anterior, el Corazón de Jesús coronado de espinas y el de María atravesado con una espada, Y todo ello, circundado con doce estrellas. Se dejó oír al mismo tiempo una voz, que así decía: "Acuñad una medalla según el modelo. Cuantos la lleven consigo, recibirán gracias sin cuento… Llevadla con entera confianza."
DIFUSIÓN PRODIGIOSA
A toda luz resulta claro que Sor Labouré, no de menguados ánimos, sintiera vivos deseos de ver acuñada la medalla. Le salió al paso la fría prudencia de su director, el P. Aladel, C.M. Y ésta, junto con otras circunstancias, dieron no poco que sufrir a la Hermana. Acuñada, por fin, la Medalla en 1832, hízose luego dueña del mundo entero. El pueblo cristiano, a vista de tanta enfermedad ahuyentada, de tanto mal hábito quebrantado, y virtudes adquiridas; de tanto peligro alejado y bendiciones obtenidas por la Santa Medalla, dio en llamarla Milagrosa. Nombre que ostenta con primacía sobre todo otro objeto de devoción.
Papas y reyes; grandes y pequeños de todas las edades, la proclaman de entonces acá la Medalla de María Milagrosa. Se cumplió así el anhelo de Sor Catalina: "Por la Medalla será María la Reina del universo."
Oracíón de Consagración a la MilagrosaPostrado ante vuestro acatamiento, ¡Oh Virgen de la Medalla Milagrosa!, y después de saludaros en el augusto misterio de vuestra concepción sin mancha, os elijo, desde ahora parasiempre, por mi Madre, Abogada, Reina y Señora de todas mis acciones y Protectora ante la majestad de Dios. Yo os prometo, virgen purísima, no olvidaros jamás, ni vuestro culto ni los intereses de vuestra gloria, a la vez que os prometo también promover en los que me rodean vuestro amor. Recibidme, Madre tierna, desde este momento y sed para mí el refugio en esta vida y el sostén a la hora de la muerte. Amén. |
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Para obtener una gracia especial¡Oh María, consuelo de cuantos os invocan!. Escuchad benigna la confiada oración que en mi necesidad elevo al trono de vuestra misericordia. ¿A quién podré recurrir mejor que a Vos, Virgen bendita, que sólo respiráis dignidad y clemencia, que dueña de todos los bienes de Dios, sólo pensáis en difundirlos en torno vuestro? Sed pues mi amparo, mi esperanza en esta ocasión; y ya que devotamente pende de mi cuello la Medalla Milagrosa, prenda inestimable de vuestro amor, concededme, Madre Inmaculada, concededme la gracia que con tanta insistencia os pido. Para obtener la conversión de un pecador¡Oh Virgen Inmaculada, verdadera escala por donde pueden los pecadores llegar al reino de Dios! Mostraos tal en la conversión de este infeliz que eficazmente encomendamos a vuestro patrocinio; iluminad su inteligencia con los rayos de luz divina que proyecta vuestra Medalla, para que conozca la vida peligrosa que arrastra, la inmensa desventura en que vive alejado de Dios y el terrible castigo que le espera; y, sobre todo, dejad sentir vuestra influencia sobre su corazón para que llore la ingratitud con que mira a Dios, su Padre amoroso, y a Vos, su tierna y cariñosa Madre. Tendedle vuestra mano ¡oh Virgen Purísima! arrancadle del cautiverio del pecado, sacadle de las tinieblas en que yace y conducidle al reino de la luz, de la paz y de la divina gracia Para obtener la curación de un enfermo¡Oh María, sin pecado concebida, cuya inmensa bondad y tierna misericordia no excluye el alivio de este amargo fruto de la culpa que se llama enfermedad de la cual es con frecuencia víctima nuestro miserable cuerpo! ¡Oh Madre piadosa, a quien la Iglesia llama confiada ¡Salud de los enfermos! Aquí me tenéis implorando vuestro favor. Lo que tantos afligidos obtenían por la palabra de vuestro Hijo Jesús, obténgalo este querido enfermo, que os recomiendo, mediante la aplicación de vuestra Medalla. Que su eficacia, tantas veces probada y reconocida en todo el mundo, se manifieste una vez más: para que cuantos seamos testigos de este nuevo favor vuestro, podamos exclamar agradecidos: La Medalla Milagrosa le ha curado. Para dar gracias por un favor recibido¡Oh dulce y gloriosísima Virgen María! He dirigido mis humildes súplicas a vuestro trono, y he conocido por experiencia que nunca se os invoca en vano; que vuestros ojos miran complacidos a quien en vuestra presencia se postra; que vuestros oídos están atentos a nuestras plegarias; que vuestras manos vierten bendiciones a torrentes sobre el mundo entero, y en particular sobre los que llevan con confianza la Medalla Milagrosa. ¿Cómo pagaros, Madre Inmaculada, tanto favor? De ningún modo mejor que proclamando vuestra bondad y difundiendo por todas partes vuestra bendita Medalla, como me propongo hacerlo desde este día en testimonio de mi agradecimiento y de mi amor. Dadme gracia, Madre mía, para llevarlo a cabo. Oración de Juan Pablo II a la Virgen de la Medalla MilagrosaDios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte Amén. Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Vos. Ésta es la oración que tú inspiraste, oh María, a santa Catalina Labouré, y esta invocación, grabada en la medalla la llevan y pronuncian ahora muchos fieles por el mundo entero. ¡Bendita tú entre todas las mujeres! ¡Bienaventurada tú que has creído! ¡El Poderoso ha hecho maravillas en ti! ¡La maravilla de tu maternidad divina! Y con vistas a ésta, ¡la maravilla de tu Inmaculada Concepción! ¡La maravilla de tu fiat! ¡Has sido asociada tan íntimamente a toda la obra de nuestra redención, has sido asociada a la cruz de nuestro Salvador! Tu corazón fue traspasado junto con su Corazón. Y ahora, en la gloria de tu Hijo, no cesas de interceder por nosotros, pobres pecadores. Velas sobre la Iglesia de la que eres Madre. Velas sobre cada uno de tus hijos. Obtienes de Dios para nosotros todas esas gracias que simbolizan los rayos de luz que irradian de tus manos abiertas. Con la única condición de que nos atrevemos a pedírtelas, de que nos acerquemos a ti con la confianza, osadía y sencillez de un niño. Y precisamente así nos encaminas sin cesar a tu Divino Hijo. Te consagramos nuestras fuerzas y disponibilidad para estar al servicio del designio de salvación actuado por tu Hijo. Te pedimos que por medio del Espíritu Santo la fe se arraigue y consolide en todo el pueblo cristiano, que la comunión supere todos los gérmenes de división que la esperanza cobre nueva vida en los que están desalentados. Te pedimos por los que padecen pruebas particulares, físicas o morales, por los que están tentados de infidelidad, por los que son zarandeados por la duda de un clima de incredulidad, y también por los que padecen persecución a causa de su fe. Te confiamos el apostolado de los laicos, el ministerio de los sacerdotes, el testimonio de las religiosas. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. |
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LOS SIETE DOLORES DE MARIA."Y a ti, Madre, una espada de dolor te atravesará el corazón..." (Lucas 2, 35)
Practicamos esta devoción rezando, todos los días, siete veces el Avemaría mientras meditamos los siete dolores de María (un Avemaría en cada dolor).
María quiere que meditemos en sus dolores. Por eso al rezar cada Avemaría es muy importante que cerrando nuestros ojos y poniéndonos a su lado, tratemos de vivir con nuestro corazón lo que experimentó su Corazón de Madre tierna y pura en cada uno de esos momentos tan dolorosos de su vida. Si lo hacemos vamos a ir descubriendo los frutos buenos de esta devoción: empezaremos a vivir nuestros dolores de una manera distinta y le iremos respondiendo al Señor como Ella lo hizo.
Comprenderemos que el dolor tiene un sentido, pues ni a la misma Virgen María, la Madre “tres veces admirable”, por ser Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu Santo, Dios la libró del mismo.
Si María, que no tenía culpa alguna, experimentó el dolor, ¿por qué no nosotros?
PROMESAS DE LA VIRGEN A LOS DEVOTOS DE SUS DOLORES
Siete gracias que la Santísima Virgen concede a las almas que la honran diariamente (considerando sus lágrimas y dolores) con siete Avemarías. Santa Brígida.
1º. Pondré paz en sus familias.
2º. Serán iluminados en los Divinos Misterios.
3º. Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
4º. Les daré cuanto me pidan con tal que no se oponga a la voluntad de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
5º. Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y los protegeré en todos los instantes de sus vidas.
6º. Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte: verán el rostro de su Madre.
7º. He conseguido de mi Divino Hijo que los que propaguen esta devoción (a mis lágrimas y dolores) sean trasladados de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos “su eterna consolación y alegría”.
LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN
1º. La profecía de Simeón (Lc. 2, 22-35) ¡Dulce Madre mía! Al presentar a Jesús en el templo, la profecía del anciano Simeón te sumergió en profundo dolor al oírle decir: “Este Niño está puesto para ruina y resurrección de muchos de Israel, y una espada traspasará tu alma”. De este modo quiso el Señor mezclar tu gozo con tan triste recuerdo. Rezar Avemaría.
2º. La persecución de Herodes y la huída a Egipto (Mt. 2, 13-15) ¡Oh Virgen querida!, quiero acompañarte en las fatigas, trabajos y sobresaltos que sufriste al huir a Egipto en compañía de San José para poner a salvo la vida del Niño Dios. Rezar Avemaría.
3º. Jesús perdido en el Templo, por tres días (Lc. 2, 41-50) ¡Virgen Inmaculada! ¿Quién podrá pasar y calcular el tormento que ocasionó la pérdida de Jesús y las lágrimas derramadas en aquellos tres largos días? Déjame, Virgen mía, que yo las recoja, las guarde en mi corazón y me sirva de holocausto y agradecimiento para contigo. Rezar Avemaría.
4º. María encuentra a Jesús, cargado con la Cruz (Vía Crucis, 4ª estación) Verdaderamente, calle de la amargura fue aquella en que encontraste a Jesús tan sucio, afeado y desgarrado, cargado con la cruz que se hizo responsable de todos los pecados de los hombres, cometidos y por cometer. ¡Pobre Madre! Quiero consolarte enjugando tus lágrimas con mi amor. Rezar Avemaría.
5º. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor (Jn. 19, 17-30) María, Reina de los mártires, el dolor y el amor son la fuerza que los lleva tras Jesús, ¡qué horrible tormento al contemplar la crueldad de aquellos esbirros del infierno traspasando con duros clavos los pies y manos del salvador! Todo lo sufriste por mi amor. Gracias, Madre mía, gracias. Rezar Avemaría.
6º. María recibe a Jesús bajado de la Cruz (Mc. 15, 42-46) Jesús muerto en brazos de María. ¿Qué sentías Madre? ¿Recordabas cuando Él era pequeño y lo acurrucabas en tus brazos?. Por este dolor te pido, Madre mía, morir entre tus brazos. Rezar Avemaría.
7º. La sepultura de Jesús (Jn. 19, 38-42) Acompañas a tu Hijo al sepulcro y debes dejarlo allí, solo. Ahora tu dolor aumenta, tienes que volver entre los hombres, los que te hemos matado al Hijo, porque Él murió por todos nuestros pecados. Y Tú nos perdonas y nos amas. Madre mía perdón, misericordia. Rezar Avemaría.
María en San Nicolás, nos dio este mensaje sobre sus siete dolores de hoy:
15-09-89 (fiesta de Ntra. Señora de los Dolores)
“Hija mía, en estos días, son Mis Dolores:
el rechazo hacia Mi Hijo,
el ateísmo,
la falta de caridad,
los niños que no nacen,
la incomprensión en las familias,
el gran egoísmo de muchos hijos en el mundo,
los corazones aún cerrados al Amor de esta Madre...”
En el libro "Las Glorias de María" de San Alfonso María de Ligorio se dice lo siguiente:
"El mismo Jesús reveló a la beata Mónica de Binasco que él se complace mucho en ver que se siente compasión por su Madre, y así le habló: Hija, agradezco mucho las lágrimas que se derraman por mi pasión; pero amando con amor inmenso a mi Madre María, me es sumamente grata la meditación en los dolores que ella padeció en mi muerte.
Por eso son tan grandes las gracias prometidas por Jesús a los devotos de los dolores de María. Refiere Pelbarto haberse revelado a Santa Isabel, que San Juan, después de la Asunción de la Virgen, ardía en deseos de verla; y obtuvo la gracia pues se le apareció su amada Madre y con ella Jesucristo. Oyó que María le pedía a su divino Hijo, gracias especiales para los devotos de sus dolores. Y Jesús le prometió estas gracias especiales:
1ª. Que el que invoque a la Madre de Dios recordando sus dolores, tendrá la gracia de hacer verdadera penitencia de todos sus pecados.
2ª. Que los consolará en sus tribulaciones, especialmente en la hora de la muerte.
3ª. Que imprimirá en sus almas el recuerdo de su Pasión y en el cielo se lo premiará.
4ª. Que confiará estos devotos a María para que disponga de ellos según su agrado y les obtenga todas las gracias que desee".
Mensaje de la Santísima Virgen María al P. Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano:
15 de septiembre de 1986
Fiesta de Nuestra Señora de los Dolores
Os formo en el padecer
"Hijos predilectos, aprended de Mí a decir siempre Sí al Padre Celestial, incluso cuando os pide la contribución preciosa de vuestros sufrimientos.
Soy la Virgen Dolorosa.
Soy la Madre del sufrimiento.
Mi Hijo Jesús nació de Mí para inmolarse, como víctima de amor, para vuestro rescate.
Jesús es el dócil y manso cordero, que mudo se deja conducir al matadero.
Jesús es el verdadero Cordero de Dios, que quita todos los pecados del mundo.
Desde el momento de su descenso a mi seno virginal hasta el momento de su subida a la Cruz, Jesús se ha abandonado siempre al Querer del Padre, ofreciéndole con amor y con alegría el don precioso de todo su padecer.
Yo soy la Dolorosa, porque, como Madre, he formado, he hecho crecer, he seguido, he amado y he ofrecido a mi Hijo Jesús, como dócil y mansa víctima, a la divina justicia del Padre.
Así he podido ser la ayuda y el consuelo más grande en su inmenso sufrir.
En estos tiempos tan dolorosas, Yo estoy también como Madre al lado de cada uno de vosotros para formaros, ayudaros y daros ánimo en todo vuestro padecer.
Os formo en el padecer, al decir con vosotros el Sí al Padre Celestial, que Él os pide, como vuestra personal colaboración a la Redención llevada a cabo por mi Hijo Jesús.
En esto, Yo, vuestra Madre, he sido para vosotros ejemplo y modelo, porque por mi perfecta cooperación a todo el padecer de mi Hijo, me convertí en la primera colaboradora de la Obra redentora con mi dolor materno.
Me hice verdadera corredentora, y ahora me puedo ofrecer como ejemplo para cada uno de vosotros al ofrecer el propio sufrimiento personal al Señor, para ayudar a todos a seguir el camino del bien y de la salvación.
Por este motivo, mi deber materno, en estos tiempos sangrientos de purificación, es el de formaros sobre todo para el padecer.
Os ayudo también a sufrir con mi presencia de madre, que os solicita transforméis todo vuestro dolor en un perfecto don de amor.
Por esto os educo en la docilidad, en la mansedumbre, en la humildad de corazón.
Os ayudo a sufrir, con la alegría de entregaros a los hermanos, como se dio Jesús.
Entonces llevaréis vuestra Cruz con alegría, vuestro sufrimiento se volverá dulce y será la vía segura que os conducirá a la verdadera paz del corazón.
Os conforto en todos los sufrimientos, con la seguridad de que Yo estoy junto a vosotros, como estuve junto a la Cruz de Jesús.
Hoy, cuando los dolores aumentan en todas partes, todos advertirán, cada vez con más intensidad, la presencia de la Madre Celestial.
Porque ésta es mi misión de Madre y Corredentora: acoger cada gota de vuestro padecer, transformarla en un don precioso de amor y de reparación y ofrecerla cada día a la Justicia de Dios.
Sólo así podemos forzar juntos la puerta de oro del Corazón Divino de mi Hijo Jesús para que pueda hacer descender pronto, sobre la Iglesia y sobre la humanidad, el río de gracias y de fuego de su Amor Misericordioso, que renovará todas las cosas".
APARICIONES MARIANAS
APARICIONES MARIANAS: VIRGEN DE LOURDES
Historia
El 11 de
febrero de 1858, Bernadette, una niña de catorce años, recogía leña en Massbielle, en las afueras de Lourdes, cuando acercándose a una gruta, una de viento la sorprendió y vio una nube dorada y a
una Señora vestida de blanco, con sus pies descalzos cubiertos por dos rosas doradas, que parecían apoyarse sobre las ramas de un rosal, en su cintura tenia una ancha cinta azul, sus manos juntas
estaban en posición de oración y llevaba un rosario.
Bernadette al principio se asusto, pero luego comenzó a rezar el rosario que siempre llevaba consigo, al mismo tiempo que la niña, la Señora pasaba las cuentas del suyo entre sus dedos, al finalizar, la Virgen María retrocedió hacia la Gruta y desapareció. Estas apariciones se repitieron 18 veces, hasta el día 16 de julio.
El 18 de febrero en la tercera aparición la Virgen le dijo a Bernadette: "Ven aquí durante quince días seguidos". La niña le prometió hacerlo y la Señora le expresó "Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro".
La noticia de las apariciones se corrió por toda la comarca, y muchos acudían a la gruta creyendo en el suceso, otros se burlaban.
En la novena aparición, el 25 de febrero, la Señora mando a Santa Bernadette a beber y lavarse los pies en el agua de una fuente, señalándole el fondo de la gruta. La niña no la encontró, pero obedeció la solicitud de la Virgen, y escarbó en el suelo, produciéndose el primer brote del milagroso manantial de Lourdes.
En las apariciones, la Señora exhortó a la niña a rogar por los pecadores, manifestó el deseo de que en el lugar sea erigida una capilla y mando a Bernadette a besar la tierra, como acto de penitencia para ella y para otros, el pueblo presente en el lugar también la imito y hasta el día de hoy, esta práctica continúa.
El 25 de marzo, a pedido del párroco del lugar, la niña pregunta a la Señora ¿Quien eres?, y ella le responde: "Yo soy la Inmaculada Concepción".
Luego Bernadette fue a contarle al sacerdote, y él quedo asombrado, pues era casi imposible que una jovencita analfabeta pudiese saber sobre el dogma de la Inmaculada Concepción, declarado por el Papa Pío IX en 1854.
En la aparición del día 5 de abril, la niña permanece en éxtasis, sin quemarse por la vela que se consume entre sus manos.
El 16 de julio de 1858, la Virgen María aparece por última vez y se despide de Bernadette.
En el lugar se comenzó a construirse un Santuario, el Papa Pío IX le dio el titulo de Basílica en 1874. Las apariciones fueron declaradas auténticas el 18 de Enero 1862.
Lourdes es uno de los lugares de mayor peregrinaje en el mundo, millones de personas acuden cada año y muchísimos enfermos han sido sanados en sus aguas milagrosas. La fiesta de Nuestra Señora de Lourdes se celebra el día de su primera aparición, el 11 de febrero.
Apariciones 1a. a 6a.
1ª. Jueves 11 de febrero
María se apareció a Bernardette Soubirous, una niña de 14 años, el jueves 11 de febrero de 1858, junto al Río Pau en la Gruta de Massiabielle ("roca antigua") de unos ocho metros de ancho, en las afueras de Lourdes, a la entrada de los Montes Pirineos.
Ese día cambiaría para siempre, no solo la vida de Bernardita, sino que marca el comienzo de una fuente de gracia que ha brotado para toda la humanidad. Fuente que solo crece con el tiempo.
La madre de Bernardita permitió a esta ir con su hermana menor llamada María, y con Juana Abadie, a quien llaman Baloum, al campo a buscar leña seca. El lugar preferido para recoger leña era un campo que había frente a la gruta. Bernardita por su fragilidad física se quedó atrás y no se atrevía a meterse al agua porque estaba muy fría.
Mientras se está descalzando para cruzar el arroyo, oyó un fuerte rumor de viento, pero al volverse vio que todo estaba tranquilo y que los árboles no se habían movido, otra vez escuchó el mismo rumor, vio una nube dorada y a una Señora joven y hermosa vestida de blanco en el interior de la gruta, con un velo blanco que le cubría la cabeza, un lazo celeste, una rosa sobre cada pie y un rosario de cuentas blancas.
Bernadette al principio se asustó, pero luego comenzó a rezar el rosario con la Señora, terminada la oración, la Señora desaparece de repente. Fue ésta la primera visión de una serie de dieciocho, que se sucedieron desde aquel 11 de febrero de 1858 hasta el 16 de Julio.
2ª. Domingo 14 de febrero
Bernardita siente una fuerza interior que la empuja a volver a la Gruta a pesar de la prohibición de sus padres. Debido a su insistencia, su madre le da permiso para volver a la gruta y rociara agua bendita.. Después de la primera decena del rosario, Bernardita ve aparecer a la misma Señora y su rostro se transfiguró, tiró el agua bendita y dijo: "Si vienes de parte de Dios, acércate a nosotras". El agua bendita llegó hasta los pies de la Virgen y sonriendo con mas dulzura se acercó a Bernardita. La Señora sonríe e inclina la cabeza. Terminado el rosario, la Señora desaparece.
3ª. Jueves 18 de febrero
Por primera vez, la Señora habla. Una señora y una religiosa deseaban acompañar a Bernardita a la gruta. Fueron con ella primero a la Santa Misa de las 5:30 a.m. y de allí se dirigieron a la gruta. A llegar se arrodilló y empezó el rezo del rosario, lanzó un grito de jubilo al ver al fondo de la gruta a la Señora. Le preguntó si se podían quedar sus dos acompañantes y la Virgen dijo que sí. Ellas también se arrodillaron y se pusieron a rezar mientras encendían un cirio bendito.
Bernardita le pasó un papel a la Virgen pidiéndole que escribiera cualquier cosa que deseaba comunicarle. La Virgen le dijo: "Lo que tengo que comunicarte no es necesario escribirlo, hazme únicamente el regalo de venir aquí durante quince días seguidos". Bernardita se lo prometió y la Virgen le respondió: "Yo también te prometo hacerte dichosa, no ciertamente en este mundo, sino en el otro"
4ª. Viernes 19 de febrero
Llegó Bernardita a la gruta acompañada de sus padres y un centenar de personas, con una vela bendecida y encendida. Desde aquél día nacerá la costumbre de llevar velas para encenderlas ante la Gruta.
5ª. Sábado 20 de febrero
La Señora le ha enseñado una oración personal. Al terminar la visión, una gran tristeza invade a Bernardita. Alrededor de 500 personas la acompañaban.
6ª. Domingo 21 de febrero
Por la mañana temprano la Señora se presenta a Bernardita, a la que acompañan un centenar de personas. Hubo un momento en que la aparición parecía hacerse hacia atrás, y como hundirse en el interior de la roca. Para no perderla de vista, Bernardita fue acercándose de rodillas.
Observó que la Virgen se había puesto triste. Le pregunto, ¿qué te pasa?, ¿qué puedo hacer?.
La Virgen respondió: "Rogad por los pecadores".
Después es interrogada por el comisario de policía Jacomet, que quiere que diga lo que ha visto. Bernardita no habla más que de "AQUERO" (aquello).
Uno de los principales médicos de Lourdes se dedicó a estudiarla, observarla y examinarla. Este llegó a la conclusión que en Bernardita no había ningún signo de alucinación, histeria o escape de la realidad. Dijo así: "Aquí hay un hecho extraordinario, totalmente desconocido a la ciencia y a la medicina"
Apariciones 7a. a 12a.
7ª. Martes 23 de febrero
Bernardita se dirige hacia la Gruta. La Aparición le comunica un secreto que solo a ella le concierne y que no puede revelar a nadie. También le enseñó una oración que le hacía repetir, pero que no quiso que la diera a conocer.
La Virgen le dijo: "Y ahora, hija mía, ve a decir a los sacerdotes que aquí, en este lugar, debe levantarse un Santuario, y que a el debe venirse en procesión".
Bernardita se dirigió inmediatamente hacia la Iglesia a darle el mensaje al Párroco. El sacerdote le preguntó el nombre de la Señora, a lo cual Bernardita le respondió que no sabía. Después de escucharla, el párroco le dijo: "Puedes comprender que yo no puedo bastarme de tu solo testimonio; di a esa gran Señora que se de a conocer; si es la Virgen, que lo manifieste mediante un gran milagro. ¨.
8ª. Miércoles 24 de febrero
Bernardita le contó a la Virgen lo que el sacerdote le había pedido. La Virgen solo sonrió, sin decir una palabra.
Después la mando a rogar por los pecadores y exclamo tres veces: "¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!". Le hizo repetir estas palabras y Bernardita lo hacia mientras se arrastraba de rodillas hasta el fondo de la gruta. Ahí le reveló un secreto personal y después desapareció.
Bernardita por humildad no relató todo los detalles, pero los testigos contaron que también se le vio besar la tierra a intervalos, La Virgen le había dicho: "Rogaras por los pecadores…Besarás la tierra por la conversión de los pecadores". Como la Visión retrocedía, Bernardita la seguía de rodillas besando la tierra.
Desde entonces se le fue encomendada a Bernardita la penitencia por los pecadores. Un día la Virgen la mandó a subir y bajar varias veces la gruta de rodillas, la Virgen tenía la cara de tristeza.
"La Virgen me lo ha mandado por mi y por los demás" dijo ella.
9ª. Jueves 25 de febrero
"Hija mía¨, le dijo en la Visión, “quiero confiarte solamente para ti el ultimo secreto; igualmente que los otros dos, no los revelaras a ninguna persona de este mundo”.
"Y ahora, ve a beber y lavarte los pies a la fuente, y come de la hierba que hay allí".
Bernardita miro a su alrededor pues no miraba ninguna fuente. Ella pensó que la Virgen la mandaba al torrente y se dirigió hacia allá.
La Virgen la detuvo y le dijo: "No vayas allá, ve a la fuente que está aquí". Le señaló hacia el fondo de la gruta.
Bernardita subió y, cuando estuvo cerca de la roca, buscó con la vista la fuente no encontrándola, y queriendo obedecer, miró a la Virgen. A una nueva señal Bernardita se inclinó y escarbando la tierra con la mano, pudo hacer en ella un hueco. De repente se humedeció el fondo de aquella pequeña cavidad y viniendo de profundidades desconocidas a través de las rocas, apareció un agua que pronto llenó el hueco que podía contener un vaso de agua.
Mezclada con la tierra cenagosa, Bernardita la acerco tres veces a sus labios, no resolviéndose a beberla. Pero venciendo su natural repugnancia al agua sucia, bebió de la misma y se mojó también la cara. Todos empezaron a burlarse de ella y a decir que ahora si se había vuelto loca. Bernardita sólo contesta. "Es por los pecadores".
Sin saberlo Bernardita acababa de abrir el manantial de las curaciones y de los milagros mas grandes que han conmovido la humanidad.
El agua milagrosa de Lourdes ha sido analizada por hábiles químicos: es un agua virgen, muy pura, un agua natural que carece de toda propiedad térmica. Además tiene la peculiaridad que ninguna bacteria sobrevive en ella. (Simboliza la Inmaculada Concepción, en cuyo ser nunca hubo mancha de pecado original ni personal)
10ª. Sábado 27 de febrero
Hay allí ese día ochocientas personas. La Aparición permanece silenciosa. Bernardita bebe agua del manantial y hace los gestos habituales de penitencia.
11ª. Domingo 28 de febrero
Más de mil personas asisten al éxtasis. Bernardita reza, besa la tierra y se arrastra de rodillas en señal de penitencia.
12ª. Lunes 1 de marzo
Se han congregado más de mil quinientas personas y entre ellas, por primera vez, un sacerdote. Durante la noche, Catalina Latapie, una amiga de Lourdes, acude a la Gruta, moja su brazo dislocado en el agua del manantial y el brazo y la mano recuperan su agilidad.
Apariciones 13a. a 18a.
13ª. Martes 2 de marzo
Bernardita fue de nuevo a ver al párroco de Lourdes, recordándole la petición de la Virgen de levantar un Santuario en el lugar de las apariciones.
14ª. Miércoles 3 de marzo
Al salir del colegio, siente la llamada interior de la Señora; acude a la Gruta y vuelve a preguntarle su nombre. La respuesta es una sonrisa. El párroco Peyramale vuelve a decirle: "Si de verdad la Señora quiere una capilla, que diga su nombre" .
15ª. Jueves 4 de marzo
La visión permanece silenciosa. El cura Peyramale se mantiene en su postura. Durante los veinte días siguientes, Bernardita no acudirá a la Gruta; no siente dentro de sí la irresistible invitación .
16ª. Jueves 25 de marzo
Fue este día 25, un día de gloria. Bernardita volvió a preguntarle a la Señora.."quieres tener la bondad de decirme quien eres y cual es tu nombre?".
Bernardita insistió…"¿quieres decirme quien eres?, te lo suplico Señora Mía".
Entonces la Señora apartó su vista de Bernardita, separó sus manos, hizo deslizar en su brazo el rosario que tenía en sus dedos, levanto a un mismo tiempo sus manos y su cabeza radiante, en tanto que sus manos se juntaron delante del pecho, su cabeza se afirmo y, mas resplandeciente que la luz del sol, dirigida la vista al cielo dijo: "YO SOY LA INMACULADA CONCEPCIÓN", y así desapareció, dejando en Bernardita esta imagen y ese nombre.
La joven salió corriendo, repitiendo sin cesar, por el camino, aquellas palabras que no entiende. Palabras que conmueven al buen párroco, ya que Bernardita ignoraba esa expresión teológica que sirve para nombrar a la Santísima Virgen.
Cuando el párroco oyó el relato de Bernardita, quedó asombrado. ¿Como podía una niña sin ninguna instrucción religiosa saber el dogma que solo unos cuatro años antes había la Iglesia promulgado? En 1854, el Papa Pío IX había definido el dogma de la Inmaculada Concepción.
El sacerdote comprobó que Bernardita no se había engañado, era ella, la Virgen Santísima, la soberana Madre de Dios quien se le aparecía en la Gruta.
17ª. Miércoles 7 de abril
Durante esta Aparición, Bernardita sostiene en la mano su vela encendida, y en un cierto momento la llama toca su mano sin quemarla. Este hecho es inmediatamente constatado por el médico, el doctor Douzous.
18ª. Jueves 16 de julio
La última aparición fue el día 16 de Julio, día de la Virgen del Carmen.. Bernardita siente interiormente el misterioso llamamiento de la Virgen y se dirige a la Gruta; pero el acceso a ella estaba prohibido y la gruta, vallada. Se dirige, pues, al otro lado del Gave, enfrente de la Gruta. "Me parecía que estaba delante de la gruta, a la misma distancia que las otras veces, no veía más que a la virgen, ¡jamás la había visto tan bella!" .
Bernardita había cumplido su misión, con gran amor y valentía ante todos los sufrimientos que tuvo que sobrellevar y ante todos los obstáculos que el Enemigo puso en su camino. Su confesor dijo repetidamente: "La mejor prueba de las apariciones es Bernardita misma, su vida
Primeros Milagros
26 de febrero: El primer milagro
El agua milagrosa obró el primer milagro. El buen párroco de Lourdes había pedido una señal, y en vez de la muy pequeña que había pedido, la Virgen acababa de darle una muy grande, y no solo a el, sino a toda la población.
Había en Lourdes un pobre obrero de las canteras, llamado Bourriette, quien veinte años antes había tenido el ojo izquierdo severamente lastimado por la explosión de una mina. Era un hombre muy honrado y muy cristiano, quien mandó a la hija a buscarle agua a la nueva fuente y se puso a orar, aunque estaba un poco sucia, se froto el ojo con ella. Comenzó a gritar de alegría. Las tinieblas habían desaparecido, no le quedaba mas que una ligera nubecilla, que fue desapareciendo al seguir lavándose.
Los médicos habían dicho que el jamás se curaría. Al examinarlo de nuevo no quedo mas remedio que llamarle a lo sucedido por su nombre: milagro. Y lo mas grande era que el milagro había dejado las cicatrices y las lesiones profundas de la herida, pero había devuelto aun así la vista.
Muchos milagros siguen sucediendo en Lourdes por lo que en el santuario hay siempre una multitud de enfermos.
4 de marzo:
Siguiendo su costumbre, Bernardita, antes de dirigirse a la gruta, asistió a la Santa Misa. Al final de la aparición, tuvo una gran tristeza, la tristeza de la separación. ¿Volvería a ver a la Virgen?
La Virgen siempre generosa, no quiso que terminara el día sin una manifestación de su bondad: un gran milagro, un milagro maternal.
Un niño de dos años estaba ya agonizando, se llamaba Justino. Desde que nació tuvo una fiebre que iba poco a poco desmoronando su vida. Sus padres, ese día, lo creían muerto. La Madre en su desesperación lo tomó y lo llevó a la fuente. El niño no daba señales de vida. La madre lo metió 15 minutos en el agua que estaba muy fría. Al llegar a la casa, notó que se oía con normalidad la respiración del niño.
Al día siguiente, Justino se despertó con tez fresca y viva, sus ojos llenos de vida, pidiendo comida y sus piernas fortalecidas.
Este hecho conmocionó a toda la comarca y pronto a toda Francia y Europa; tres médicos de gran fama certificaron el milagro, llamándolo de primer orden.
Las apariciones de la Virgen y la Iglesia
El 18 de
Enero 1862, el obispo firmó la pastoral aprobando las apariciones. Su carácter sobrenatural y la vida tan auténtica de la vidente.
1874: el Papa Pío IX concedió al santuario el titulo de Basílica.
1876: corono solemnemente la estatua de la Virgen.
León XIII: aprobó el oficio y misa de Lourdes
Pío X llamo a Lourdes: "sede del poder y de la misericordia de María, donde tuvieron lugar maravillosas apariciones de la Virgen"
1907: este mismo Papa extendió la celebración de la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes a toda la Iglesia universal.
Pío XI: afirmo: "Lourdes, donde la Virgen se apareció varias veces a la bienaventurada Bernardita, donde exhorto a todos los hombres a la penitencia".
Elevó al honor de los altares a Santa Bernardita Soubirous el 8 de Dic 1933.
Pío XII: escribió la encíclica "La peregrinación a Lourdes", el mas completo de todos los documentos sobre Lourdes"
Juan XXIII: en la clausura del centenario de las apariciones de Lourdes, recordaba lo siguiente: "La Iglesia, por la voz de sus Papas, no cesa de recomendar a los católicos que presten atención al mensaje de Lourdes"
Finalmente, Juan Pablo II es el primer Papa que ha peregrinado a Lourdes, en el año de 1983, con motivo del 125 aniversario de las apariciones. Allí ofició la Santa Misa el día 15 de Agosto, afirmando dos veces: "Venimos en peregrinación a Lourdes, donde María dijo a Bernardita: "Yo soy la Inmaculada Concepción" y añadió: "Aquí habló con una simple muchacha de Lourdes, rezó con ella el rosario, le dio varios mensajes, y concluyó el Papa diciendo: "la Virgen viene a salvar a los pecadores.."
El mensaje de la Virgen
La enseñanza espiritual que dejó Nuestra Señora para todo el mundo.
El Mensaje que la Santísima Virgen dio en Lourdes, puede resumirse en los siguientes puntos:
1.- Es un agradecimiento del cielo por la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, que se había declarado cuatro años antes por Pio IX (1854), al mismo tiempo que así se presenta Ella misma como Madre y modelo de pureza para el mundo que está necesitado de esta virtud.
3.- Derramó innumerables gracias de sanaciones físicas y espirituales, para que nos convirtamos a Cristo en su Iglesia.
4.- Es una exaltación a la virtudes de la pobreza y humildad aceptadas cristianamente, al escoger a Bernardita como instrumento de su mensaje.
5.- Un mensaje importantísimo en Lourdes es el de la Cruz. La Santísima Virgen le repite que lo importante es ser feliz en la otra vida, aunque para ello sea preciso aceptar la cruz. "Yo también te prometo hacerte dichosa, no ciertamente en este mundo, sino en el otro"
6.- En todas la apariciones vino con su Rosario: La importancia de rezarlo.
7.- Importancia de la oración, de la penitencia y humildad (besando el suelo como señal de ello); también, un mensaje de misericordia infinita para los pecadores y del cuidado de los enfermos.
8.- Importancia de la conversión y la confianza en Dios.
Bernadette Soubirous
Una humilde campesina es elegida por la Virgen en Lourdes para llevarle un mensaje de amor
El 7 de enero de 1844 en Lourdes, una pequeña ciudad de Francia meridional, nació una niña cuyos padres, Luisa Castérot y Francisco Soubirous, le impusieron el nombre de María Bernarda; Bernadette, como todos la llamarían después; nace en una pequeña y humilde casa, el molino de Boly, a orillas del torrente. Vivirá allí 10 años con sus padres.
A partir de 1854, varios acontecimientos vienen a trastornar la vida de la familia de Bernardita. Primero, un accidente de trabajo disminuirá a Francisco Soubirous. Más tarde, la sequía impide la cosecha de trigo durante dos años dejando a los molineros en el paro. Finalmente, en plena revolución industrial, aparecerán los nuevos molinos de vapor con los que no pueden competir los tradicionales molinos de agua y van a la ruina.
Durante el otoño de 1855 Bernadette es alcanzada por la epidemia de cólera, que en pocos meses cobró alrededor de treinta víctimas, varios centenares de personas se ven afectadas por esta terrible enfermedad, entre ellas Bernardita, que sufrirá las consecuencias durante toda su vida. La salud de la niña, endeble por las privaciones sufridas en la primera infancia, llevará impresas en su frágil cuerpo las huellas de sus varias dolencias, principalmente el asma. Pero parece que las enfermedades, al debilitar el cuerpo de Bernadette, fortalecían al mismo tiempo su espíritu.
Al cabo de un año, otro traslado, pues los Soubirous se ven sumidos entonces en la extrema miseria: sin vivienda, sin trabajo, sin comida y sin dinero. Esta vez, a un molino distante 4 kilómetros de Lourdes. Bernadette se ocupa de la hermana Toinette y de los hermanitos Juan María y Justino. Los peregrinajes no han terminado, a comienzos del invierno de 1857 Andrés Sajous, primo de su padre, propietario de la vieja prisión fuera de uso llamada "le cachot", el calabozo, los recoge en una habitación de unos 16 metros cuadrados, les prestan una cama para los padres y otra para los cuatro hijos, y disponen además de un baúl y algunas banquetas, aquí es donde vivirá algunos años de su vida.
En septiembre de 1857, María Lagues, que ya la había acogido en Bartrés, la llama nuevamente para que la ayude en las labores de la casa, en las faenas del campo y en el cuidado del rebaño de ovejas. En Bartrès se ve obligada a interrumpir la modesta educación religiosa que había iniciado en Lourdes.
Todos los domingos va a misa; pero no puede ir a comulgar, porque aún no ha hecho la primera comunión. Tiene catorce años, la enfermedad y el trabajo le han impedido ir a la escuela, por lo que no sabe leer ni escribir, pero está empeñada en recibir la Primera Comunión; tampoco sabe hablar francés, sólo el dialecto de Lourdes. Ahora bien, el catecismo se enseñaba en francés. Por la noche, después de largas horas de labor, la niña repite de memoria las fórmulas de catecismo, pero el deseo de hacer la primera comunión hará que Bernardita regrese al "calabozo" en Enero de 1858, pocas semanas antes de la primera aparición.
Tiempo después de las apariciones, estuvo llena de enfermedades, soporto muchos dolores, tenia tuberculosis, un tumor en la rodilla y problemas en los oídos. Fue admitida en la Comunidad de Hijas de la Caridad de Nevers. El 30 de octubre de 1867 profesó sus votos temporarios, y los votos perpetuos el 22 de septiembre de 1878 con el nombre de Sor María Bernarda, en un tiempo en que se sentía mejor. Al siguiente 11 de diciembre, retornó a la enfermería, para nunca más salir. Falleció unos meses después, el día 16 de Abril de 1879.
La piedad vence las pruebas
Dos virtudes resaltaban en Bernardette: la piedad y la modestia. Para ser piadoso no es necesario ser sabio. Aún cuando se hizo religiosa, ella misma decía que no sabía como orar y sin embargo pasaba largas horas en oración. Y su oración no era mecánica, sino que le hablaba a Dios y a la Virgen como se habla con una persona cara a cara. Era pues una oración del corazón, intensa, honesta y eficaz
Amaba la oración. Ella sabía muy bien como rezar el Santo Rosario el cual siempre llevaba en su bolsillo. Lo tenía en sus manos cuando se le apareció la Virgen. Su primer gesto en momentos de cualquier prueba o dificultad era siempre tomar su rosario y empezar a recitarlo.
La pequeña escogida por la Virgen tendría mucho que sufrir hasta el día de su muerte, tanto sufrimientos morales como físicos; pero nunca debemos olvidar que Dios guía a esta pequeña niña y que ella responde con humildad, abandono, fe y coraje. Bernardette poseía además virtudes que serían criticadas durante toda su vida como "defectos". Por este error de la gente se puso en duda también la autenticidad de las apariciones.
Esta niña de solo 14 años (cumplidos en Enero 7 1858), tuvo que ser sabia, firme, extraordinariamente valiente y saber discernir, para poder enfrentarse con las personas que trataban de disuadirla, entre ellas sacerdotes, obispos, jefes de la policía, procuradores.
Para tener una idea de la fortaleza interior y la capacidad de su juicio, podemos ver algunas de las frases que dijo durante los interrogatorios a los que tuvo que someterse.
Después de que el Procurador Imperial, el señor Dutor, hizo quedarse de pie por mucho tiempo a Bernardette y a su mamá, al fin les dijo condescendientemente:
- "Ahí hay sillas. Pueden sentarse"
Bernardette respondió:
- "No. Pudiéramos ensuciárselas"
En otra ocasión, cuando le preguntaron sobre el idioma en que le habló la Virgen, Bernardette dijo:
- "Ella me habló en dialecto"
- "La Virgen María no pudo haber hablado en dialecto", le respondieron,
"Dios y la Virgen no hablan dialecto".
A lo que ella respondió:
- "¿Cómo podemos saber nosotros dialecto si ellos no lo hablan?"
- "Oh, ¿por qué piensa que me habló en Francés? ¿puedo yo hablar en Francés?"
En la doceava aparición Bernardette le acercó un rosario a la Virgen. Un sacerdote le preguntó después de la aparición: ¿Así que ahora también bendices rosarios?
Bernardette se rió y dijo: "Yo no uso una estola, ¿o sí?."
Otro le preguntó: "Así que Bernardette, ahora que la Virgen te ha prometido que irás al cielo, no necesitas preocuparte del cuidado de tu alma".
Bernardette: "Pero Padre, yo solo iré al cielo si me porto correctamente"
Sus interrogatorios serían de largas horas, algunas veces días enteros; y sus interrogadores trataban de engañarla para que contradijera sus declaraciones. Pero ella se mantenía alerta, en guardia, sabiendo que ellos no querían la verdad, sino probar que lo había inventado todo.
Bernardette tuvo que enfrentarse frecuentemente con el párroco de Lourdes, Abbé Peyramale, quién tenía fama por su mal genio. Sin embargo todas las veces que nuestra santa fue a verlo, a pesar del temor que sentía, nunca se echó atrás, sino que siempre vencía su natural miedo. Su voluntad de cumplir con lo que la Virgen le había encargado podía mucho más que el mal genio del sacerdote.
Y así vemos como Bernardette cumple los deseos de la Virgen a pesar de grandes obstáculos y de sus propias flaquezas. Al final, en el último día de las apariciones, el 25 de marzo de 1858, la Virgen revela su identidad dándole a Bernardette la prueba que tanto pedía su párroco para creerle.
Las palabras de la Virgen, "Yo Soy la Inmaculada Concepción" , fueron las que derrumbaron de una vez por todas el muro de la incredulidad en el corazón del párroco, quién se convirtió desde ese momento en su más grande defensor y apoyo, usando su mismo temperamento contra los que atacaban a la niña.
A diferencia de otras apariciones, como La Salette, Pointman, Fátima, Knock, Beuraing, exceptuando la Medalla Milagrosa; Bernardette era la única vidente. No tenía otros que corroborasen el testimonio y le sirviesen de apoyo. Su única fuente de fortaleza era la misma Virgen Santísima. Pero esta era suficiente para ella.
Llegaría un tiempo donde sus cualidades, su fuerza interior, su rapidez al contestar, todas usadas para defender las Apariciones de la Virgen, se usarían en su contra. Aquellos que la apoyaban sabían entender sus grandes virtudes, pero para los que la criticaban eran sus grandes defectos. A su fortaleza interna le llamaban terquedad; a su rapidez en responder le llamaban insolencia.
Una vez en el Convento de San Gildard, en Nevers, cuando fue acusada de tener amor propio, ella dibujó un círculo y puso la marca del dedo en el centro del mismo y dijo:
"Que el que no tenga amor propio ponga su dedo aquí" (indicando la marca del centro).
Las apariciones fueron para Bernardette un regalo inmerecido, un regalo que que en si mismo no la hizo santa. Era un regalo para ella y para el mundo. Ella, por su admirable correspondencia a la gracia, llegó a la santidad. Nosotros también podemos.
Hemos de tener claro que Santa Bernardita no fue canonizada por haber visto a la Virgen Santísima, sino por haber subido por la escalera de la santidad a través de enormes pruebas y cruces. Para ser santo no es necesario haber tenido grandes experiencias místicas. Es suficiente tener estas dos cosas: humildad y amor. Es en la asidua oración y en la vida de virtud que el amor se expresa a sí mismo.
Bernardette después de las apariciones
La humilde jovencita escogida para tan gran misión, permaneció después de las apariciones como era antes, es decir la Virgen se encargo de conservarla sencilla, humilde y modesta. No le gustaban el bullicio ni la popularidad.
Pasaba como una mas, excepto por sus virtudes, por su inocencia, su candor y rectitud en su obrar. Hizo su primera comunión el mismo año 1858, el 3 de junio, día de Corpus Christi. Nada espectacular sucedió excepto que ella había piadosamente recibido a Jesús.
Dios seguía visitándola, no con brillantes apariciones, sino por la prueba amarga de los sufrimientos: de la incomprensión, burla, casi siempre estaba enferma, soportaba dolores de toda clase, recogida y resignada con paciencia. Sufría de asma crónica, tuberculosis, vómitos de sangre, aneurisma, gastralgia, tumor de una rodilla, caries en los huesos, abscesos en los oídos que le ocasionaron sordera, que esta se le quito hasta un poco antes de su muerte.
La Virgen le dijo a Bernardette: "No te prometo hacerte feliz en este mundo, sino en el próximo".
Y estas palabras de la Virgen se cumplieron plenamente en nuestra santa. Mucho tuvo que sufrir durante su vida hasta su muerte a los 35 años. La salud de Bernardette era muy delicada, muchas veces tenía que estar en cama con fiebre; tenía días bien críticos con ataques de asma que muchas veces eran bien dolorosos.
Muchos encontraban cura en la fuente de Lourdes, pero no Bernardette. Un día le preguntaron: "¿No tomas del agua de la fuente?. Estas aguas han curado a otros, ¿por qué no a ti?. Esta pregunta insidiosa pudo haberse convertido en una tentación para Bernardette en no creer en la aparición, pero ella no se turbó. Le respondió:
"La Virgen Santísima quizás desea que yo sufra. Lo necesito"
¿Porqué tu más que otros?
-"El buen Dios solo lo sabe".
- ¿regresas algunas veces a la gruta?
- "Cuando el Párroco me lo permite".
¿Porqué no te lo permite todo el tiempo?
-"Porque todos me seguirían".
Antes habías ido aún cuando se te había prohibido
- "Eso fue porque fui presionada."
La Virgen Santísima te dijo que serías feliz en el otro mundo, así que estas segura de ir al cielo.
- "Oh no, eso será solo si obro bien".
¿Y no te dijo Ella que hacer para ir al cielo?
-"Nosotros lo sabemos muy bien; no es necesario que yo lo diga".
Últimos años en Lourdes
Bernardette no podía recibir en su casa el cuidado que ella necesitaba para su frágil salud y el gran número de visitantes curiosos le causaban fatiga. Viendo esta necesidad, Abbé Peyramale pidió a la Superiora del Hospicio de Lourdes que acogiera a la niña. Le dijo:
"Es con ustedes que la niña debe estar. Ustedes pueden darle el cuidado que ella necesita en todos los aspectos".
En el año 1860, las Hermanas de la Caridad de Nevers, que servían el hospital y la escuela, le ofrecieron un asilo titular. Desde aquel día permaneció bajo su techo, con su salud delicada, pero con su consigna de siempre: no llamar la atención de nadie. Aún cuando sus padres ya se habían mudado de la cárcel y vivían en un molino, le dieron permiso sin dificultades de permanecer con las hermanas. Su madre lloró por su partida pero sabía que era por el bienestar de la niña.
En el hospicio Bernardette fue asignada bajo el cuidado de la Hermana Elizabeth, quien le debía enseñar a leer y escribir mejor. Bernardette tenía 16 años, era julio de 1860. La superiora le dijo a la Hna. Elizabeth: "Se dice que ella no es muy inteligente, mira a ver si es posible hacer algo con ella".
La Hna. Elizabeth al entrar en contacto con Bernardette diría: "Encuentro en ella una inteligencia muy viva, un candor perfecto y un corazón exquisito". Ella diría a la madre superiora: "Mi querida Madre, la han engañado. Bernardette es muy inteligente y asimila muy bien la doctrina que se le da."
Sin ser brillante, Bernardette adquirió gran cantidad de conocimiento elemental. En su tiempo en el hospicio, permaneció siendo una niña de su edad. Era recta, sincera, piadosa pero traviesa, muy vivaz, a quien le encantaba reír, jugar y bromear. Muchas veces la ponían a cuidar niños más pequeños, como era la costumbre en las escuelas elementales y Bernardette se mostraba tan joven y juguetona como la más pequeña niña.
Uno de los niños diría mas tarde:
"Bernardette era tan simple. Cuando le pedían que nos cuidara, lo hacía de una manera tal, que parecía otra niña jugando con nosotros, que no nos hacía pensar tanto en su aventura milagrosa. Criados con este pensamiento de que nuestra compañera había visto a la Virgen, lo considerábamos tan natural como un niño de hoy día que ha visto al presidente de la república"
Bernardette era completamente natural en su comportamiento diario, sin embargo era muy seria tocante a su vida Cristiana.
Al crecer, Bernardette tuvo como toda joven, sus momentos de vanidad, queriendo estar arreglada y lucir bien. Pero todas estas vanidades pasaron por ella rápidamente y sin dejar ningún rastro en su corazón.
Decía la Hna. Victorina: "La fiebre pasó rápidamente y no dañó su profunda piedad".
La comunidad contaba con las oraciones de Bernardette. Un día una religiosa, la Madre Alejandrina, sufrió una torcedura y el médico le mandó a tener reposo. Pero ella era muy activa y le pidió a Bernardette que le pidiera a la Virgen que la curara. Bernardette inmediatamente fue a rezar ante la estatua de la Virgen en la capilla. Oró con todo su corazón. ¿Qué pasó?… no sabemos nada más que al otro día el doctor encontró a la Madre Alejandrina ocupada en su trabajo, como si nada hubiese pasado.
La vocación religiosa
La Virgen Santísima le dio una gracia especial al llamarla a la vida religiosa. Parece que nunca Bernardette consideró en serio el matrimonio. A los 19 o 20 años, en 1863, la vocación de ser religiosa se le presentó claramente. Había considerado vagamente ser carmelita, pero no fue difícil hacerle comprender que su salud era muy delicada para enfrentar los rigores del Carmelo.
Fue el Obispo Forcade de Nevers, que tenía en su diócesis la Casa Madre de las Hermanas de la Caridad del hospicio y la escuela de Lourdes, quien contribuyó definitivamente en su orientación. El le preguntó cuáles eran sus intenciones para el futuro y ella le respondió:
- "Señor Obispo, todo lo que pido es quedarme en esta casa como una sierva"
Pero hija mía, ¿no has pensado en llegar a ser una religiosa como las hermanas a las que tan apegada estás?.
- "Oh, Señor Obispo, nunca he creído que esto pudiese ser para una ignorante y pobre niña como yo. Usted sabe bien que soy pobre y no tendría la dote necesaria".
No es la pobreza lo que debe detenerte. Se puede hacer una excepción a la regla y recibir a una joven sin dote, si ella tiene signos claros de vocación".
- "Señor Obispo, sus palabras me han tocado profundamente, le prometo que pensaré en ellas" .
Bernardette comprendía que una decisión como esta no se hace sin consideración y reflexión. El Obispo estaba muy complacido con su prudencia y le recomendó que se tomara su tiempo e hiciera su decisión con completa libertad y sin apresuramiento.
En Agosto de 1864, Bernardette dijo a la Madre Superiora del Hospicio:
"Madre mía, he orado mucho para saber si estoy llamada a la vida religiosa. Creo que la respuesta es "sí". Yo quisiera entrar en su congregación si soy aceptada. Permítame pedirle que le escriba al Obispo".
En respuesta la superiora abrazó a Bernardette y sus lágrimas de gozo fueron su afectuosa respuesta.
Habiendo hecho su elección, más ataques de enfermedad y la necesidad de tratar varios remedios retardaron la puesta en práctica de su promesa.
En 1866 escribió: "Estoy mas presionada que nunca a dejar el mundo. Ahora he decidido definitivamente y espero dejarlo pronto".
Por fin llegó el gran día a comienzos de Julio de 1866, tenía 22 años de edad. Por última vez fue a la amada gruta donde su despedida fue de todo corazón. "¿Ven la gruta?, era mi cielo en la tierra". Al día siguiente se despidió de su familia y en Julio 4 1866, Bernardette dejó su pueblo natal para nunca más volver.
Antes de partir improvisa una oración tomando como pauta el Magnificat: acción de gracias por la pobreza de su esclava. Se dirige directamente a María: "Si, Madre querida, tu te has abajado hasta la tierra para aparecerte a una débil niña..Tu, reina del cielo y la tierra, has querido servirte de lo que había de mas humilde según el mundo".
La religiosa
Se va para comenzar su noviciado. Llegaron al convento de las Hermanas de la Caridad de Nevers, el 7 de julio de 1866 en la noche. El domingo Bernardette tuvo un ataque de nostalgia que le llevó a estar llorando todo el día. La animaban diciéndole que este era un buen signo ya que su vida religiosa debía empezar con sacrificio.
En los anales de la Casa Madre se lee:
"Bernardette es en realidad todo lo que de ella hemos oído, humilde en su triunfo sobrenatural; simple y modesta a pesar de que todo se le ha unido para elevarla. Ella ríe y es dulcemente feliz aunque la enfermedad se la está comiendo. Este es el sello de la santidad, sufrimiento unido a gozo celestial."
Ni la superiora, la hermana Josefina Imbert, ni la maestra de novicias Madre María Teresa Vausou, entendían el tesoro que se les había confiado. Sí, admitían que la Virgen se le apareció, pero la veían tan "ordinaria", que tenían dificultad en ver santidad en ella. Su idea de santidad aparentemente era diferente a la de la Iglesia.
En el proceso diocesano de Beatificación, el Reverendo P. Peach, profesor de teología dogmática en el seminario de Moulins, les dijo a sus estudiantes:
- "El testimonio llegó a esto, que Bernardette era muy ordinaria. Pero cuando se les preguntó si ella era fiel a las reglas, si tenía que ser corregida por desobediencia o en referencia a la pobreza y castidad, todas se apresuraron a decir: "Oh no, nada de eso".
¿Por qué sus superioras la juzgaban tan mal?; solo se puede encontrar respuesta en que era parte de la Providencia Divina para la santificación de Bernardette. De manera particular la Maestra de Novicias, Madre María Teresa Vauzou, quién fue la causante de muchos sufrimientos espirituales de Bernardette durante los 13 años que vivió en el convento.
La Madre María, quien era estimada por su ojo agudo y su penetración psicológica, nunca fue capaz de leer en esta alma límpida su íntima unión con Dios, ni tampoco su total abandono a los deseos de su divina voluntad, la cual formaba su vida interior.
Bernardette, sin haber estudiado sobre las formas de oración, pasaba horas en ella, recitando su rosario con gran fervor. Vivía en unión perpetua con la Virgen Santísima y a través de Ella con Jesucristo.
"Bernardette estaba totalmente perdida en Dios".
Al recibir el hábito de postulante, recibió su nombre de religiosa el cual sería su mismo nombre bautismal, Sor María Bernarda.
Tres semanas después de haber recibido el hábito, Bernardette enfermó de gravedad con un nuevo ataque de tuberculosis y tuvo que ser puesta en la enfermería. Esta crisis de sofocación asmática y de tos fue tan seria que el médico pensaba que su muerte era inminente.
La Madre Superiora llamó al Obispo y este le administró el Sacramento de Extrema Unción, pero ella no pudo recibir el Viático porque constantemente estaba vomitando sangre. Pensando que Bernardette estaba a punto de morir, la Madre Superiora quiso darle el consuelo de pronunciar sus votos. Habló con el Obispo, y la comunidad dio su aprobación unánime.
Sabiendo lo que iban a hacer, Bernardette respondió con una sonrisa de agradecimiento. Fue el Obispo Forcade quien presidió la ceremonia. Bernardette dio su consentimiento por medio de signos ya que no podía hablar. Entonces le fue dado el velo de profesa. Se pensaba que estaba a punto de morir, pero Bernardette siempre ponía su salud en las manos de la Virgen.
La nueva religiosa se durmió y se despertó a la mañana siguiente en un estado de felicidad que ella declaró a su Superiora:
- "Mi Reverenda Madre, usted me hizo hacer la profesión religiosa porque pensaba que iba a morir. Bueno, mire no voy a morir" .
La Madre Superiora entonces le respondió: "Tonta, tú sabías que no ibas a morir y no nos lo dijiste. En este caso, si no has muerto para mañana en la mañana, te quitaré el velo".
Y la hermana María Bernarda, con admirable sumisión heroica, le respondió simplemente:
- "Como usted desee, reverenda Madre". Y a pesar del dolor que esto le causaba, supo aceptar este cáliz que el Señor le enviaba.
Su madre murió el 8 de diciembre de 1866, tenía 45 años y esta fue una de las tristezas más grandes que experimentó. En medio de su dolor dijo al Señor:
"¡Mi Dios, tú lo has querido! Yo acepto el cáliz que me das. Que tu Nombre sea bendito".
Durante su noviciado, Bernardette fue tratada más severamente y quizás más cruelmente que las otras novicias. Sus compañeras decían: "No es bueno ser Bernardette". Pero ella lo aceptaba todo y veía en ello la mano de Dios.
Bernardette profesó el 30 de octubre de 1867 con el nombre de Sor María Bernarda. Tenía 23 años. Sin embargo, la felicidad de ese momento fue teñida por una ruda humillación.
Cuando llegó el momento de distribuir a las nuevas profesas los trabajos, la Madre Superiora respondió a la pregunta del Obispo: "¿Y la hermana Marie Bernard?, "Oh, Señor Obispo, no sabemos que hacer. Ella no es buena para nada". Y prosiguió: "Si desea, Señor Obispo, podemos tratar de usarla ayudando en la enfermería". A lo cual el Obispo consintió. La hermana Marie Bernard recibió el dolor de esta humillación en su corazón, pero no protestó, ni lloró, simplemente aceptó el cáliz.
Otro cáliz que pronto tomaría fue la muerte de su padre en 1871, 6 años después que su mamá. Supo de la muerte de su papá, a quien no había visto mas desde que dejó Lourdes, pero sabía que había muerto en la fe.
Una hermana la encontró llorando a los pies de la estatua de la Virgen y cuando la hermana la iba a consolar ella le dijo:
"Mi hermana, siempre ten una gran devoción a la agonía de nuestro Salvador. El Sábado en la tarde le oré a Jesús en agonía por todos aquellos que morirían en ese momento, y fue precisamente en el mismo momento en que mi padre entró a la eternidad. Que consuelo para mí el quizás haberle ayudado".
Muchas tribulaciones tuvo que pasar; humillaciones, grandes y pequeñas se apilaban sobre ella y ella decía:
"Cuando la emoción es demasiado fuerte, recuerdo las palabras de nuestro Señor, "Soy Yo, no tengan miedo". El rechazo y humillaciones de mis Superioras y compañeras inmediatamente agradezco a nuestro Señor por esta gran gracia. Es el amor de este Buen Maestro el que hará desaparecer el árbol del orgullo en sus malas raíces. Mientras más pequeña me hago, más crezco en el Corazón de Jesús."
A Bernardette se le concedió un gran regalo al comienzo de 1874. Había sido asistente de enfermería, un trabajo que amaba mucho, pero sus fuerzas se diminuían.
Después de un ataque de bronquitis en el otoño de 1873, por el cual tuvo que ir al hospital, se determinó que estaba muy débil para seguir ayudando en la enfermería y se le dio el trabajo de menos esfuerzo físico en el Convento, el cual era al mismo tiempo el más importante, y el cual ella amó mucho más que el de ayudante de enfermería; la nombraron asistente de sacristán.
Su nueva posición le daba la oportunidad de pasar mucho tiempo en la capilla, cerca del Santísimo Sacramento. Estaba casi sin supervisión, lo que le permitía hablarle al Señor en el Tabernáculo, sin que nadie pensara que ella era extraña.
Manejaba todos los artículos sagrados con gran reverencia. El corporal, los purificadores y las albas los trataba consciente que Jesús Encarnado los había tocado durante el Sacrificio de la Eucaristía. Por eso no permitía que nadie le ayudase en este ministerio.
Pero este regalo no duró por mucho tiempo ya que su salud constantemente empeoraba. A partir de 1877 no es más que una inválida. Se le provee cuidado lo más posible y ella obedece todas las prescripciones.
La Santa
Pronunció sus votos perpetuos el 22 de septiembre de 1878, en un tiempo en que se sentía mejor. Pero no duró mucho. Al siguiente 11 de diciembre, retornó a la enfermería, para nunca más salir. Sus últimos meses fueron muy difíciles, haciéndole pasar por la noche oscura del alma. Perdió confianza, la paz del corazón y la certeza del cielo. Fue tentada al desánimo y desesperación. Pensaba que era indigna de la salvación. Este fue su cáliz más amargo y su sufrimiento mayor.
También sufría mucho físicamente. La cama le causó tener la espalda repleta de llagas. Su pierna tuberculosa se le reventó. Desarrolló abscesos en los oídos, los que la hicieron prácticamente sorda por un tiempo. Si no hubieran sido tan evidentes sus síntomas, nadie se hubiese sospechado que estaba enferma. Su actitud tan serena y gozosa no manifestaba el profundo sufrimiento que padecía. No perdió su fortaleza y su aceptación.
A una hermana le dijo que iba a orar para que el Señor le mandara consolación, ella le respondió:
"No, no, no consolación, solo fortaleza y paciencia" .
Bernardette padeció su pasión durante la Semana Santa de 1879. El día 16 de Abril de 1879 rogó a las religiosas que la asistían que rezaran el rosario, siguiéndolo ella con gran fervor. Al acabar un Ave María, sonrió como si se encontrara de nuevo con la Virgen de la Gruta y murió. Eran las 3:15 PM.
Sus últimas palabras fueron la conclusión del Ave María: "Santa María, Madre de Dios, ruega por mí pobre pecadora….pecadora…"
Su cuerpo fue puesto en la pequeña Capilla Gótica, situada en el centro del jardín del Convento y la que estaba dedicada a San José. Fue en esta Capilla en la que, después de 30 años, en Septiembre 22, 1909, reconocieron el cuerpo, en vista al proceso de Beatificación diocesano. El cuerpo fue hallado en perfecto estado de preservación. Su piel dura, pero intacta, mantuvo su color. Hubo un segundo reconocimiento en Abril 18, 1925, poco antes de su Beatificación el 12 de Junio de 1925.
Beatificación y Canonización
Beatificación
El 2 de junio de 1925, en la sala del Consistorio, el papa Pío XI declaraba que Bernardita podía ser proclamada Beata.
En la mañana del domingo 14 de junio, fiesta del Corpus, la Basílica de San Pedro vibraba de alegría, resplandeciente de luz. Bajo sus bóvedas y su cúpula dorada, un gentío inmenso estaba reunido junto a la Madre María Teresa Bordenave, Superiora general de la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Nevers, y de gran número de sus religiosas.
Leído el texto de la beatificación estallaron los aplausos. Luego fue el canto del "Te Deum", cuando las campanas de San Pedro empezaron a repicar. En ese mismo momento era descubierto un cuadro de Bernardita, representando a la vidente de Lourdes llevada por los ángeles hacía la Virgen Inmaculada que le tendía los brazos.
Desde entonces, Bernardita, honrada como Beata tendrá su fiesta litúrgica, su oficio propio, allí donde Roma lo permita. Se podrán exponer y venerar públicamente sus reliquias.
Arrodillado en el centro del coro, Pío XI se recoge. Alguien va hacía él, mientras termina su oración : el más joven de los hermanos de Bernardita, Pedro Soubirous va a ofrecer al jefe de la Iglesia una reliquia de su bienaventurada madrina.
El 3 de agosto siguiente el cuerpo de Bernardita será depositado en el coro de la gran capilla del convento de San Gildard en Nevers (Francia).
Canonización
El 8 de diciembre de 1933, el papa Pío XI pronuncia solemnemente la fórmula de la canonización de Bernardita :
"En honor de la Santísima e indivisible Trinidad, para la exaltación de la fe católica y para el incremento de la religión cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y la Nuestra,, después de madura deliberación y habiendo implorado la ayuda divina, el parecer de nuestros venerables hermanos los cardenales de la Santa Iglesia Romana, los Patriarcas, los Arzobispos y Obispos, declaramos y definimos Santa a la Beata María Bernarda Soubirous y la inscribimos en el catálogo de los Santos,, estableciendo que su memoria será piadosamente celebrada todos los años en la Iglesia universal el 16 de abril, día de su nacimiento para el cielo. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" .
Al terminar la Misa Solemne celebrada por el Papa Pío XI, los asistentes entonaron espontáneamente el canto del "Ave María", como se canta en Lourdes.
APARICIONES MARIANAS: VIRGEN DEL ROSARIO DE SAN NICOLAS
MARIA DEL ROSARIO DE SAN NICOLAS
Argentina
Reseña Histórica
Desde los orígenes de la parroquia de la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, Prov. de Buenos Aires, República Argentina, existió una profunda devoción a la Santísima Virgen, honrada bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario, siendo ella la Primera Patrona del Curato de los Arroyos.
En el año 1884, se inauguró el actual templo parroquial de San Nicolás de Bari, y para dicha oportunidad fue donada una hermosa imagen de la Virgen del Rosario, que fue traída desde Roma donde el Papa León XIII la bendijo con una especial bendición para la feligresía de San Nicolás, En esos años se había creado en la Parroquia la Cofradía del Rosario, y se celebraba anualmente esta fiesta de la Virgen con su correspondiente novena preparatoria.
Ya en nuestros días, el 25 de Setiembre de 1983, en la ciudad de San Nicolás se comienza a asistir a un hecho de características particulares: Una sencilla mujer llamada Gladys Quiroga de Motta, esposa y madre de dos hijas, que solamente había podido cursar el cuarto grado y sin conocimientos teológicos ni bíblicos, manifiesta ver y oír a la Santísima Virgen. Mas tarde descubre que la Virgen se le aparece como la Virgen del Rosario, cuya imagen estaba relegada al campanario por su deterioro.
La Santísima Virgen, según la vidente, le había pedido la construcción de un templo en su honor, en el lugar de las apariciones. La Virgen comienza a darle una serie de mensajes, mayormente exhortativos,juntamente con citas bíblicas, llamando a la oración, a la conversión y a la consagración.
C
Seguidamente, se detallan cronológicamente, los hechos de San Nicolás.
AÑO 1983
25 de Septiembre Primera aparición de la Virgen a Gladys Quiroga de Motta.
28 de Septiembre Segunda aparición.
7 de Octubre Gladys pregunta a la Virgen que desea, y recibe la visión de una capilla.
12 de Octubre Gladys se confía a un sacerdote.
13 de Octubre La Virgen le habla por primera vez.
Octubre Audiencia con el entonces Obispo Diocesano, Mons. Antonio Rossi.
15 de Noviembre Gladys recibe el mensaje: "Soy Patrona de esta región. Haced valer Mis derechos".
Primer mensaje de Cristo. En el futuro Él aparecerá una vez por mes con un mensaje, que prolonga el de la Virgen.
19 de Noviembre La Virgen hace conocer a Gladys su misión: "Eres puente de unión". "Predicad mi Palabra".
24 de Noviembre Un rayo de luz indica a Gladys el emplazamiento del futuro Templo.
27 de Noviembre Reconoce la aparición al ver la Imagen de la Virgen del Rosario, relegada en el campanario a consecuencia de su deterioro. La Virgen le dice:"Quiero estar en
la ribera del Paraná".
AÑO 1984
30 de Octubre 10,30 horas. Primera Comunión del pequeño Gonzalo y comienzo de su
curación.
Noviembre Gladys es recibida por el nuevo Obispo de San Nicolás, Mons. Domingo Salvador Castagna (nacido en 1931, consagrado Obispo el 4 de Diciembre de 1978 y trasladado a
San Nicolás el 20 de Octubre de 1984.) Audiencia del nuevo Obispo de San Nicolás con el Papa Juan Pablo II.
AÑO 1985
Abril Nombramiento de la Comisión de Estudios.
25 de Agosto Donación de EL CAMPITO por parte del Municipio de San Nicolás.
25 de Octubre Declaración de la Comisión de Estudios.
AÑO 1986
25 de Febrero Primera Procesión y celebración de la Santa Misa en EL CAMPITO. Presidida por el
Vicario General Monseñor Roberto Mancuso.
25 de Marzo Segunda Procesión y Santa Misa presidida, por primera vez, por el Obispo Diocesano, Monseñor Domingo Castagna.
25 de Mayo Divulgación de la Medalla ( Día de la "Santísima Trinidad")
25 de Agosto Mons. Castagna anuncia en su homilía la colocación de la Piedra Fundamental del Santuario.
10 de Septiembre Elección del anteproyecto.
23 de Septiembre Nombramiento y constitución de la Comisión "Pro Templo".
25 de Septiembre Colocación de la Piedra Fundamental.
Setiembre Aparece el primer número de la revista del Santuario: "María del Rosario de San Nicolás".
25 de Octubre Inauguración de la Casa del Peregrino y del nuevo edificio propio del Centro de Difusión del Movimiento Mariano.
AÑO 1987
11 de Abril Audiencia de Monseñor Castagna con el Santo Padre en Rosario, con ocasión de la visita del Papa a la Argentina. El Obispo promete al Papa los estudios de San
Nicolás.
14 de Agosto Inauguración de la Imprenta del Centro de Difusión del Movimiento Mariano "SanMaximiliano Kolbe".
8 de Octubre Firma del contrato con la Empresa constructora "Geriach & Campbell " para la construcción del Templo.
13 de Octubre Inicio de las obras de construcción del Santuario.
AÑO 1988
25 de Octubre Fin del trabajo de estructura del Santuario en su primera etapa,
AÑO 1989
19 de Marzo Traslado de la Imagen y bendición e inauguración del Santuario ( la primera parte construida hasta ese momento). Nombramiento
del primer Rector del Santuario, Pbro. Carlos Perez 25 de Setiembre Mons. Castagna ordena sacerdote al diácono Carlos Coolican, el cual conjuntamente con el padre
Carlos Pérez, el P. Pablo Montero (osb) y el P.Hugo Detto, forma parte de los sacerdotes del Santuario.
Noviembre Mons. Castagna tiene una nueva audiencia con el Papa Juan Pablo II y lo informa detalladamente sobre la acción pastoral asumida con respecto a esta manifestación
de Dios en su Diócesis.
AÑO 1990
2 de Febrero Inicio de la segunda etapa de la construcción del Santuario
11 de Febrero Fin de la catequesis de Nuestra Señora de San Nicolás.
Marzo Aparece el primer número del Boletín del Santuario "María del Rosario de San Nicolás".
2 de Abril Peregrinación del Padre Gobbi, fundador del Movimiento Sacerdotal Mariano que reúne cerca de 60,000 sacerdotes en todo el mundo.
25 de Agosto Monseñor Castagna consagra el Santuario, San Nicolás y los Peregrinos a Dios, por intermedio del Corazón Inmaculado de María.
Octubre Monseñor Castagna, elegido por la Conferencia Episcopal, representa a la Iglesia Argentina en el Sínodo de Obispos en Roma.
Mensajes sobre la medalla
2/12/84 Me dice: Debéis hacer acuñar una medalla, con mi imagen de la advocación del Rosario de san Nicolás y en el reverso, la Santísima Trinidad con siete estrellas.
25-9-85 Hija mía: te diré el significado de las Siete estrella: son siete gracias, que mi hijo Jesucristo concederá, a quien la lleve sobre su pecho. Alabado sea el Señor.
Mensaje del escapulario
5-3-86 "Hija mía: Encárgate para que se haga un escapulario. Que sea de color blanco ya que el blanco es el símbolo de la pureza. Mi imagen llevará los colores celeste y rosado. Este escapulario deberá ser destinado a los enfermos del cuerpo y del alma y lo llevará aquel que realmente sienta esa necesidad en su corazón, porque con el escapulario, ira el compromiso de orar a María del Rosario. Este pedido mío apremia. Amén"
"MENSAJES REFERIDOS A JESUS "
2-2-87 1089
(Festividad de la Presentación del Señor)
Hijos míos: vivid conmigo este día, experimentad en vuestros corazones, el gozo de sentiros muy cerca de Jesús, sentid vosotros también el amor a Jesús.
Id como El, en brazos de su Madre cuando fue llevado al templo.
Dejaos encontrar por Mí, dejaos conducir por Mí dejaos purificar por Mí.
Bendito sea el Santísimo.
3-2-85 465
Hija: Quiero que sepáis, el por qué de mi Imagen con el Niño y el Rosario.
El Niño, significa pureza y nueva vida, ya que Jesús Niño es el renacer a la vida, es la fuente salvadora de todo alma sedienta.
El Rosario os lo estoy ofreciendo como consuelo, para que, rezando el Santo Rosario, volquéis todos vuestros dolores, vuestras necesidades y súplicas.
Como Madre, os escucho queridos hijos, grande es mi amor por vosotros.
Hoy me dice la Virgen cómo era Jesús desde que era pequeño. Te diré: A los tres años tenía ya una gran inteligencia, tenía el entendimiento que Dios Padre le
daba. Creció sabiendo que El era el Hijo de Dios. Fue siempre muy callado, siempre estaba meditando, mas cuando hablaba, lo hacía con humildad y una gran sabiduría, la gran sabiduría de
Dios.
Hija, así era mi amado Hijo en la tierra. Fue el más fiel predicador y pastor del Rebaño de su Padre. Amén.
6-8-85 634
Hija mía: Quiero contarte algo más sobre Jesús y esta Madre que tanto padeció por El, algo de su niñez. Hija, mis pechos lo amamantaron, mis brazos lo acunaron, mis labios pronunciaban palabras, que contenían mucho amor a Dios, Su Padre. Mi esposo José, le tenía un entrañable amor, te diría que lo quería como a su verdadero hijo. Los dos amábamos y respetábamos a nuestro querido Jesús, mas, mí temor crecía a medida que pasaba el tiempo. El me consolaba diciendo: "Madre, estoy en el camino que me trazó mi Padre, pasaré por aquello que El me mande y se hará Su Voluntad". Hija, Jesús se entregó por el mundo para salvarlo. Ahora El llama al mundo para que medite, para que no se condene y en Dios halle la Vida que Dios promete. Amén.
11-9-86 964
Hija: Hoy te diré algo de Jesús cuando tenía doce años de edad, edad en que fue presentado en él Templo. Tenía lo Inocencio de niño y ya se reflejaba el amor
hacía todo lo creado por el Todopoderoso.
En sus sensatos y sabios palabras, se podía percibir la sabiduría.
Con José mi esposo, solíamos quedarnos horas escuchándolo hablar lo que El con mucho amor nos decía.
Uno de las tantas frases que nos dijo: Jesús, vida nueva para el alma nueva, mucha sangre correrá para que esto se haga realidad.
Mi Hijo supo siempre el padecimiento que le esperaba. Que él cristiano sepa reflexionar cuantote he dicho, son palabras de lo Madre de Jesucristo. Amén, amén.
17-2-87 1102
¡Es tan hermoso hija mía, todo lo que se refiere a mi Hijo, Cristo el Salvador! muy despacio te lo he de ir revelando.
¡Cuántas maravillas encierra su Vida Espiritual!
Porque así vivió, en oración, en continua comunicación con su Padre. Aunque El era Dios mismo, se sacrificaba por su Padre.
Jesús hacía grandes ayunos y pasaba largas horas en oración, en sucesivos meditaciones. Otros momentos los dedicaba con gran Amor al prójimo.
Hija, El desde siempre amó o los almas, tanto, que se dio por ellas y me encargó para siempre el cuidado de sus queridas almas.
Alabado sea mi amado Hijo.
12-5-87 1171
Gladys, nuevamente te hablaré de Jesús. Mí Hijo, estando en la tierra, vivió solamente las cosas del Cielo; nada material lo apegó a los cosas de la tierra.
Sabía, sí, que tenía que vivir su tiempo junto a los hombres y fueron sus últimos años, los que dedicó enteramente a ser pastor a juntar el rebaño de Dios, su Padre.
Es necesario que aquellos, los que no han comprendido todavía lo importancia que tiene el rebaño del Señor, comprendan el valor de lo unión de ese rebaño tan querido por mi Hijo.
Cada vez deberá ser más numeroso y más fuerte; de esta manera, nada podrá debilitarlo. Hablo claramente a mis hijos, el Señor quiere recobrar a su rebaño. Amén, amén.
5-8-88 1480
Mi amado hija, codo hora que posa, más necesaria es Mi presencia para los hombres.
Esto Madre, mucho se preocupo por sus hijos. Así fue Mi preocupación cuando Jesús era pequeño. Era por Mí, cuidado en extremo, no me separaba de El, y no se separaba El, de Mí.
Era amado por José y por Mí, con dulcísimo Amor, Ya siendo grande, mucho tiempo pasaba sin regresar a Mi lado, su techo eran las estrellas, sus rodillas, su almohada. No le importaban las
persecuciones, nada le preocupaba, excepto transmitir la promesa del Padre.
El mismo Jesús, recorría caminos, tratando de llegar a los corazones, de convertir almas.
Hoy es la Madre, que desciende del Cielo, para convertir a las almas; hoy es el corazón de la Madre, el que protege a los hijos; es el corazón de la Madre, El que amó y quiere ser amado, junto al
Corazón del Hijo.
Bendito sea el Salvador.,
7-1-90 1784
Gladys, tu alma vive de mi sustento, te alimentas de lo que te doy.
Te diré: Cuando nació Jesús, tiempo después vinieron a adorarlo los reyes.
Luego sucedió la huida a Egipto. Mucho padecimos, ya que estábamos carentes de alimentos y de abrigos.
Mí Niño contaba con sólo 14 meses de edad y mucho cuidábamos de El, José y Yo, porque sabíamos que atentaban contra Jesús.
Nunca dejó de reinar la Paz en nuestros corazones, pero sólo volvió la tranquilidad, cuando volvimos a Nazaret.
Nada nos pesaba ya que la gracia de Dios, estaba con nosotros. Bendito y alabado sea El.
APARICIONES MARIANAS: VIRGEN DE FATIMA
Fátima: Historia de la Aparición
Cómo ocurrió la aparición de la Santísima Virgen en Fátima.
La aparición de la Santísima Virgen en Fátima ha sido uno de los acontecimientos marianos más importantes de la historia. Entérate de la historia tal y como ocurrió.
En 1917, en el momento de las apariciones, Fátima era una ciudad desconocida de 2.500 habitantes, situada a 800 metros de altura y a 130 kilómetros al norte de Lisboa, casi en el centro de Portugal. Hoy Fátima es famosa en todo el mundo y su santuario lo visitan innumerables devotos.
Allí, la Virgen se manifestó a niños de corta edad: Lucía, de diez años, aún viva; Francisco, su primo, de nueve años, un jovencito tranquilo y reflexivo, y Jacinta, hermana menor de Francisco, muy vivaz y afectuosa. Tres niños campesinos muy normales, que no sabían ni leer ni escribir, acostumbrados a llevar a pastar a las ovejas todos los días. Niños buenos, equilibrados, serenos, valientes, con familias atentas y premurosas.
Los tres habían recibido en casa una primera instrucción religiosa, pero sólo Lucía había hecho ya la primera comunión.
Las apariciones estuvieron precedidas por un "preludio angélico": un episodio amable, ciertamente destinado a preparar a los pequeños para lo que vendría.
Lucía misma, en el libro Lucia racconta Fátima (Editrice Queriniana, Brescia 1977 y 1987) ha relatado el orden de los hechos, que al comienzo sólo la tuvieron a ella como testigo. Era la primavera de 1915, dos años antes de las apariciones, y Lucía estaba en el campo junto a tres amigas. Y esta fue la primera manifestación del ángel:
Sería más o menos mediodía, cuando estábamos tomando la merienda. Luego, invité a mis compañeras a recitar conmigo el rosario, cosa que aceptaron gustosas. Habíamos apenas comenzado, cuando vimos ante nosotros, como suspendida en el aire, sobre el bosque, una figura, como una estatua de nieve, que los rayos del sol hacían un poco transparente. "¿Qué es eso?", preguntaron mis compañeras, un poco atemorizadas. "No lo sé". Continuamos nuestra oración, siempre con los ojos fijos en aquella figura, que desapareció justo cuando terminábamos (ibíd., p. 45).
El hecho se repitió tres veces, siempre, más o menos, en los mismos términos, entre 1915 y 1916.
Llegó 1917, y Francisco y Jacinta obtuvieron de sus padres el permiso de llevar también ellos ovejas a pastar; así cada mañana los tres primos se encontraban con su pequeño rebaño y pasaban el día juntos en campo abierto. Una mañana fueron sorprendidos por una ligera lluvia, y para no mojarse se refugiaron en una gruta que se encontraba en medio de un olivar. Allí comieron, recitaron el rosario y se quedaron a jugar hasta que salió de nuevo el sol. Con las palabras de Lucía, los hechos sucedieron así:
… Entonces un viento fuerte sacudió los árboles y nos hizo levantar los ojos… Vimos entonces que sobre el olivar venía hacia nosotros aquella figura de la que ya he hablado. Jacinta y Francisco no la habían visto nunca y yo no les había hablado de ella. A medida que se acercaba, podíamos ver sus rasgos: era un joven de catorce o quince años, más blanco que si fuera de nieve, el sol lo hacía transparente como de cristal, y era de una gran belleza. Al llegar junto a nosotros dijo: "No tengan miedo. Soy el ángel de la paz. Oren conmigo". Y arrodillado en la tierra, inclinó la cabeza hasta el suelo y nos hizo repetir tres veces estas palabras: "Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman". Luego, levantándose, dijo: "Oren así. Los corazones de Jesús y María están atentos a la voz de sus súplicas". Sus palabras se grabaron de tal manera en nuestro espíritu, que jamás las olvidamos y, desde entonces, pasábamos largos períodos de tiempo prosternados, repitiéndolas hasta el cansancio (ibíd, p. 47).
En el prefacio al libro de Lucía, el padre Antonio María Martins anota con mucha razón que la oración del ángel "es de una densidad teológica tal" que no pudo haber sido inventada por unos niños carentes de instrucción. "Ha sido ciertamente enseñada por un mensajero del Altísimo", continúa el estudioso. "Expresa actos de fe, adoración, esperanza y amor a Dios Uno y Trino".
Durante el verano el ángel se presentó una vez más a los niños, invitándolos a ofrecer sacrificios al Señor por la conversión de los pecadores y explicándoles que era el ángel custodio de su patria, Portugal.
Pasó el tiempo y los tres niños fueron de nuevo a orar a la gruta donde por primera vez habían visto al ángel. De rodillas, con la cara hacia la tierra, los pequeños repiten la oración que se les enseñó, cuando sucede algo que llama su atención: una luz desconocida brilla sobre ellos. Lucía lo cuenta así:
Nos levantamos para ver qué sucedía, y vimos al ángel, que tenía en la mano izquierda un cáliz, sobre el que estaba suspendida la hostia, de la que caían algunas gotas de sangre adentro del cáliz.
El ángel dejó suspendido el cáliz en el aire, se acercó a nosotros y nos hizo repetir tres veces: "Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesucristo…". Luego se levantó, tomó en sus manos el cáliz y la hostia; me dio la hostia santa y el cáliz lo repartió entre Jacinta y Francisco… (ibíd., p. 48).
El ángel no volvió más: su tarea había sido evidentemente la de preparar a los niños para los hechos grandiosos que les esperaban y que tuvieron inicio en la primavera de 1917, cuarto año de la guerra, que vio también la revolución bolchevique.
El 13 de mayo era domingo anterior a la Ascensión. Lucía, Jacinta y Francisco habían ido con sus padres a misa, luego habían reunido sus ovejas y se habían dirigido a Cova da Iria, un pequeño valle a casi tres kilómetros de Fátima, donde los padres de Lucía tenían un cortijo con algunas encinas y olivos.
Aquí, mientras jugaban, fueron asustados por un rayo que surcó el cielo azul: temiendo que estallara un temporal, decidieron volver, pero en el camino de regreso, otro rayo los sorprendió, aún más fulgurante que el primero. Dice Lucía:
A los pocos pasos, vimos sobre una encina a una Señora, toda vestida de blanco, más brillante que el sol, que irradiaba una luz más clara e intensa que la de un vaso de cristal lleno de agua cristalina, atravesada por los rayos del sol más ardiente. Sorprendidos por la aparición, nos detuvimos. Estábamos tan cerca que nos vimos dentro de la luz que la rodeaba o que ella difundía. Tal vez a un metro o medio de distancia, más o menos… (ibíd., p. 118).
La Señora habló con voz amable y pidió a los niños que no tuvieran miedo, porque no les haría ningún daño. Luego los invitó a venir al mismo sitio durante seis meses consecutivos, el día 13 a la misma hora, y antes de desaparecer elevándose hacia Oriente añadió: "Reciten la corona todos los días para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra".
Los tres habían visto a la Señora, pero sólo Lucía había hablado con ella; Jacinta había escuchado todo, pero Francisco había oído sólo la voz de Lucía.
Lucía precisó después que las apariciones de la Virgen no infundían miedo o temor, sino sólo "sorpresa": se habían asustado más con la visión del ángel.
En casa, naturalmente, no les creyeron y, al contrario, fueron tomados por mentirosos; así que prefirieron no hablar más de lo que habían visto y esperaron con ansia, pero con el corazón lleno de alegría, que llegara el 13 de junio.
Ese día los pequeños llegaron a la encina acompañados de una cincuentena de curiosos. La aparición se repitió y la Señora renovó la invitación a volver al mes siguiente y a orar mucho. Les anunció que se llevaría pronto al cielo a Jacinta y Francisco, mientras Lucía se quedaría para hacer conocer y amar su Corazón Inmaculado. A Lucía, que le preguntaba si de verdad se quedaría sola, la Virgen respondió: "No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios". Luego añade Lucía en su libro:
En el instante en que dijo estas últimas palabras, abrió las manos y nos comunicó el reflejo de aquella luz inmensa. En ella nos veíamos como inmersos en Dios. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de la luz que se elevaba al cielo y yo en la que se difundía sobre la tierra. En la palma de la mano derecha de la Virgen había un corazón rodeado de espinas, que parecían clavarse en él. Comprendimos que era el Corazón Inmaculado de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, y que pedía reparación (ibíd., p. 121).
Cuando la Virgen desapareció hacia Oriente, todos los presentes notaron que las hojas de las encinas se habían doblado en esa dirección; también habían visto el reflejo de la luz que irradiaba la Virgen sobre el rostro de los videntes y cómo los transfiguraba.
El hecho no pudo ser ignorado: en el pueblo no se hablaba de otra cosa, naturalmente, con una mezcla de maravilla e incredulidad.
La mañana del 13 de julio, cuando los tres niños llegaron a Cova da Iria, encontraron que los esperaban al menos dos mil personas. La Virgen se apareció a mediodía y repitió su invitación a la penitencia y a la oración. Solicitada por sus padres, Lucía tuvo el valor de preguntarle a la Señora quién era; y se atrevió a pedirle que hiciera un milagro que todos pudieran ver. Y la Señora prometió que en octubre diría quién era y lo que quería y añadió que haría un milagro que todos pudieran ver y que los haría creer.
Antes de alejarse, la Virgen mostró a los niños los horrores del infierno (esto, sin embargo, se supo muchos años después, en 1941, cuando Lucía, por orden de sus superiores escribió las memorias recogidas en el libro ya citado. En ese momento, Lucía y sus primos no hablaron de esta visión en cuanto hacía parte de los secretos confiados a ellos por la Virgen, cuya tercera parte aún se ignora) y dijo que la guerra estaba por terminar, pero que si los hombres no llegaban a ofender a Dios, bajo el pontificado de Pío XII estallaría una peor.
Cuando vean una noche iluminada por una luz desconocida, sabrán que es el gran signo que Dios les da de que está por castigar al mundo a causa de sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de la persecución a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, quiero pedirles la consagración de Rusia a mi Corazón Inmaculado y la comunión reparadora los primeros sábados. Si cumplen mi petición, Rusia se convertirá y vendrá la paz. Si no, se difundirán en el mundo sus horrores, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia… Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y se le concederá al mundo un período de paz… (ibíd., p. 122).
Después de esta aparición, Lucía fue interrogada de modo muy severo por el alcalde, pero no reveló a ninguno los secretos confiados por la Virgen.
El 13 de agosto, la multitud en Cova era innumerable: los niños, sin embargo, no llegaron. A mediodía en punto, sobre la encina, todos pudieron ver el relámpago y la pequeña nube luminosa. ¡La Virgen no había faltado a su cita! ¿Qué había sucedido? Los tres pastorcitos habían sido retenidos lejos del lugar de las apariciones por el alcalde, que con el pretexto de acercarlos en auto, los había llevado a otro lado, a la casa comunal, y los había amenazado con tenerlos prisioneros si no le revelaban el secreto. Ellos callaron, y permanecieron encerrados. Al día siguiente hubo un interrogatorio con todas las de la ley, y con otras amenazas, pero todo fue inútil, los niños no abandonaron su silencio.
Finalmente liberados, los tres pequeños fueron con sus ovejas a Cova da Iria el 19 de agosto, cuando, de repente, la luz del día disminuyó, oyeron el relámpago y la Virgen apareció: pidió a los niños que recitaran el rosario y se sacrificaran para redimir a los pecadores. Pidió también que se construyera una capilla en el lugar.
Los tres pequeños videntes, profundamente golpeados por la aparición de la Virgen, cambiaron gradualmente de carácter: no más juegos, sino oración y ayuno. Además, para ofrecer un sacrificio al Señor se prepararon con un cordel tres cilicios rudimentarios, que llevaban debajo de los vestidos y los hacían sufrir mucho. Pero estaban felices, porque ofrecían sus sufrimientos por la conversión de los pecadores.
El 13 de septiembre, Cova estaba atestada de personas arrodilladas en oración: más de veinte mil. A mediodía el sol se veló y la Virgen se apareció acompañada de un globo luminoso: invitó a los niños a orar, a no dormir con los cilicios, y repitió que en octubre se daría un milagro. Todos vieron que una nube cándida cubría a la encina y a los videntes. Luego reapareció el globo y la Virgen desapareció hacia Oriente, acompañada de una lluvia, vista por todos, de pétalos blancos que se desvanecieron antes de tocar tierra. En medio de la enorme emoción general, nadie dudaba que la Virgen en verdad se había aparecido.
El 13 de octubre es el día del anunciado milagro. En el momento de la aparición se llega a un clima de gran tensión. Llueve desde la tarde anterior. Cova da Iria es un enorme charco, pero no obstante miles de personas pernoctan en el campo abierto para asegurar un buen puesto.
Justo al mediodía, la Virgen aparece y pide una vez más una capilla y predice que la guerra terminará pronto. Luego alza las manos, y Lucía siente el impulso de gritar que todos miren al sol. Todos vieron entonces que la lluvia cesó de golpe, las nubes se abrieron y el sol se vio girar vertiginosamente sobre sí mismo proyectando haces de luz de todos los colores y en todas direcciones: una maravillosa danza de luz que se repitió tres veces.
La impresión general, acompañada de enorme estupor y preocupación, era que el sol se había desprendido del cielo y se precipitaba a la tierra. Pero todo vuelve a la normalidad y la gente se da cuenta de que los vestidos, poco antes empapados por el agua, ahora están perfectamente secos. Mientras tanto la Virgen sube lentamente al cielo en la luz solar, y junto a ella los tres pequeños videntes ven a san José con el Niño.
Sigue un enorme entusiasmo: las 60.000 personas presentes en Cova da Iria tienen un ánimo delirante, muchos se quedan a orar hasta bien entrada la noche.
Las apariciones se concluyen y los niños retoman su vida de siempre, a pesar de que son asediados por la curiosidad y el interés de un número siempre mayor de personas: la fama de Fátima se difunde por el mundo.
Entre tanto las predicciones de la Virgen se cumplen: al final de 1918 una epidemia golpea a Fátima y mina el organismo de Francisco y Jacinta. Francisco muere santamente en abril del año siguiente como consecuencia del mal, y Jacinta en 1920, después de muchos sufrimientos y de una dolorosísima operación.
En 1921, Lucía entra en un convento y en 1928 pronuncia los votos. Será sor María Lucía de Jesús.
Custodia de los secretos, Lucía ha revelado sólo dos: el primero trata de la visión horrible del infierno, el segundo de la difusión del ateísmo en el mundo a causa del bolchevismo y la segunda guerra mundial. Esta, había dicho la Virgen, estaría precedida por un gran signo: en efecto, la noche entre el 24 y el 25 de enero de 1939, víspera de la guerra, se vio en todos lados, también en Italia, un cielo rojo con resplandores blancos, que fue llamado "aurora boreal".
Sor Lucía vive aún y es monja carmelita en Coimbra, Portugal.
Se sabe que, luego de concluir el ciclo de Fátima, Lucía ha tenido otras apariciones de la Virgen (en 1923, 1925 y 1929), que le ha pedido la devoción de los primeros sábados y la consagración de Rusia.
En Fátima las peticiones de la Virgen han sido atendidas: ya en 1919 fue erigida por el pueblo una primera modesta capilla. En 1922 se abrió el proceso canónico de las apariciones y el 13 de octubre se hizo pública la sentencia de los juicios encargados de valorar los hechos: "Las manifestaciones ocurridas en Cova da Iria son dignas de fe y, en consecuencia, se permite el culto público a la Virgen de Fátima".
También los papas, de Pío XII a Juan Pablo II, han estimado mucho a Fátima y su mensaje. Movido por una carta de sor Lucía, Pío XII consagraba el mundo al Corazón Inmaculado de María el 31 de octubre de 1942. Pablo VI hizo referencia explícita a Fátima con ocasión de la clausura de la tercera sesión del Concilio Vaticano II. Juan Pablo II fue personalmente a Fátima el 12 de mayo de 1982: en su discurso agradeció a la Madre de Dios por su protección justamente un año antes, cuando se atentó contra su vida en la plaza de San Pedro.
Con el tiempo, se han construido en Fátima una grandiosa basílica, un hospital y una casa para ejercicios espirituales. Junto a Lourdes, Fátima es uno de los santuarios marianos más importantes y visitados del mundo.
Los niños videntes
Los protagonistas de las apariciones de Fátima, unos niños pequeños que tuvieron el extraordinario encuentro.
LUCÍA DE JESÚS
La principal protagonista de las apariciones, nació el 22 de Marzo de 1907. en Aljustrel, perteneciente a la parroquia de Fátima.El día 17 de Junio de 1921 ingresó en el Asilo de Vilar (Porte), dirigido por las religiosas de Santa Dorotea. Después fué para Tuy, donde tomó el hábito y le pusieron el nombre de Maria Lucia de Los Dolores.
Hizo su profesión religiosa de votes temporales el 3 de Octubre de 1928 y el 3 de Octubre 1934 los perpétuos. En el dia 24 de Marzo de 1948 ingresó en el Carmelo de Santa Teresa en Coimbra, tomando el nombre de Hna Maria Lucia del Corazón Imaculado. En el dia 1 de Mayo de 1949 hizo sus votes solemnes. La Hna. Lucia vine a Fátima varies veces: el 22 de Mayo de 1946; el 13 de Mayo de 1967; en 1981 para dirigir en el Carmelo de Fátima un trabajo de pintura sobre Las apariciones; el 13 de Mayo de 1982 y el 13 de Mayo de 1991.
FRANCISCO MARTO
Nació el 11 de Junio de 1908 en Aljustrel. Murió samtamente el 4 de Abril de 1919, en casa de sus padres. Siendo muy sensible y contemplative, orientó toda su oración y penitencia para "consolar a Nuestro Señor".
Sus restos mortales quedaron sepultados en el cementerio parroquial haste el dia 13 de Marzo de 1952, fecha en que fueron trasladados para la Basflica de Cova da Iria (lade derecho según se entra).
JACINTA MARTO
Nació en Aljustrel, el dia 11 de Marzo de 1910. Murió santamente el 20 de Febrero de 1920, en el Hospital de "D. Estefânia", en Lisboa, después de una large y dolorosa enfermedad, ofreciendo todos sus sufrimientos par la conversión de Los pecadores, par la paz del mundo y par el Santo Padre.
El día 12 de Septiembre de 1935 fué solemnemente trasladado su cadáver del sepulcro de la familia del Barón de Alvaiázere, en Ourém, para el cementerio de Fátima y colocado junta a los restos mortales de su hermanito Francisco.
El dia 1 de Mayo de 1951 se efectuó con la mayor sencillez, el traslado de sus restos mortales para el nuevo sepulcro preparado en la basflica de Cova de Iria, (lade izquierdo segun se entra).
El proceso de beatificación de los dos videntes de Fátima, Francisco y Jacinta Marto, después de las primeras diligencias hechas en 1945 fué iniciado en 1952 y concluido em 1979.
E1 15 de Febrero de 1988 fué entregada al Santo Padre Juan Pablo II y a la Congregación para la causa de los Santos, la documentación final que podrá llevar al Santo Padre a proclamar "beatos" a los videntes de Fátima. Mientras tanto ya fueron declarados "venerables" por esta misma Congregación, por Decreto del 13 de Mayo de 1989. El último paso será, como esperamos la Canonización par la cual serán declarados "Santos".
El Vaticano y el tercer secreto
Aclaraciones importantes antes de la revelación del Tercer Secreto. Son las palabras que dirigió el Cardenal Sodano a petición expresa del Papa Juan Pablo II.
CIUDAD DEL VATICANO, 13 MAY 2000 (VIS).-Al final de la misa de esta mañana en el Santuario de Fátima (Portugal), donde el Papa beatificó a los pastorcitos, Jacinta y Francisco, el cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado, leyó en portugués un texto relativo al tercer secreto de Fátima. Sigue el texto íntegro del cardenal Sodano:
"Al concluir esta solemne celebración, siento el deber de presentar a nuestro amado Santo Padre Juan Pablo II la felicitación más cordial, en nombre de todos los presentes, por su próximo 80 cumpleaños, agradeciéndole su valioso ministerio pastoral en favor de toda la Santa Iglesia de Dios.
"En la solemne circunstancia de su venida a Fátima, el Sumo Pontífice me ha encargado daros un anuncio. Como es sabido, el objetivo de su venida a Fátima ha sido la beatificación de los dos "pastorinhos". Sin embargo, quiere atribuir también a esta peregrinación suya el valor de un renovado gesto de gratitud hacia la Virgen por la protección que le ha dispensado durante estos años de pontificado. Es una protección que parece que guarde relación también con la llamada "tercera parte" del secreto de Fátima.
"Este texto es una visión profética comparable a la de la Sagrada Escritura, que no describe con sentido fotográfico los detalles de los acontecimientos futuros, sino que sintetiza y condensa sobre un mismo fondo hechos que se prolongan en el tiempo en una sucesión y con una duración no precisadas. Por tanto, la clave del lectura del texto ha de ser de carácter simbólico.
"La visión de Fátima tiene que ver sobre todo con la lucha de los sistemas ateos contra la Iglesia y los cristianos, y describe el inmenso sufrimiento de los testigos de la fe del último siglo del segundo milenio. Es un interminable Via Crucis dirigido por los Papas del Siglo XX.
"Según la interpretación de los "pastorinhos", interpretación confirmada recientemente por Sor Lucia, el "Obispo vestido de blanco" che ora por todos los fieles es el Papa. También él, caminando con fatiga hacia la Cruz entre los cadáveres de los martirizados (obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y numerosos laicos), cae a tierra como muerto, bajo los disparos de arma de fuego.
"Después del atentado del 13 de mayo de 1981, a Su Santidad le pareció claro que había sido "una mano materna quien guió la trayectoria de la bala", permitiendo al "Papa agonizante" que se detuviera "a las puertas de la muerte". Con ocasión de una visita a Roma del entonces Obispo de Leiria-Fátima, el Papa decidió entregarle la bala, que quedó en el jeep después del atentado, para que se custodiase en el Santuario. Por iniciativa del Obispo, la misma fue después engarzada en la corona de la imagen de la Virgen de Fátima.
"Los sucesivos acontecimientos del año 1989 han llevado, tanto en la Unión Soviética como en numerosos Países del Este, a la caída del régimen comunista que propugnaba el ateísmo. También por esto el Sumo Pontífice le está agradecido a la Virgen desde lo profundo del corazón. Sin embargo, en otras partes del mundo los ataques contra la Iglesia y los cristianos, con la carga de sufrimiento que conllevan, desgraciadamente no han cesado. Aunque las vicisitudes a las que se refiere la tercera parte del secreto de Fátima parecen ya pertenecer al pasado, la llamada de la Virgen a la conversión y a la penitencia, pronunciada al inicio del siglo XX, conserva todavía hoy una estimulante actualidad. "La Señora del mensaje parecía leer con una perspicacia especial los signos de los tiempos, los signos de nuestros tiempos (…). La invitación insistente de María santísima a la penitencia es la manifestación de su solicitud materna por el destino de la familia humana, necesitada de conversión y perdón".
"Para permitir que los fieles reciban mejor el mensaje de la Virgen de Fátima, el Papa ha confiado a la Congregación para la Doctrina de la Fe la tarea de hacer pública la tercera parte del secreto, después de haber preparado un oportuno comentario.
"Agradecemos a la Virgen de Fátima su protección. A su materna intercesión confiamos la Iglesia del Tercer Milenio.
""Sub tuum praesidium confugimus, Santa Dei Genetrix!".
""Intercede pro Ecclesia Dei! Intercede pro Sancto Patre Iohanne Paolo II! Amen"".
Los 3 Secretos de Fátima
Aquí están las tres partes de los mensajes (conocidos como secretos) que dió la Santísima Virgen en las apariciones en Fátima.
PRIMERA Y SEGUNDA PARTE DEL «SECRETO»
EN LA REDACCIÓN HECHA POR SOR LUCÍA
EN LA « TERCERA MEMORIA » DEL 31 DE AGOSTO DE 1941
DESTINADA AL OBISPO DE LEIRIA-FÁTIMA
Tendré que hablar algo del secreto, y responder al primer punto interrogativo.
¿Qué es el secreto? Me parece que lo puedo decir, pues ya tengo licencia del Cielo. Los representantes de Dios en la tierra me han autorizado a ello varias veces y en varias cartas; juzgo que V. Excia. Rvma. conserva una de ellas, del R. P. José Bernardo Gonçalves, aquella en que me manda escribir al Santo Padre. Uno de los puntos que me indica es la revelación del secreto. Sí, ya dije algo; pero, para no alargar más ese escrito que debía ser breve, me limité a lo indispensable, dejando a Dios la oportunidad de un momento más favorable.
Pues bien; ya expuse en el segundo escrito, la duda que, desde el 13 de junio al 13 de julio, me atormentó; y cómo en esta aparición todo se desvaneció.
Ahora bien, el secreto consta de tres partes distintas, de las cuales voy a revelar dos.
La primera fue, pues, la visión del infierno
Nuestra Señora nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar debajo de la tierra. Sumergidos en ese fuego, los demonios y las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana que fluctuaban en el incendio, llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo que caían hacia todos los lados, parecidas al caer de las pavesas en los grandes incendios, sin equilibrio ni peso, entre gritos de dolor y gemidos de desesperación que horrorizaba y hacía estremecer de pavor. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros.
Esta visión fue durante un momento, y ¡gracias a nuestra Buena Madre del Cielo, que antes nos había prevenido con la promesa de llevarnos al Cielo! (en la primera aparición). De no haber sido así, creo que hubiésemos muerto de susto y pavor.
Inmediatamente levantamos los ojos hacia Nuestra Señora que nos dijo con bondad y tristeza:
La Segunda Parte del Secreto :
— Visteis el infierno a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si se hace lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra pronto terminará.
Pero si no dejaren de ofender a Dios, en el pontificado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre.
Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los Primeros Sábados. Si se atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados y el Santo Padre tendrá mucho que sufrir; varias naciones serán aniquiladas. Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz.
PRESENTACIÓN de la Tercera Parte del Secreto,
por el Arzobispo Bertone
En el tránsito del segundo al tercer milenio, Juan Pablo II ha decidido hacer público el texto de la tercera parte del « secreto de Fátima ».
Tras los dramáticos y crueles acontecimientos del siglo XX, uno de los más cruciales en la historia del hombre, culminado con el cruento atentado al « dulce Cristo en la Tierra », se abre así un velo sobre una realidad, que hace historia y la interpreta en profundidad, según una dimensión espiritual a la que la mentalidad actual, frecuentemente impregnada de racionalismo, es refractaria.
Apariciones y signos sobrenaturales salpican la historia, entran en el vivo de los acontecimientos humanos y acompañan el camino del mundo, sorprendiendo a creyentes y no creyentes. Estas manifestaciones, que no pueden contradecir el contenido de la fe, deben confluir hacia el objeto central del anuncio de Cristo: el amor del Padre que suscita en los hombres la conversión y da la gracia para abandonarse a Él con devoción filial. Éste es también el mensaje de Fátima que, con un angustioso llamamiento a la conversión y a la penitencia, impulsa en realidad hacia el corazón del Evangelio.
Fátima es sin duda la más profética de las apariciones modernas. La primera y la segunda parte del « secreto » —que se publican por este orden por integridad de la documentación— se refieren sobre todo a la aterradora visión del infierno, la devoción al Corazón Inmaculado de María, la segunda guerra mundial y la previsión de los daños ingentes que Rusia, en su defección de la fe cristiana y en la adhesión al totalitarismo comunista, provocaría a la humanidad.
Nadie en 1917 podía haber imaginado todo esto: los tres pastorinhos de Fátima ven, escuchan, memorizan, y Lucía, la testigo que ha sobrevivido, lo pone por escrito en el momento en que recibe la orden del Obispo de Leiria y el permiso de Nuestra Señora.
Por lo que se refiere la descripción de las dos primeras partes del « secreto », por lo demás ya publicado y por tanto conocido, se ha elegido el texto escrito por Sor Lucía en la tercera memoria del 31 de agosto de 1941; después añade alguna anotación en la cuarta memoria del 8 de diciembre de 1941.
La tercera parte del « secreto » fue escrita « por orden de Su Excelencia el Obispo de Leiria y de la Santísima Madre…. » el 3 de enero de 1944.
Existe un único manuscrito, que se aquí se reproduce en facsímile. El sobre lacrado estuvo guardado primero por el Obispo de Leiria. Para tutelar mejor el « secreto », el 4 de abril de 1957 el sobre fue entregado al Archivo Secreto del Santo Oficio. Sor Lucía fue informada de ello por el Obispo de Leiria.
Según los apuntes del Archivo, el 17 de agosto de 1959, el Comisario del Santo Oficio, Padre Pierre Paul Philippe, O.P., de acuerdo con el Emmo. Card. Alfredo Ottaviani, llevó el sobre que contenía la tercera parte del « secreto de Fátima » a Juan XXIII. Su Santidad, « después de algunos titubeos », dijo: « Esperemos. Rezaré. Le haré saber lo que decida ».1
En realidad, el Papa Juan XXIII decidió devolver el sobre lacrado al Santo Oficio y no revelar la tercera parte del « secreto ».
Pablo VI leyó el contenido con el Sustituto, S. E. Mons. Angelo Dell"Acqua, el 27 de marzo de 1965 y devolvió el sobre al Archivo del Santo Oficio, con la decisión de no publicar el texto.
Juan Pablo II, por su parte, pidió el sobre con la tercera parte del « secreto » después del atentado del 13 de mayo de 1981.S. E. Card.Franjo Seper, Prefecto de la Congregación, entregó el 18 de julio de 1981 a S. E. Mons. Martínez Somalo, Sustituto de la Secretaría de Estado, dos sobres: uno blanco, con el texto original de Sor Lucía en portugués, y otro de color naranja con la traducción del « secreto » en italiano. El 11 de agosto siguiente, Mons. Martínez devolvió los dos sobres al Archivo del Santo Oficio.2
Como es sabido, el Papa Juan Pablo II pensó inmediatamente en la consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María y compuso él mismo una oración para lo que definió « Acto de consagración », que se celebraría en la Basílica de Santa María la Mayor el 7 de junio de 1981, solemnidad de Pentecostés, día elegido para recordar el 1600° aniversario del primer Concilio Constantinopolitano y el 1550° aniversario del Concilio de Éfeso. Estando ausente el Papa por fuerza mayor, se transmitió su alocución grabada. Citamos el texto que se refiere exactamente al acto de consagración:
« Madre de los hombres y de los pueblos,Tú conoces todos sus sufrimientos y sus esperanzas, Tú sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas que sacuden al mundo, acoge nuestro grito dirigido en el Espíritu Santo directamente a tu Corazón y abraza con el amor de la Madre y de la Esclava del Señor a los que más esperan este abrazo, y, al mismo tiempo, a aquellos cuya entrega Tú esperas de modo especial. Toma bajo tu protección materna a toda la familia humana a la que, con todo afecto a ti, Madre, confiamos. Que se acerque para todos el tiempo de la paz y de la libertad, el tiempo de la verdad, de la justicia y de la esperanza ».3
Pero el Santo Padre, para responder más plenamente a las peticiones de « Nuestra Señora », quiso explicitar durante el Año Santo de la Redención el acto de consagración del 7 de junio de 1981, repetido en Fátima el 13 de mayo de 1982. Al recordar el fiat pronunciado por María en el momento de la Anunciación, en la plaza de San Pedro el 25 de marzo de 1984, en unión espiritual con todos los Obispos del mundo, precedentemente « convocados », el Papa consagra a todos los hombres y pueblos al Corazón Inmaculado de María, en un tono que evoca las angustiadas palabras pronunciadas en 1981.
« Y por eso, oh Madre de los hombres y de los pueblos, Tú que conoces todos sus sufrimientos y esperanzas, tú que sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas que invaden el mundo contemporáneo, acoge nuestro grito que, movidos por el Espíritu Santo, elevamos directamente a tu corazón: abraza con amor de Madre y de Sierva del Señor a este mundo humano nuestro, que te confiamos y consagramos, llenos de inquietud por la suerte terrena y eterna de los hombres y de los pueblos.
De modo especial confiamos y consagramos a aquellos hombres y aquellas naciones, que tienen necesidad particular de esta entrega y de esta consagración.
¡“Nos acogemos a tu protección, Santa Madre de Dios”!
¡No deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades! ».
Acto seguido, el Papa continúa con mayor fuerza y con referencias más concretas, comentando casi el triste cumplimiento del Mensaje de Fátima:
« He aquí que, encontrándonos hoy ante ti, Madre de Cristo, ante tu Corazón Inmaculado, deseamos, junto con toda la Iglesia, unirnos a la consagración que, por amor nuestro, tu Hijo hizo de sí mismo al Padre cuando dijo: “Yo por ellos me santifico, para que ellos sean santificados en la verdad” (Jn 17, 19). Queremos unirnos a nuestro Redentor en esta consagración por el mundo y por los hombres, la cual, en su Corazón divino tiene el poder de conseguir el perdón y de procurar la reparación.
El poder de esta consagracióndura por siempre, abarca a todos los hombres, pueblos y naciones, y supera todo el mal que el espíritu de las tinieblas es capaz de sembrar en el corazón del hombre y en su historia; y que, de hecho, ha sembrado en nuestro tiempo.
¡Oh, cuán profundamente sentimos la necesidad de consagración para la humanidad y para el mundo: para nuestro mundo contemporáneo, en unión con Cristo mismo! En efecto, la obra redentora de Cristo debe ser participada por el mundo a través de la Iglesia.
Lo manifiesta el presente Año de la Redención, el Jubileo extraordinario de toda la Iglesia.
En este Año Santo, bendita seas por encima de todas las creaturas, tú, Sierva del Señor, que de la manera más plena obedeciste a la llamada divina.
Te saludamos a ti, que estás totalmente unida a la consagración redentora de tu Hijo.
Madre de la Iglesia: ilumina al Pueblo de Dios en los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad. Ilumina especialmente a los pueblos de los que tú esperas nuestra consagración y nuestro ofrecimiento. Ayúdanos a vivir en la verdad de la consagración de Cristo por toda la familia humana del mundo actual.
Al encomendarte, oh Madre, el mundo, todos los hombres y pueblos, te confiamos también la misma consagración del mundo, poniéndola en tu corazón maternal.
¡Corazón Inmaculado! Ayúdanos a vencer la amenaza del mal, que tan fácilmente se arraiga en los corazones de los hombres de hoy y que con sus efectos inconmensurables pesa ya sobre la vida presente y da la impresión de cerrar el camino hacia el futuro.
¡Del hambre y de la guerra, líbranos!
¡De la guerra nuclear, de una autodestrucción incalculable y de todo tipo de guerra, líbranos!
¡De los pecados contra la vida del hombre desde su primer instante, líbranos!
¡Del odio y del envilecimiento de la dignidad de los hijos de Dios, líbranos!
¡De toda clase de injusticias en la vida social, nacional e internacional, líbranos!
¡De la facilidad de pisotear los mandamientos de Dios, líbranos!
¡De la tentativa de ofuscar en los corazones humanos la verdad misma de Dios, líbranos!
¡Del extravío de la conciencia del bien y del mal, líbranos!
¡De los pecados contra el Espíritu Santo, líbranos!, ¡líbranos!
Acoge, oh Madre de Cristo, este grito lleno de sufrimiento de todos los hombres. Lleno del sufrimiento de sociedades enteras.
Ayúdanos con el poder del Espíritu Santo a vencer todo pecado, el pecado del hombre y el « pecado del mundo », el pecado en todas sus manifestaciones.
Aparezca, una vez más, en la historia del mundo el infinito poder salvador de la Redención: poder del Amor misericordioso. Que éste detenga el mal.Que transforme las conciencias.Que en tu Corazón Inmaculado se abra a todos la luz de la Esperanza».4
Sor Lucía confirmó personalmente que este acto solemne y universal de consagración correspondía a los deseos de Nuestra Señora («Sim, està feita, tal como Nossa Senhora a pediu, desde o dia 25 de Março de 1984 »: «Sí, desde el 25 de marzo de 1984, ha sido hecha tal como Nuestra Señora había pedido»: carta del 8 de noviembre de 1989). Por tanto, toda discusión, así como cualquier otra petición ulterior, carecen de fundamento.
En la documentación que se ofrece, a los manuscritos de Sor Lucía se añaden otros cuatro textos:
1) la carta del Santo Padre a Sor Lucía, del 19 de abril del 2000;
2) una descripción del coloquio tenido con Sor Lucía el 27 de abril del 2000;
3) la comunicación leída por encargo del Santo Padre en Fátima el 13 de mayo actual por el Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado;
4) el comentario teológico de Su Eminencia el Card. Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Una indicación para la interpretación de la tercera parte del « secreto » la había ya insinuado Sor Lucía en una carta al Santo Padre del 12 de mayo de 1982. En ella se dice:
« La tercera parte del secreto se refiere a las palabras de Nuestra Señora: “Si no [Rusia] diseminará sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre sufrirá mucho, varias naciones serán destruidas” (13-VII-1917).
La tercera parte es una revelación simbólica, que se refiere a esta parte del Mensaje, condicionado al hecho de que aceptemos o no lo que el mismo Mensaje pide: “si aceptaren mis peticiones, la Rusia se convertirá y tendrán paz; si no, diseminará sus errores por el mundo, etc.”.
Desde el momento en que no hemos tenido en cuenta este llamamiento del Mensaje, constatamos que se ha cumplido, Rusia ha invadido el mundo con sus errores. Y, aunque no constatamos aún la consumación completa del final de esta profecía, vemos que nos encaminamos poco a poco hacia ella a grandes pasos. Si no renunciamos al camino del pecado, del odio, de la venganza, de la injusticia violando los derechos de la persona humana, de inmoralidad y de violencia, etc.
Y no digamos que de este modo es Dios que nos castiga; al contrario, son los hombres que por sí mismos se preparan el castigo. Dios nos advierte con premura y nos llama al buen camino, respetando la libertad que nos ha dado; por eso los hombres son responsables ».5
La decisión del Santo Padre Juan Pablo II de hacer pública la tercera parte del « secreto » de Fátima cierra una página de historia, marcada por la trágica voluntad humana de poder y de iniquidad, pero impregnada del amor misericordioso de Dios y de la atenta premura de la Madre de Jesús y de la Iglesia.
La acción de Dios, Señor de la Historia, y la corresponsabilidad del hombre en su dramática y fecunda libertad, son los dos goznes sobre los que se construye la historia de la humanidad.
La Virgen que se apareció en Fátima nos llama la atención sobre estos dos valores olvidados, sobre este porvenir del hombre en Dios, del que somos parte activa y responsable.
Tarcisio Bertone, SDB
Arzobispo emérito de Vercelli
Secretario de la Congregación
para la Doctrina de la Fe
El Tercer Secreto de Fátima Revelado
Tomado del Vaticano, 26 Junio, 2000
Traducción Oficial del Manuscrito de Lucía:
J.M.J.
Tercera parte del secreto revelado el 13 de julio de 1917 en la Cueva de Iria-Fátima.
Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de Su Excelencia Reverendísima el Señor Obispo de Leiria y de la Santísima Madre vuestra y mía.
Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él; el Ángel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia! Y vimos en una inmensa luz qué es Dios: « algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él » a un Obispo vestido de Blanco « hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre ». También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Ángeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios.
Tuy-3-1-1944 ». (Pontevedra, España)
Comentario teológico del cardenal Ratzinger
Comentario Teológico del Card. Joseph Ratzinger
El Comentario Teológico del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe está dividido en tres partes: Revelación pública y revelaciones privadas, su lugar teológico; La estructura antropológica de las revelaciones privadas; Un intento de interpretación del secreto de Fátima.
1) "El término \\’revelación pública\\’ designa la acción reveladora de Dios destinada a toda la humanidad, que ha encontrado su expresión literaria en las dos partes de la Biblia: el Antiguo y el Nuevo Testamento. Se llama \\’revelación\\’ porque en ella Dios se ha dado a conocer progresivamente a los hombres, hasta el punto de hacerse él mismo hombre, para atraer a sí y para reunir en sí a todo el mundo por medio del Hijo encarnado, Jesucristo.
En Cristo Dios ha dicho todo, es decir, se ha manifestado a sí mismo y, por lo tanto, la revelación ha concluido con la realización del misterio de Cristo que ha encontrado su expresión en el Nuevo Testamento".
2)La "revelación privada", en cambio, "se refiere a todas las visiones y revelaciones que tienen lugar una vez terminado el Nuevo Testamento; es ésta la categoría dentro de la cual debemos colocar el mensaje de Fátima.
La autoridad de las revelaciones privadas -prosigue el cardenal Ratzinger- es esencialmente diversa de la única revelación pública: ésta exige nuestra fe". La revelación privada, en cambio, "es una ayuda para la fe, y se manifiesta como creíble precisamente porque remite a la única revelación pública".
Citando al teólogo flamenco E. Dhanis, el prefecto para la Fe afirma que "la aprobación eclesiástica de una revelación privada contiene tres elementos: el mensaje en cuestión no contiene nada que vaya contra la fe y las buenas costumbres; es lícito hacerlo público, y los fieles están autorizados a darle en forma prudente su adhesión". "Un mensaje así puede ser una ayuda válida para comprender y vivir mejor el Evangelio en el momento presente; por esto no se debe descartar. Es una ayuda que se ofrece, pero no es obligatorio hacer uso de la misma".
El cardenal Ratzinger subraya también que "la profecía en el sentido de la Biblia no quiere decir predecir el futuro, sino explicar la voluntad de Dios para el presente, lo cual muestra el recto camino hacia el futuro".
La parte más importante del Comentario Teológico está dedicada a "un intento de interpretación del secreto de Fátima". Del mismo modo que la palabra clave de la primera y de la segunda parte del "secreto" es la de "salvar almas", "la palabra clave de este \\’secreto\\’ es el triple grito: \\’¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!\\’. Viene a la mente el comienzo del Evangelio: \\’paenitemini et credite evangelio\\’ (Mc 1,15). Comprender los signos de los tiempos significa comprender la urgencia de la penitencia, de la conversión y de la fe. Esta es la respuesta adecuada al momento histórico, que se caracteriza por grandes peligros y que serán descritos en las imágenes sucesivas. Me permito insertar aquí un recuerdo personal: en una conversación conmigo, Sor Lucia me dijo que le resultaba cada vez más claro que el objetivo de todas las apariciones era el de hacer crecer siempre más en la fe, en la esperanza y en la caridad. Todo el resto era sólo para conducir a esto".
3) Después, el prefecto de la Congregación para la Fe pasa revista a las "imágenes" del secreto. "El ángel con la espada de fuego a la derecha de la Madre de Dios recuerda imágenes análogas en el Apocalipsis. Representa la amenaza del juicio que incumbe sobre el mundo. La perspectiva de que el mundo podría ser reducido a cenizas en un mar de llamas, hoy no es considerada absolutamente pura fantasía: el hombre mismo ha preparado con sus inventos la espada de fuego".
"La visión muestra después la fuerza que se opone al poder de destrucción: el esplendor de la Madre de Dios, y proveniente siempre de él, la llamada a la penitencia. De este modo se subraya la importancia de la libertad del hombre: el futuro no está determinado de un modo inmutable, y la imagen que vieron los niños no es una película anticipada del futuro, de la cual nada podría cambiarse. En realidad, toda la visión tiene lugar sólo para llamar la atención sobre la libertad y para dirigirla en una dirección positiva. (…) Su sentido es el de movilizar las fuerzas del cambio hacia el bien. Por eso están totalmente fuera de lugar las explicaciones fatalísticas del \\’secreto\\’ que dicen que el atentador del 13 de mayo de 1981 habría sido en definitiva un instrumento de la Providencia. (…) La visión habla más bien de los peligros y del camino para salvarse de los mismos".
Pasando a las siguientes imágenes, "el lugar de la acción -explica el cardenal Ratzinger- aparece descrito con tres símbolos: una montaña escarpada, una gran ciudad medio en ruinas, y finalmente una gran cruz de troncos rústicos. Montaña y ciudad simbolizan el lugar de la historia humana: la historia como costosa subida hacia lo alto, la historia como lugar de la humana creatividad y de la convivencia, pero al mismo tiempo como lugar de las destrucciones, en las que el hombre destruye la obra de su proprio trabajo (…) Sobre la montaña está la cruz, meta y punto de orientación de la historia. En la cruz la destrucción se transforma en salvación; se levanta como signo de la miseria de la historia y como promesa para la misma".
"Aparecen después aquí personas humanas: el Obispo vestido de blanco (\\’hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre\\’), otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y, finalmente, hombres y mujeres de todas las clases y estratos sociales. El Papa parece que precede a los otros, temblando y sufriendo por todos los horrores que lo rodean. No sólo las casas de la ciudad están medio en ruinas, sino que su camino pasa
en medio de los cuerpos de los muertes. El camino de la Iglesia se describe así como un viacrucis, como camino en un tiempo de violencia, de destrucciones y de persecuciones. En esta imagen, se puede ver representada la historia de todo un siglo. Del mismo modo que los lugares de la tierra están sintéticamente representados en las dos imágenes de la montaña y de la ciudad, y están orientados hacia la cruz, también los tiempos son representados de forma compacta".
"En la visión podemos reconocer el siglo pasado como siglo de los mártires, como siglo de los sufrimientos y de las persecuciones contra la Iglesia, como el siglo de las guerras mundiales y de muchas guerras locales que han llenado toda su segunda mitad y han hecho experimentar nuevas formas de crueldad. En el \\’espejo\\’ de esta visión vemos pasar a los testigos de la fe de decenios".
El prefecto de la Congrenación de la Doctrina de la Fe afirma también que en el viacrucis de este siglo "la figura del Papa tiene un papel especial. En su fatigoso subir a la montaña podemos encontrar indicados con seguridad juntos diversos Papa, que empezando por Pío X hasta el Papa actual han compartido los sufrimientos de este siglo y se han esforzado por avanzar entre ellos por el camino que lleva a la cruz. En la visión también el Papa es matado en el camino de los mártires )No podía el Santo Padre, cuando después del atentado del 13 de mayo de 1981 se hizo llevar el texto de la tercera parte del \\’secreto\\’, reconocer en él su proprio destino? Había estado muy cerca de las puertas de la muerte y él mismo explicó el haberse salvado con las siguientes palabras: \\’fue una mano materna la que guió la trayectoria de la bala y el Papa agonizante se detuvo en el umbral de la muerte\\’ (13 de mayo de 1994). Que \\’una mano materna\\’ haya desviado la bala mortal muestra sólo una vez más que no existe un destino inmutable, que la fe y la oración son poderosas, que pueden influir en la historia y, que al final, la oración es más fuerte que las balas, la fe más potente que las divisiones".
La conclusión del secreto, prosigue el cardenal Ratzinger, "recuerda imágenes que Lucía puede haber visto en libros piadosos, y cuyo contenido deriva de antiguas intuiciones de fe. Es una visión consoladora, que quiere hacer maleable por el poder salvador de Dios una historia de sangre y lágrimas. Los ángeles recogen bajo los brazos de la cruz la sangre de los mártires y riegan con ella las almas que se acercan a Dios. La sangre de Cristo y la sangre de los mártires están aquí consideradas juntas: la sangre de los mártires fluye de los brazos de la cruz. Su martirio se lleva a cabo de manera solidaria con la pasión de Cristo y se convierte en una sola cosa con ella".
"La visión de la tercera parte del secreto tan angustiosa en su comienzo, se concluye pues con una imagen de esperanza: ningún sufrimiento es vano y, precisamente una Iglesia sufriente, una Iglesia de mártires, se convierte en señal orientadora para la búsqueda de Dios por parte del hombre (…) del sufrimiento de los testigos deriva una fuerza de purificación y de renovación, porque es actualización del sufrimiento mismo de Cristo y transmite en el presente su eficacia salvífica".
¿Qué significa en su conjunto (en sus tres partes), el "secreto" de Fátima?, se pregunta por último el cardenal Ratzinger. "Ante todo debemos afirmar con el cardenal Sodano: \\’los acontecimientos a los que se refiere la tercera parte del \\’secreto\\’ de Fátima parecen pertenecer ya al pasado\\’. En la medida en que se refiere a acontecimientos concretos ya pertenecen al pasado. Quien había esperado impresionantes revelaciones apocalípticas sobre el fin del mundo o sobre el curso futuro de la historia se desilusionará. Fátima no nos ofrece este tipo de satisfacción de nuestra curiosidad, lo mismo que la fe cristiana no quiere y no puede ser un mero alimento para nuestra curiosidad. Lo que queda de válido lo hemos visto de inmediato al inicio de nuestras reflexiones sobre el texto del \\’secreto\\’: la exhortación a la oración como camino para la \\’salvación de las almas\\’ y, en el mismo sentido, la llamada a la penitencia y a la conversión".
"Quisiera al final volver aún sobre otra palabra clave del \\’secreto\\’, que con razón se ha hecho famosa: \\’mi Corazón Inmaculado triunfará\\’.¿Qué quiere decir esto? Que el corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios, es más fuerte que los fusiles y que cualquier tipo de arma. El fiat de María, la palabra de su corazón, ha cambiado la historia del mundo, porque ella ha introducido en el mundo al Salvador, porque gracias a este \\’sí\\’ Dios pudo hacerse hombre en nuestro mundo y así permanece ahora y para siempre. El maligno tiene poder en este mundo, lo vemos y lo experimentamos continuamente; él tiene poder porque nuestra libertad se deja alejar continuamente de Dios".
"Pero desde que Dios mismo tiene corazón humano y de ese modo ha dirigido la libertad del hombre hacia el bien, hacia Dios, la libertad hacia el mal ya no tiene la última palabra. Desde aquel momento cobran todo su valor las palabras de Jesús: \\’padeceréis tribulaciones en el mundo, pero tened confianza; yo he vencido al mundo\\’ (Jn 16,33). El mensaje de Fátima nos invita a confiar en esta promesa".
APARICIONES MARIANAS: VIRGEN DE GUADALUPE
Nuestra Señora de Guadalupe: La Historia
La explicación sobre Nuestra Señora, las apariciones y el papel de la virgen en la conversión de los mexicanos.
Mesoamérica, el Nuevo Mundo, 1521: la capital del Imperio Azteca cae ante las fuerzas del español Cortés. Menos de 20 años mas tarde 9 millones de los habitantes, que profesaron por siglos una religión politeísta que incluía sacrificios humanos, habían sido convertidos al Cristianismo. Qué ocurrió en esos tiempos que produjo conversión tan increíble?
En 1531 una Señora del Cielo se apareció a un pobre indio en un cerro al noroeste de la actual ciudad de México; se identificó como la Madre del verdadero Dios, le encargó que hiciera que el obispo construya un templo en ese lugar y dejó una imagen de sí misma impresa milagrosamente en su tilma, un tejido de cactus de poca calidad que se debió haber deteriorado en 20 años pero que no muestra señales de corrupción 469 años después y aún desafía toda explicación científica sobre su origen.
¡Inclusive parece aún reflejar en sus ojos lo que tenía frente a ella en 1531!
Su mensaje universal de compasión y amor, y su promesa de ayuda y protección para toda la humanidad, se encuentra relatado en el "Nican Mopohua", documento escrito en el siglo 16 en el lenguaje nativo, Nahuatl.
Hay razones para creer que en el cerro Tepeyac María vino en su cuerpo glorificado, siendo sus manos físicas las que acomodaron las rosas en la tilma de Juan Diego, lo que hace a esta aparición muy especial.
Una increíble lista de milagros, curas e intervenciones se le atribuyen. Es estimado que cada año mas de 10 millones visitan su Basílica, haciendo de su casa en la ciudad de México el Santuario Mariano mas popular en el mundo, al igual que la iglesia católica mas visitada después del Vaticano.
En total 24 Papas han honrado en alguna forma oficial a Nuestra Señora de Guadalupe. Su Santidad Juan Pablo II visitó su Basílica en tres oportunidades: en su primer viaje al extranjero como Papa en 1979 y otra vez en 1990 y en 1999.
La Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe es celebrada el 12 de Diciembre. En 1999, su santidad Juan Pablo II, en su homilía durante la Misa Solemne en la Basílica de Guadalupe durante su tercer visita al santuario, declaró la fecha del 12 de Diciembre con el rango litúrgico de Fiesta para todo el continente de las Américas.
Durante la misma visita el Papa Juan Pablo II confió la causa de la vida a su protección, y encomendó a su cuidado maternal las vidas inocentes de los niños, especialmente aquellos que se encuentran en peligro de no nacer.
Cronología
Desde el nacimiento de Juan Diego (1479) hasta nuestros días. Todo lo que ha sucedido con la Imágen y las repercusiones del mensaje de María.1474
Un indio llamado Quauhtlatoatzin nace en Cuautitlan.
1476
Juan de Zumárraga nace en España.
1492
Cristóbal Colón toca tierra en una isla del Continente Americano y le da el nombre de San Salvador.
1514
El primer santuario mariano en el nuevo mundo es establecido en la ciudad de Higuey, siendo así el primero en ser construído en suelo americano.
1519
Hernán Cortés llega a México.
1521
La ciudad capital de los Aztecas cae bajo las fuerzas de Cortés.1524
Los primeros 12 franciscanos arriban en la ciudad de México.
1525
El indio Quauhtlatoatzin es bautizado por un sacerdote franciscano y recibe el nombre cristiano de Juan Diego.
1528
Juan de Zumárraga arriba al Nuevo Mundo.
1529
La esposa de Juan Diego, María, cae enferma y fallece.
1531
Ocurren las apariciones de Nuestra Señora a Juan Diego.
1533
El primer Santuario es erigido.
1541
El sacerdote Franciscano e historiador de Nueva España, “Motolinia”, escribe que alrededor de nueve millones de aztecas habían sido convertidos al cristianismo.
1548
Muere Juan Diego.
1555
En el Consejo Provincial, el segundo Arzobispo de México, Alonso de Montúfar, formuló canones que indirectamente aprobaban las apariciones.
1556
El Arzobispo Montúfar comienza la construcción de la segunda iglesia.
1560
Un documento conocido como la Relación Valeriano es escrito por el erudito indio Antonio Valeriano. También conocido por las primeras palabras del relato: Nican Mopohua. (Entre 1540 y 1580).
1564
Una imagen fue llevada en la primera expedición formal a las Filipinas.
1567
La nueva iglesia ordenada por el Arzobispo Montúfar es terminada.
1570
El Arzobispo Montúfar envía al rey Felipe II de España una copia pintada al óleo de la imagen de Guadalupe.
1571
El Almirante Doria lleva una copia de la imagen a bordo de su buque durante la Batalla de Lepanto, y atribuye a la Virgen de Guadalupe la victoria sobre las fuerzas del Imperio Otomano.
1573
La “Relación Primitiva” es escrita por el historiador Juan de Tovar, quien transcribe la historia de aún anteriores fuentes, probablemente Juan González, el traductor del Obispo Zumárraga.
1647
La imagen es cubierta con cristal por primera vez.
1648
El sacerdote Miguel Sánchez publica en la ciudad de México, en español, la obra titulada “Imagen de la Virgen María, Madre Guadalupana de Dios.”
1649
Luis Lasso de la Vega publica el “Huey Tlanahuicoltica”, relatando la historia de las apariciones en Nahuatl. Hace referencia a fuentes anteriores en Nahuatl.
1666
Una investigación formal es conducida por la Iglesia desde el 18 de febrero al 22 de marzo en orden de dar autoridad a la tradición.
1695
Es colocada la primera piedra del nuevo Santuario.
1709
Es solemnemente dedicado el nuevo Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.
1723
Otra investigación formal es ordenada por el Arzobispo Lanziego y Eguilaz.
1737
La Santísima Virgen María de Guadalupe es elegida como Patrona de la Ciudad de México.
1746
El patronazgo de Nuestra Señora de Guadalupe es aceptado para toda la Nueva España, la que entonces comprendía las regiones desde el norte de California hasta El Salvador.
1746
El Caballero italiano Boturini Benaducci promueve la solemne y oficial coronación de la imagen.
1754
El papa Benedicto XIV aprueba el patronazgo de Nueva España y otorga una Misa y Oficio para la celebración de la fiesta el 12 de diciembre.
1756
El famoso pintor Miguel de Cabrera publica su intensivo estudio de la imagen en el libro Maravilla Americana.1757
La Virgen de Guadalupe fue declarada Patrona de los ciudadanos de Ciudad Ponce en Puerto Rico.
1767
Los Jesuitas son expulsados de los dominios españoles y la imagen y su devoción son llevadas a varias partes del mundo.
1895
Se lleva a cabo la Coronación de la imagen, con autoridad pontificia y la concurrencia de gran parte del Episcopado del continente.
1910
Pío X declara la Virgen de Guadalupe Patrona de Latinoamérica.
1911
Una iglesia es construída en el sitio donde estuviera la casa de Juan Bernardino.
1921
Una bomba colocada bajo la imagen hace explosión, causando gran daño, pero nada le ocurre a la imagen.
1924
Un muy importante antecedente histórico del siglo XVI documentando el milagro es encontrado en el Perú por el antropólogo M. Saville. Es un calendario pictórico conocido como el Codex Saville y muestra la imagen de Guadalupe ubicada en la posición representando el año 1531.
1928
Una coronación de la imagen se realiza en Santa Fé, Argentina.
1929
Primera observación documentada de la aparente imagen de un busto humano reflejado en un ojo de la Virgen, por el fotógrafo Alfonso Marcué.
1935
Pío XI extiende el Patronazgo de la Virgen de Guadalupe a las Filipinas.
1945
Pío XII declara que la Virgen de Guadalupe es “Reina de México y Emperadora de las Américas”, y que su imagen ha sido pintada “por pinceles que no eran de este mundo”.
1946
El papa Pío XII la declara Patrona de las Américas.
1951
La imagen es examinada por el dibujante Carlos Salinas. Es observada la aparente reflección de un busto humano en el ojo derecho de la Virgen.
1956
El Dr. Torroela-Bueno, oftalmólogo, examina los ojos de la Virgen en la tilma.
1958
El Dr. Rafael Torija-Lavoignet publica su estudio sobre el efecto de Purkinje-Samson observado en los ojos de la Virgen de Guadalupe.
1961
El papa Juan XXIII se dirige a ella en oración como Madre de las Américas. Se refiere a ella como Madre y Maestra de la Fé de los pueblos de las Américas.
1962
El Dr. Charles Wahlig anuncia el descubrimiento de dos imágenes aparentemente reflejadas en los ojos de la Virgen al examinar una fotografía ampliada veinticinco veces
1966
El papa Paulo VI envía una Rosa Dorada a la Basílica de la Virgen.
1975
El cristal es removido para permitir que la imagen sea examinada por otro oftalmólogo, el Dr. Enrique Grave.
1976
Se realiza la solemne dedicación de la nueva Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.
1979
El Dr. Philip Callahan toma 40 fotos infrarojas de la imagen. Luego concluye que la imagen original es inexplicable como una creación humana.
1979
El papa Juan Pablo II se refiere a Ella como la “Estrella de la Evangelización”, se arrodilló ante su imagen, invocó su asistencia maternal y la llamó Madre de las Américas.
1979
El Dr. Jose Aste-Tonsmann anuncia el descubrimiento de al menos cuatro figuras humanas aparentemente reflejadas en ambos ojos de la Virgen. El Dr. Tonsmann utilizó sofisticadas técnicas de amplificación y procesamiento digital de imágenes con fotografías digitalizadas de ambos ojos.
1988
La celebración litúrgica de Nuestra Señora de Guadalupe del 12 de diciembre fue elevada al rango de fiesta en todas las diócesis de los Estados Unidos.
1990
Juan Diego es beatificado por el papa Juan Pablo II en el Vaticano.
1990
El papa Juan Pablo II vuelve a visitar la Basílica en la Ciudad de México. Preside la ceremonia de beatificación de Juan Diego.
1992
El papa Juan Pablo II dedica una capilla en honor de Nuestra Señora de Guadalupe en la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
1999
Juan Pablo II, durante su tercer visita al santuario, declaró la fecha del 12 de Diciembre con el rango litúrgico de Fiesta para todo el continente de las Américas.
Grandes Milagros de la Virgen de Guadalup
Los milagros no se acabaron al plasmarse la imagen en el lienzo…
1531 Construída y aparejada la Ermita del Tepeyac, se organizó una solemne procesión para trasladar la sagrada Imagen. La calzada rebosa de gentes y por la laguna, a ambos lados, van no pocos naturales vistosamente vestidos; uno de los arqueros dispara al aire haciendo alarde, pero la flecha fue a clavarse en la garganta de un desventurado que cayó como muerto. Así lo llevaron ante la sagrada Imagen de la Virgen Nuestra Reina, le sacaron la flecha y, no sólo resucitó, sino que se le sanaron las heridas.
1554 Hubo una gran peste que se extendió rápidamente y se llevó a más de 12,000 personas. Se hizo una gran procesión, con cantos, desde el convento de Tlaltelolco hasta el Santuario suplicando su ayuda: al día siguiente comenzó a disminuir la epidemia hasta desaparecer por completo.
1555 Un hijo de D. Antonio Carbajal, figura prominente de la Ciudad de México -pues fue declarado regidor perpetuo de la misma- habiéndosele desbocado el caballo y corriendo sin freno por las breñas de las sierras aldeanas al Tepeyac y pareciéndole al joven que de un momento a otro se estrellaría entre las rocas sin remedio, se encomendó entonces con toda su fe a la Virgen de Guadalupe. La Virgen -según refirió después-, se apareció frente a él y la cabalgadura se prosternó mansamente ante Ella.
1629 En este año hubo lluvias tan abundantes y continuadas que se reventa ron los diques, y la Ciudad de México se inundó, al grado que en muchas calles el agua subió de dos a tres varas. Para atajar tamaña calamidad el Arzobispo Francisco Mauro y Zúñiga determinó que el 25 de septiembre se trasladara la Imagen a la capital y que no regresara hasta que pudiera él hacerlo “a pie enjuto”. En la noche quedó la Imagen en el palacio episcopal y al día siguiente se trasladó a la Catedral, en cuyo altar mayor quedó colocada. Es posible que en ese traslado se estropeara la parte inferior de la tilma. La imagen fue restituida a su Santuario cuando bajaron las aguas.
1633 Se saca en procesión, por las calles de México, la imagen para que erradique la llamada “tos chichimeca”.
1695 Azota a la ciudad una peste, llamada de “tabardillo” en la mueren muchos, mas al terminar una piadosa Novena a la Madre de Guadalupe cesó enteramente.
1736-1737En 1736 se juntan una serie de calamidades para la ciudad: una epidemia de peste de “matlazahuatl” (fiebre tifoidea) en la que perecieron más de 40,000 personas; a principios de septiembre hubo un gran temblor y por el mes de diciembre varios huracanes que los naturales llamaron “vientos de la muerte”. A principios del año 1737 el Arzobispo decide hacer una solemne Novena a la Virgen de Guadalupe pero seguía desarrollándose la epidemia. Entonces, el Arzobispo-Virrey D. Juan Antonio Vizarrón, a petición de los Concejales, nombra a Nuestra Señora de Guadalupe Patrona principal de la Nación y el 12 de diciembre como fiesta principal. El decreto fue promulgado el 23 de mayo con gran regocijo del atribulado pueblo, y la peste cesó, ya que en ese día no se reportó ningún difunto.
1751 El navío llamado “El Gavilán” de D. Juan Ruiz de Peralta naufraga en una espantosa tormenta y sólo quedan a flote los marineros que se agarran tenaz mente a unas tablas y a un mástil de la hundida nave. Invocan con gran fe a la Virgen de Guadalupe y unánimes aseguran que se les apareció en el horizonte y, al poco, se calmó el mar y una suave brisa los acercó a tierra, salvándose todos. En agradecimiento, llevaron el mástil salvador desde las costas de Veracruz hasta el Santuario y lo colocaron frente a la iglesia del Pocito. Fue destruido por un fuerte viento en 1916.
1791 Mientras limpiaban el marco de plata de la Imagen -con una mezcla de ácido nítrico y agua- parte cayó sobre el cuadro en el extremo superior derecho. No obstante la acción corrosiva del ácido, el lienzo no fue destruido. Tan sólo quedó una mancha como “de agua pasada en tela de algodón o cerquillo”. Nuestra Madre protegió su Imagen, como en tantas otras ocasiones lo ha hecho, del maltrato de los hombres.
1850 Se dice que, luego de un triduo en su honor, salva a la población de la ciudad de México, de la peste del cólera.
1921 El 14 de noviembre un individuo -pobre instrumento de un odio estéril que no llevó a nada-, hace estallar una poderosa bomba, escondida entre unas flores, colocadas a los pies del cuadro de la Guadalupana. Milagrosamente no se destruye, ni siquiera se rompe el vidrio protector de la Sagrada Imagen, aunque sí resultan dañados el retablo de mármol, el pesado crucifijo de bronce y muchos objetos de la Basílica y casas vecinas .
1531 HOY Los favores y milagros que hace son incontables y muchos de ellos no se conocen públicamente. De siempre ha sido Nuestra Señora de Guadalupe visitada por millones de enfermos -de alma y cuerpo- que buscan y encuentran en Nuestra Madre auxilio eficaz, consuelo y, muchas veces, la salud. No hay que olvidar que la Virgen dijo a Juan Diego: “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿Y no estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué mas has menester?”
Las Apariciones: Día, Hora y Lugar
Día y hora muy probables de las apariciones y los lugares exactos de las 5 apariciones.1a. aparición
- Sábado 9 de diciembre de 1531 en la madrugada entre las cuatro y la cinco de la mañana. Een la cima del cerro del Tepeyac, donde hoy está la llamada Capilla del cerrito
2a. aparición
- Sábado 9 de diciembre de 1531 por la tarde a la puesta del sol. en la cima del cerro del Tepeyac donde hoy está la llamada Capilla del cerrito
3a. aparición
- Domingo 10 de diciembre de 1531 por la tarde a la puesta del sol en la cima del cerro del Tepeyac donde hoy está la llamada Capilla del cerrito
4a. aparición
- Martes 12 de diciembre de 1531 en la madrugada, entre cinco y seis de la mañana
La Virgen se aparece en dos sitios:
a) Al pie del cerro del Tepeyac, en la parte oriente cerca de donde hoy está La capilla del Pocito, construida en memoria de la cuarta aparición, y donde estaba el manantial de agua aluminosa.
b) A unas sesenta y cinco varas del Pocito, donde la Vírgen esperó a Juan Diego bajo un árbol llamado Cazahuate, mientras subió a cortar las flores. Ahí se construyó la primera ermita.
5a. aparición
- Martes 12 de diciembre de 1531en la madrugada, entre cinco y seis de la mañana,
En el momento mismo en que descendió del Tepeyac, y le salió al paso a Juan Diego,; también se apareció en la casa de Juan Bernardino en Tulpetlac, y fue curado en ese mismo instante.
SITIOS DE LAS APARICIONES
Los sitios santificados por la presencia de la Madre de Dios, fueron los siguientes:
- CUMBRE DEL TEPEYAC, donde ahora está la Capilla del Cerrito, se apareció la Virgen tres veces: dos el 9 de diciembre y la tarde del 10 de diciembre.
- CERCA DE UN MANANTIAL DE AGUA, donde está la Capilla del Pocito, se apareció la Virgen el 12 de diciembre en la madrugada, cuando Juan Diego pretendía ocultarse a la vista de la Señora. Se dice que "andando algunos junto con Juan Diego, buscando el lugar fijo en donde se le apareció la cuarta vez la Santísima Virgen, absorto y como fuera de sí Juan Diego con las repetidas Apariciones de la Virgen, no atinaba a señalarlo fijamente, cuando brotó de repente delante de sus ojos el manantial…" (P. Florencia). Durante años y desde lejos acudían los fieles a bañarse ahí en busca de salud. Luego se construyó una recinto ochavado para que no se bañaran todos indistintamente y se colocaron unos lienzos en los muros que representaban los favores de la Señora del Cielo y posteriormente se transformó en la actual capilla del Pocito.
- BAJO UN ARBOL LLAMADO CAZAHUATE, a pocos metros del manantial, la Virgen esperó a Juan Diego el día 12 de diciembre, mientras subió a cortar las flores. Ahí se levantó la primera ermita. Este árbol, en 1672, no era mas que un "tronco antiguo"; en 1746 quien lo vio dice que "era apenas raíz", y en 1797 hay datos de que ya no existía.
- EN LA CASA DE JUAN BERNARDINO, en Tulpetlac, donde vivía también Juan Diego, se apareció la Vírgen simultáneamente el día 12 de diciembre tanto a Juan Diego como a su tío quien fue curado de su enfermedad en ese instante.
- EN LA CASA DEL OBISPO FRAY JUAN DE ZUMARRAGA, donde quedó milagrosa mente estampada la Santa Imagen. Los recientes descubrimientos en los ojos de la Vírgen revelan que estuvo ahí de manera invisible, pero quedaron gravadas en sus pupilas las personas que presenciaron el prodigio de las flores y del ayate.
Palabras de la Virgen a Juan Diego
Las palabras textuales de María Santísima dichas a Juan Diego a lo largo de las distintas apariciones.
9-XII-1531
(entre cuatro y cinco de la madrugada)
- "Juanito, Juan Dieguito."
- "Oye, hijo mío, Juanito, el más pequeño de mis hijos, ¿a dónde vas?"
- "Sabe y ten por seguro mi hijo mío el más pequeño, que yo soy la siempre Vírgen Santa María, Madre del verdadero Dios, Aquel por Quien Vivímos, de El Creador de personas, de El Dueño de lo que está Cerca y Junto, del Cielo y de la Tierra."
- "Quiero mucho y deseo vivamente que en este lugar me levanten mi templo. En donde Lo mostraré, Lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto: Lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en la salvación.
"Porque yo soy vuestra Madre misericordiosa, de ti, y de todos los hombres que viven unidos en esta tierra, y de todas las personas que me amen, los que me hablen, los que me busquen y los que en mí tienen confianza. Allí les escucharé sus lloros, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores.
"Y para que pueda hacerse lo que pretende mi compasiva mirada misericordio sa, ve a la casa del obispo en México, y le dirás cómo yo te mando como mi mensajero, para que le hagas presente cómo yo deseo mucho que aquí me haga una casa, que levante mi templo en lo plano. Le contarás bien todo lo que has visto y admirado y lo que has oído.
"Ten por seguro que lo agradeceré mucho y lo pagaré, que por ello te he de hacer dichoso, te glorificaré y mucho merecerás que yo recompense tu fatiga y tu trabajo, con que vas a poner por obra lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío el más pequeño; anda, haz lo que esté de tu parte".
9-XII-1531
(por la tarde a la puesta del sol)
- "Oye, hijo mío el más pequeño, ten por cierto que son muchos mis servidores y mensajeros, a quienes puedo encargar que lleven mi mensaje y hagan mi voluntad. Pero es muy necesario que tú personalmente vayas y hables de esto, y que precisa mente por tu mano se cumpla mi voluntad.
"Mucho te ruego, hijo mío el más pequeño y con toda energía te mando que precisamente vayas otra vez mañana a ver al Obispo. Y en mi parte hazle saber, hazle oír bien mi voluntad, para que haga mi casa que le pido. Y otra vez dile que yo en persona, la siempre Vírgen María, la Madre de Dios, te envía."
10-XII-1531
(por la tarde a la puesta del sol)
- "Bien está, hijito mío, volverás aquí mañana para que lleves al obispo la señal que te ha pedido. Con eso te creerá y acerca de esto ya no dudará ni de ti sospechará.
"Y sábete, hijito mío, que yo te pagaré tu cuidado y el trabajo y cansancio que por mí has hecho; ahora vete que mañana aquí te espero."
12-XII-1531
(en la madrugada entre las cinco y las seis)
- "¿Qué pasa, el más pequeño de mis hijos? ¿A dónde vas, a dónde te diriges?".
- "Oye y pon bien en tu corazón, hijo mío el más pequeño: nada te asuste, nada te aflija, tampoco se altere tu corazón, tu rostro; no temas esta enfermedad ni ninguna otra enfermedad o algo molesto, angustioso o doliente."
"¿No estoy aquí yo, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en donde se cruzan mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?
"Que ninguna otra cosa te aflija, te perturbe; que no te preocupe con pena la enfermedad de tu tío, porque de ella no morirá por ahora. Ten por seguro que ya sanó."
"Sube hijo mío el más pequeño, a la cumbre del cerro, a donde me viste y te di ordenes. Allí verás que haya variadas flores: córtalas, reúnelas, pónlas todas júntalas. Luego baja aquí; tráelas aquí, delante de mí."
- "Hijo mío el menor, estas diferentes flores son la prueba, la señal que llevarás al Obispo; de mi parte le dirás que vea en ellas lo que quiero, y que con esto se realice mi voluntad y mi deseo. Y tú… tú eres mi mensajero, en ti pongo toda mi confianza. Y con toda energía te mando que solamente en presencia del Obispo abras tu ayate y le enseñes lo que llevas. Le contarás bien todo, le dirás que te mandé que subieras a la cumbre del cerrito a cortar flores, y todo lo que viste y admiraste, para que puedas convencer al gobernante sacerdote, para que luego ponga todo lo que está de su parte para que se haga, se levante mi templo que le he pedido".
Palabras de Juan Diego a la Virgen
Las palabras sencillas y sinceras de Juan Diego nos enseñan a tratara a María.9-XII-1531
Entre cuatro y cinco de la madrugada:
- "Señora y niña mía, tengo que llegar a tu casa de México Tlaltilolco, a seguir las cosas de Dios que nos dan, que nos enseñan quienes son imagen de nuestro Señor: nuestros sacerdotes."
- "Señora mía, niña mía: ya me voy para cumplir tu mandato; ahora me separo de ti, yo, tu pobre indito."
9-XII-1531
(Por la tarde a la puesta del sol)
- "Patroncita, Señora, Niña mía, ya fui a donde me enviaste a decir tu pensamiento y tu palabra. Aunque con gran dificultad entré a donde es el lugar del Señor de los sacerdotes, lo ví, ante él expresé tu pensamiento y tu palabra, tal como tú me lo mandaste. Me recibió amablemente y me oyó con atención, pero, por lo que me respondió, como que no lo entendió y no lo creyó. Me dijo: tendrás que venir otra vez, otra vez te oiré con calma desde el principio y consideraré la razón por la que has venido, tu voluntad y tu deseo. Comprendí perfectamente por la manera como me respondió, que es quizá invención mía que tu casa que quieres que te hagan aquí yo nada más lo invento, o que tal vez no es orden tuya.
"Por lo cual, mucho te suplico, Dueña mía, Reina y Niña mía, que a alguno de los nobles, estimados, que sea conocido, estimado y respetado, le encargues que lleve tu mensaje para que la crean. Porque yo soy un campesino, soy mecapal, soy parihuela, soy cola, soy ala; yo mismo necesito ser llevado a cuestas. Hija mía, niña mía, Señora mía, me mandas a un lugar donde no ando y no paro. Perdóname que te cause gran pesadumbre y caiga en tu enojo, Señora y Dueña mía."
"Dueña mía, Señora, Niña mía, no te cause yo aflicción. Con gusto iré a cumplir tu mandato, de ninguna manera lo dejaré de hacer, ni me será penoso el camino. Iré a hacer tu voluntad, aunque tal vez no seré oído, y si me oye, quizá no me crea. Mañana en la tarde cuando se esté metiendo el sol vendré a dar razón de tu mensaje con lo que me responda el Señor de los sacerdotes. Ya me despido de ti, hija mía la más pequeña, mi Niña y Señora. Ahora descansa otro poquito."
12-XII-1531
(En la madrugada entre las cinco y las seis)
- "Niña mía, la más pequeña de mis hijas, Señora, ojalá estés contenta, ¿cómo amaneciste? ¿Estás bien de salud Señora y Niña mía? Con pena angustiaré tu rostro, tu corazón: te hago saber, Niña mía, que está en las últimas un servidor tuyo, tío mío. Una gran enfermedad se ha asentado, seguro va a morir de ella. Y ahora voy de prisa a tu casa en México, a llamar a uno de los amados de Nuestro Señor, de nuestros sacerdotes, para que vaya a confesarlo y disponerlo. !Por cierto que para eso hemos nacido: para esperar el deber de nuestra muerte! Pero si voy a hacer esto, al momento volveré otra vez acá, regresaré para llevar tu palabra y pensa miento. Ama y Niña mía, te ruego me perdones, tenme todavía un poco de paciencia, porque con ello no te engaño, Hija mía, la más pequeña. Mañana sin falta vendré a toda prisa."
El nombre Guadalupe
El nombre "Guadalupe"
¿Por qué habría querido la Virgen María, llamarse "Guadalupe", un nombre español, cuando se estaba apareciendo a un nativo en el recientemente conquistado México y le hablaba en su idioma nativo, el Nahuatl?
"Manifestó su tío ser cierto que entonces le sanó y que la vió del mismo modo en que se aparecía a su sobrino; sabiendo por Ella que le había enviado a México a ver al Obispo. También entonces le dijo la Señora de cuando él fuera a ver al Obispo, le revelara lo que vió y de que manera milagrosa le había sanado; y que bien le nombraría, así como bien había de nombrarse su bendita imagen, la siempre Virgen Santa María de Guadalupe."(Nican Mopohua).
- Juan Bernardino contó que la Vírgen le había dicho que dijera al Obispo que llamaría y nombraría bien aquella preciosa Imagen, con el nombre de la siempre Vírgen Santa María de Guadalupe.
- Cuando Juan Bernardino dijo el nombre que la Vírgen quería para Ella, lo dijo en lengua náhuatl, su idioma natal, tal como le había hablado Nuestra Señora.
- El nombre que se dio la Vírgen en náhuatl fue; "Te Coatlaxopeuh" (la que viene volando de la Luz) o "Tequantlano peuh" (la que nació en las cumbres de las peñas). O también, y más probablemente: "Te" que quiere decir piedra; "Coa" que significa serpiente y "Xopeuh" que quiere decir aplastar: la que aplastará la serpiente de piedra.
- Al pronunciarse esos nombres se dice: "Tecuatlacupe".
- Los españoles al oír la combinación de las palabras como "Tecuatlacupe" le sonaba como "Guadalupe" que para ellos era más natural por existir en Extremadura, España una Vírgen con ese nombre. Otra explicación proviene de que la imagen impresa en la tilma tiene alguna semejanza con una imagen que está en el coro de la Iglesia de Guadalupe de España, y siendo muchos los españoles de aquella región, así la comenzaron a llamar, de tal manera que a los diez años de las apariciones era popular ese nombre.
Culto en Ermitas, Capillas, Templos y Basílicas
Cultos a la Virgen en Ermitas, Capillas, Templos y Basílicas1531 Inician Juan Diego, Juan Bernardino y otros, la construcción de la primera ermita entre el 13 y el 7 de febrero siguiente.
1532 En solemnísima procesión, el día 7 de febrero, es conducida la imagen del Templo Mayor a la primera ermita construida por orden del Obispo Zumarraga. Se localizaba en lo que era la sacristía de la actual Capilla de Indios.
1554 Fray Alonso de Montufar, Arzobispo de México remozó la Primera Ermita del Tepeyac. Estableció que hubiste un capellán permanente y cinco "estancias de naturales".
1561-1566 Por iniciativa del Arzobispo Montúfar, se realizaron las obras de la nueva Ermita -con el tiempo se llamaría la Ermita Montúfar- más amplia, mejor decorada, más rica, pues tenía un noble retablo y muchas lámparas de plata, aunque la fábrica, aún siendo de cal y canto, era simple y sin arcadas. Se hace ampliando la misma Ermita, quedando la anterior como sacristía.
1575 El tercer Arzobispo de México, D. Pedro Moya de Contreras termina las obras de ampliación de la nueva Ermita. Puso dos capellanes fijos.
1600 El Cabildo eclesiástico metropolitano consideró la necesidad apremian te de levantar una nueva iglesia guadalupana en el Tepeyac, porque la existente entonces resultaba insuficiente.
1601 El Arzobispo Fray Diego Mendoza y Zúñiga bendijo la primera piedra y las obras de edificación continuaron con buen ritmo.
1609 El Arzobispo Don García Guerra pudo bendecir parte del nuevo templo.
1622 Al Arzobispo Don Juan Pérez de la Serna, le tocó realizar el solemne traslado de la Imagen de la antigua Ermita a la nueva Iglesia. "Era su techumbre de artesonado curiosamente labrado; la capilla mayor parecía una piña de oro, con un altar de buen arte en la escultura, de 3 cuerpos dorados y estofados con todo primor, a más de un tabernáculo de plata maciza en medio donde estaba colocada la santa Imagen."
1629-1634 La Sagrada Imagen fue trasladada, por orden del Arzobispo D. Francisco Mauro y Zúñiga, a la Catedral el día 25 de septiembre, pues a causa de las lluvias abundantes de aquél año -especialmente el célebre "aguacero de San Mateo del 21 de ese mes- la ciudad quedó inundada. Estuvo la Imagen en la Catedral durante cinco años que duró la inundación. Luego fue restituida a su Santuario.
1648 A partir de este año crece notablemente su devoción por todo México; al correr los años es rara la ciudad o pueblo que no tenga un templo dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe o Iglesia parroquial o conventual, capilla o ermita que no la venere en algún altar. Luego se extendió en todas las naciones de América Latina e incluso en Europa: en la Iglesia de S. Esteban de Aveto se conserva una reproducción de la Guadalupana pintada antes de 1571 y que llevó el Andrea Doria en la batalla de Lepanto.
1648-1649 El Bachiller Luis Lasso de la Vega, siendo encargado del Santuario de Guadalupe, levantó una capilla ochavada sobre el manantial de agua, para que hubiera orden con los que iban a bañarse con devoción y con propósito de obtener la salud. Por dentro tenía dos escaños o asientos de mampostería, correspondientes a dos pocitos gemelos.
1663 Se solicita a la Santa Sede la concesión de Misa propia, Oficio y Fiesta de precepto para el día 12 de diciembre. La Santa Sede responde que se haga la Información Jurídica de las Apariciones, conservación y veneración pública de la Sagrada Imagen.
1666 Un vecino del lugar, llamado Cristóbal de Aguirre y su esposa Teresa Peregrina levantaron una pequeña Ermita en el alto del cerro en el lugar donde, según la tradición, la Vírgen se apareció una de las veces a Juan Diego. Luego se sustituyó esta edificación por otra de mayor tamaño. Se le conoce como la Iglesia del Cerrito.
1695 El 26 de marzo se comienzan las obras de un nuevo Santuario. El Arzobispo-Virrey D. Juan Ortega y Montañés fue el encargado de sacar adelante el costoso proyecto.
1695-1709 Se traslada la Imagen a la "capilla de los indios", construida por D. Luis Lasso de la Vega. Estuvo allí durante 14 años, tiempo que duró la construcción del Santuario.
1709 El 27 de abril se bendijo la nueva Basílica y se trasladó la santa Imagen a su nuevo templo. Tenía este 67 varas de largo por 45 de ancho, con 3 naves cubiertas por 15 bóvedas. La Imagen fue colocada en un marco de oro, encuadrado en un sobre-marco de plata, rodeado de 6 arbotantes de plata dorada; todo encajado en un bello retablo de 16 columnas salomónicas policromadas, con 15 imágenes, 41 ángeles y 88 altorrelieves de plata dorada. El altar estaba recubierto de plata labrada artísticamente.
1737 El Arzobispo-Virrey D. Juan Antonio Vizarrón, a petición de los Concejales, nombra a Nuestra Señora de Guadalupe Patrona principal de la Nación y el 12 de diciembre como fiesta principal.
1745 Se amplia la capilla del cerrito con el impulso del P. Juan José de Montufar, conforme a los planos del señor Juan de Peralta.
1791 Se concluye la Capilla de El Pocito sobre la vieja construcción de Lasso de la Vega, en el lugar donde la Virgen se le apareció a Juan Diego cuando se desvió del camino.
1802 Siguiendo la moda arquitectónica de la época, el neoclásico, se mandó sustituir el retablo y altar del Templo por uno de mármol según el diseño del arquitecto y escultor José A. Paz, y que retocó y ejecutó el famoso arquitecto Manuel Tolsá Constaba de 4 grandes columnas de mármol que sustentaban un cimborrio bajo el cual estaba la Imagen y a los lados dos pedestales con las imágenes de San Joaquín y Santa Ana padres de María. Sobre la cornisa se veían a los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael. En la parte más alta había una representación del Padre Eterno y El Verbo.
1880 Estando encargado de la capilla del cerrito el P. Francisco Beye Cisneros se construyen nuevos altares mayor y laterales, de los cuales solo queda parte del retablo de la Aparición.
1887 Pensando en que se llevaría a cabo la coronación de la Vírgen de Guadalupe, una comisión decide la demolición del altar de Paz y Tolsá y la construcción de uno nuevo. Se traslada la Imagen al vecino convento de las Capuchinas. Se encargó el proyecto a los arquitectos Emilio Dondé y posteriormente a Juan Agea y Salomé Piña. Se construye un baldaquino de cuatro columnas de granito rojo, bajo el cual se puso un gran tabernáculo de forma semicircular, con la Imagen de la Vírgen. El altar de mármol blanco y de frente a él, dos estatuas grandes de Juan Diego y Fray Juan de Zumarraga. Se modificaron también muchas partes de la Basílica.
1895 El 12 de octubre se inauguran las reformas y se corona solemne mente a la Vírgen de Guadalupe.
1926-1929 A causa de la persecución contra la Iglesia Católica y los fieles, y ante el temor de nuevos atentados, la Sagrada Imagen pasó al doble fondo de un ropero en la casa particular de la familia Murgía, en la calle República de El Salvador, donde permanece del 31 de julio de 1926 al mes de junio de 1929.
1976 El 12 de octubre se inaugura la nueva y actual Basílica de Guadalupe.
La Imagen
En el lienzo de nuestra Señora de Guadalupe se encuentran sintetizados los símbolos más importantes del Cristianismo, en un lenguaje insólito.
- La imagen de la Vírgen de Guadalupe apareció el día 12 de diciembre de 1531, en el transcurso de la mañana.
- Quedó estampada en el ayate de Juan Diego que contenía las flores que por mandato de la Vírgen había cortado en la cima del Tepeyac y que Ella cogió en sus manos y otra vez las puso en la tilma.
- El prodigio se realizó en la casa en que vivía el Obispo Zumarraga, inmueble que hacía esquina en lo que eran las calles de Moneda y Lic. Verdad.
- Ese día, tal como se ha podido comprobar por los estudios hechos en los ojos de la Santa Imagen, la Vírgen estuvo presente e invisible a todos, en la habitación de la casa del Obispo, contemplando y escuchando a Juan Diego y a todos los que estaban en ese lugar.
- Los hechos los describe así Valeriano: "Desenvolvió (Juan Diego) su blanca manta, pues tenía en su regazo las flores; y así que se esparcieron por el suelo todas las diferentes rosas de Castilla, se dibujó en ella y apareció la preciosa Imagen de la siempre Vírgen Santa María, Madre de Dios, de la manera que está y se guarda hoy en su templo del Tepeyac, que se nombra Guadalupe".
La Tilma o Ayate
- "Tilma" es un vocablo náhuatl o azteca que se escribe tílmatli, pero desde tiempo inmemorial se acostumbró suprimirle la última sílaba, y significa manta, capa o abrigo.
- "Ayate", aztequismo que proviene del vocablo ayatl, es una manta tejida con fibra de maguey.
- Por lo general era rectangular, la usaban los indios, y sus extremidades las ataban sobre el hombro izquierdo tapando totalmente el hombro derecho y cayendo casi hasta el tobillo.
- Se tejían en algodón y eran usadas por los nobles. El resto del pueblo tejía la tilma de ichtli, esto es, de hilo de maguey macerado y retorcido.
- La tilma de Juan Diego, mide actualmente un metro, 68 centímetros de largo, por un metro, tres centímetros de ancho. Se cuentan hasta 14 hilos por centímetro cuadrado.
- Problamemente la tilma original constaba de tres piezas o lienzos, unidos por las orillas con costuras del mismo hilo.
- Se estampó milagrosamente la Sagrada Imagen sólo en lienzo y medio de los tres del ayate. Se explica, pues los indios vestían sus tilmas por el hombro derecho, atando los extremos superiores por el hombro izquierdo, de manera que el nudo iba por este mismo lado y junto al cuello, quedando libre la mano izquierda y colgando la mitad por la mano derecha, así que media tilma caía necesariamente por delante y media tilma por detrás.
- Quizá, cercenaron uno de los tres lienzos desde que se trasladó la Santa Imagen a su primera Ermita el 7 de febrero de1532. En otras épocas posiblemen te se cortaron pequeños fragmentos, con ocasión de algún traslado o para colocarle un nuevo bastidor o nuevo marco.
- Sobre la textura de la tilma, se afirma: "ocurre el primer milagro en la materia misma del manto o sea del ayate en que está pintada… que por el lado de la Santísima Imagen, muestra una suave blandura, mas por la otra parte conserva tenazmente la rudeza de su materia" (Botturini Benaducci, 1738).
Descripción de la Imagen
(Por el pintor Miguel Cabrera,1751)
LIENZO
Se admira en primer lugar el lienzo tan burdo donde está pintada a más de estar partido al medio y cosido con un hilo de algodón.
PREPARACIÓN Y TRANSPARENCIA
Asimismo de la falta de preparación o "aparejo" de la tela, pues de tener alguno fuera imposible que se viera, como los vimos, los colores por el revés del lienzo (…) y se ven con claridad los objetos que están de la otra parte.
ESTILOS POSIBLES
Son cuatro los modos de pintura que parece intervinieron en la hechura de la Guadalupana: la cabeza y las manos al óleo; la túnica y el ángel al temple; el manto al aguazo; y el campo sobre el que recaen los rayos como labrado al temple. Amen de estos rayos y la luna que están sobredorados y plateada.
DIMENSIONES DEL LIENZO
Tiene el portentoso lienzo una altura de 2 varas y un doceavo, y de ancho poco más de vara y cuarta , (1m. 68 cm por 1m 0.3 cm).
COSTURA
Quédale la costura perpendicular sin tocar el bellísimo rostro.
DIMENSIONES DE LA FIGURA DE LA VIRGEN
Medida por mí la santa Imagen con atenta diligencia, hallé que tiene la porción de ocho rostros y un tercio.
ASPECTO GENERAL DE LA VIRGEN
El aspecto es el de una joven pasados los 15 años, a la que su tierna y delicada simetría le conviene la estatura pequeña en que la vemos (1m 44 cm) apareciendo como una doncella bien proporcionada a esa edad.
EL ROSTRO
Es su amabilísimo rostro ni delgado ni grueso; concurren en él aquellas reglas que componen una buena pintura: hermosura, suavidad y relieve. Déjanse ver en él unos perfiles en los ojos, nariz y boca que le agregan tal belleza que arrebatan los corazones de cuantos logran verlos con detenimiento.
LA FRENTE
La frente bien proporcionada, enmarcado por el pelo oscuro, de aquel modo sencillo que nos dicen usaban las indias nobles de este reino.
LAS CEJAS Y LOS OJOS
Las cejas son delgadas y no rectas. Los ojos bajos, tan apacibles y amables que es grande el regocijo y reverencia que causan.
LA NARIZ
La nariz es de tan correcta proporción que puede llamarse bella.
LA BOCA
La boca es maravilla: tiene los labios muy delgados, el inferior, por contingencia, cae sobre un nudo del ayate y le da tal gracia que parece que sonríe.
EL ROSTRO
Las mejillas sonrosean; el colorido del rostro poco más moreno que el de la perla; la garganta redonda y grácil.
POSTURA
Pisa perpendicularmente toda su delicada estatura en el pie derecho -de amarillo oscuro-que asienta sobre la luna. Así como su sagrado rostro, todo su cuerpo está terciado sobre el lado diestro. Esto le valió que no quedara el rostro partido por la costura.
LAS MANOS
Las delicadas manos arrimadas al pecho, en ademán de quien humildemente pide.
LA TÚNICA
La túnica es rosada, más clara donde le hiere la luz, y tan bellamente trabajados sus trazos y pliegues que es admiración de los inteligentes. Está adornada con unas flores doradas de extraño dibujo, con la singularidad de que no buscan los quiebres de los pliegues, sino que están como si fuera sobre cosa plana. En la labor de esta túnica advertí un rarísimo primor: está perfilada por el contorno y dintorno con una ligerísima línea del grueso de un pelo, hecha con tal primor que es imposible ejecutar por nadie.
LOS DORADOS
El dorado, tanto de las estrellas, de la fimbría del manto, de los rayos de sol y de las flores del manto es tan igual con la soberana pintura que no se pudiera hallar en lo humano dorado tan exquisito como él… parecióme que estaba sobrepuesto como si fuera oro en polvo que se fuera a desprender, mas habiéndome mandado que lo tocase, lo hice con la reverencia que pide tan sagrada Imagen y con asombro note lo incorporado que está el oro en la trama, de modo que pareciera fue una misma cosa tejerla y dorarla.
PERFILES
Por las partes de fuera están perfiladas las fimbrías del manto y túnica, con un perfil oscuro poco más grueso que el canto de un peso, hecho con bastante primor. Estos perfiles son desterrados por los buenos pintores en sus cuadros, mas a éste no le quitan el buen gusto; antes, le agregan no sé qué gracia, que no hemos podido imitar, aún poniendo todos los medios.
EL MANTO Y SUS ESTRELLAS
El manto le cubre modestamente la cabeza. Su color no es ni verde, ni azul, sino un agradable medio entre estos dos colores, sirviéndole de bien concentrado adorno cuarenta y seis estrellas.
EL ÁNGEL
A más de la luna tiene por trono de sus sagradas plantas un ángel, que manifiesta en su tierno semblante la alegría reverente con que sirve a su Reina. Tiene las alas a medio recoger, en ademán de quien acaba de volar. Tiénelas matizadas en un modo que hasta ahora no se ha visto ejecutado por pintor alguno, porque las plumas de una y otra se dividen en tres clases u órdenes, de manera que los dos encuentros son de un azul finísimo, a quien sigue en orden de plumas amarillas y las del tercer orden encarnadas, aunque estos colores no son tan vivos como suelen pintarlos
EL SOL
Tiene por respaldo nuestra Guadalupana un sol que hermosamente la rodea, de ciento veintinueve rayos, tan bien ejercitados que admiran. A igual distancia unos de otros; más unos serpeados, como que centellean y otros rectos.
FONDO Y NUBES
Sírvenle de fondo a estas luminarias un campo que se deja ver entre sus rayos de modo extraño: porque en el contorno de la Señora es tan blanco que parece estar reverberando, hasta tocar un contorno de nubes, descoloridas del amarillo y rojo, que haciendo un rompimiento le forman un como nicho a nuestra Reina.
Milagrosa conservación del lienzo
1531-1556 La Sagrada Imagen debió sufrir los efectos del clima húmedo y salitroso del Tepeyac, el humo constante de candelas, los insectos que eran atraídos por las luces, y el beso de miles de hijos que querían tener un contacto palpable con la Imagen.
1554 "Creyeron los que cuidaban la santa imagen que sería conveniente a su culto y lucimiento adornarla con unos querubines, que en el círculo de los rayos del sol la hicieren compañía. Hiciéron lo así, pero con el pasar de los años se desfiguraron y fue borrando todo: no pudieron competir con el pincel milagroso."
1647 El Virrey, Conde de Salvatierra, regala al Santuario unos vidrios traídos con esmero desde España, que colocan ante el sagrado lienzo para proteger lo -aunque no del todo- del humo, insectos y manoseo.
1660 Una descripción hecha por el P. Florencia dice que "pone admiración ver una manta de material tan vil, feble y corruptible que si antes de pintarse en ella la Imagen santa, se hubiera puesto en lugar tan nocivo y perjudicial por su salitre en el Tepeyac, estaría tan podrida a los 20 años que se desharía por sí misma quedando en pedazos en las manos. Al cambio, véase todo lo contrario: el ayate permanece a pesar de los años tan entero, recio y firme como si acabara de tejerse, y con colores tan vivos y bellos como si acabara de pintarse."
1666 Hay unas Informaciones que dicen que en el Tepeyac "se crían -cuando cesan las lluvias- una especie de "nitro" que arrastran los vientos tan corrosivos en su naturaleza que las piedras de cantería donde se posa las deshace y convierte en polvo, y pone negra y destruye hasta la plata."
1666 Una comisión de médicos dice: "no hay causa natural que explique la conservación milagrosa del "ayate" de maguey en que está representada la santa Imagen."
1666 Una comisión de pintores dice: "que han tocado con sus propias manos dicha pintura y que no han podido hallar cómo fuera puesta allí, sino de forma milagrosa y que otro, que no fuera Dios Nuestro Señor, no podía hacer cosa tan bella y de tanta perfección que parece estampada en la tilma del dichoso Juan Diego".
1666 Esa misma comisión de pintores, declaró bajo juramento "que visto el lienzo por el envés, se ve la santa Imagen con todos los colores que se admiran en el haz."
1666 El P. Florencia escribe: "se reconoce que no ha sido suficiente la intemperie a la que ha estado sometido el cuadro, para apagar el brillo de su pintura."
1756 Si se observa el ayate a una distancia superior a los 3 metros, los colores se aprecian fuertes y marcados, pero conforme se acerca uno al lienzo, se van desvaneciendo.
1766 Se puso un nuevo cristal ante la Imagen, aunque era frecuente que se abriera. El pintor Miguel Cabrera ve que "durante más de dos horas varios eclesiásticos estuvieron pasando sobre el Sagrado Lienzo 500 estampas e incontables Rosarios y ex-votos."
1791 Mientras un orfebre limpiaba el marco de oro y plata del marco exterior de la Imagen, un frasco con ácido nítrico se derramó sobre la parte superior derecha del ayate. Sólo quedó una mancha y no destruyó, milagrosamente, parte del lienzo.
1921 El 14 de noviembre se registra un atentado contra la Imagen. Estalla una bomba en el altar mayor de la antigua Basílica. La Imagen no sufre daño alguno.
1929 Hay un gran inconveniente para la toma de fotografías pues mientras más potente sea la lente, más resalta la grosera trama del lienzo en detrimento de los rasgos.
1936 El Dr. Ricardo Kuhn, austriaco y premio Nóbel de química, recibió dos fibras que le enviaron de México provenientes del lienzo de Guadalupe. Luego de su análisis manifestó: "en las dos fibras -una de color rojo y otra amarillo- no existen colorantes vegetales ni colorantes animales, (como la cochinilla), ni minerales. Tampoco podían ser colorantes sintéticos, pues en aquel tiempo (1531), no se conocían estos productos."
1954 El Prof. Francisco Camps Rivera, de la Universidad de Barcelona, experto en pintura, luego de examinar la tilma, afirmó que "no pudo encontrar huellas de pincel, ni que la tela fuera preparada para pintar", concluyendo que "ningún artista humano hubiera elegido para realizar una obra tan acabada, una tela de la calidad del ayate, y mucho menos con una costura en el centro."
1975 El Dr. Eduardo Turatí, luego de estudiar el Sagrado lienzo, sin el vidrio, afirmó: "observando unas zonas del tejido donde se encuentran unas grietas que lo abren -por lo viejo que está- puede verse que la pintura sigue fija en las fibras ocultas del tejido. Este detalle tan significativo hace pensar que la Imagen se encuentra impresa o es parte de la misma tela y no pintura sobrepuesta."
1975 El Dr. Sodi Palláres descubrió que "la tilma es refractaria al polvo, a los insectos y a la humedad de estos parajes mexicanos."
1979 En la noche del 7 de mayo, los norteamericanos Brant Smith y Philip S. Callagan, miembros del equipo científico de la NASA, toman fotografías con películas infrarrojas de la Imagen de la Virgen sin el cristal protector. Entre sus conclusiones, aseguran: "que la cara, manos, manto y túnica de la Virgen no tiene explicación posible". Los científicos -que tras muchas horas de labor terminaron enamorados de la Virgen de Guadalupe- presentaron en 1981 su informe al Sr. Arzobispo de México, D. Ernesto Corripio Ahumada. Señalan que hay ciertos "añadidos" a la imagen original.
Los ojos de la Virgen
Según varios estudiosos y hombres de ciencia que han inspeccionado la imagen se pueden ver reflejadas, en ambos ojos y en la ubicación precisa en que se reflejarían en un ojo humano vivo, algunas figuras que han sido extensivamente analizadas y parecen corresponder a la forma y tamaño de figuras humanas localizadas enfrente de la imagen.
Los últimos hallazgos en los ojos de la Virgen, comentados y explicados a la luz de la ciencia.
Según varios estudiosos y hombres de ciencia que han inspeccionado la imagen se pueden ver reflejadas, en ambos ojos y en la ubicación precisa en que se reflejarían en un ojo humano vivo, algunas figuras que han sido extensivamente analizadas y parecen corresponder a la forma y tamaño de figuras humanas localizadas enfrente de la imagen.
En 1929, Alfonso Marcué, quien era el fotógrafo oficial de la antigua Basílica de Guadalupe en la ciudad de México, descubrió lo que parecía una clara imagen de un hombre con barba reflejada en el ojo derecho de la Virgen. Al principio no podía dar crédito a lo que estaba viendo: cómo podía ser?, Un hombre con barba dentro de los ojos de la Virgen de Guadalupe?. Pero luego de varias inspecciones de sus fotografías en blanco y negro de la imagen ya no tuvo mas dudas y decidió que era tiempo de informar a las autoridades de la Basílica. Así lo hizo, y le fué indicado por estas que se guardara completo silencio sobre el descubrimiento, lo que Marcué cumplió al pie de la letra.
Mas de 20 años después, el 29 de mayo de 1951, el dibujante mexicano José Carlos Salinas Chávez, luego de examinar una buena fotografía de la cara de la imagen, redescubre la imagen de lo que parece ser un busto humano reflejado en el ojo derecho de la Virgen, y luego también en el ojo izquierdo.
Desde entonces, mucha gente ha tenido la oportunidad de inspeccionar de cerca los ojos de la Virgen en la tilma, incluyendo más de 20 médicos oftalmólogos.
El primero fue el prestigioso médico oftalmólogo mexicano Dr. Javier Torroella Bueno, el 27 de marzo de 1956. En lo que constituye el primer reporte emitido por un médico sobre los ojos de la imagen, él certifica la presencia del triple reflejo (Efecto de Samson-Purkinje) característico de todo ojo humano normal vivo y afirma que las imágenes resultantes se ubican exactamente donde deberían estar según el citado efecto, y también que la distorsión de las imágenes concuerda perfectamente con la curvatura de la córnea.
Ese mismo año otro oftalmólogo, el Dr. Rafael Torija Lavoignet, examinó los ojos de la imagen ya con mas detenimiento y con la utilización de un oftalmoscopio. El Dr. Torija Lavoignet reporta la aparente figura humana en las córneas de ambos ojos, con la ubicación y distorsión propias de un ojo humano normal, notando además una inexplicable apariencia "viva" de los ojos al ser examinados.
Varias otras inspecciones de los ojos han sido realizadas por médicos oftalmólogos luego de éstas iniciales. Con mayores o menores detalles todas concuerdan en general con las dos primeras aquí expuestas.
Una nueva y fascinante clase de estudio y análisis de los ojos comenzó en 1979, por el Dr. José Aste Tonsmann, un graduado de la Universidad de Cornell trabajando para IBM en procesamiento digital de imágenes, al digitalizar éste a altas resoluciones una muy buena fotografía de la cara de la Virgen tomada directamente de la tilma original.
Luego de procesar las imágenes de los ojos por diversos métodos para eliminar "ruidos" y destacar detalles el Dr. Tonsmann realizó lo que serían increíbles descubrimientos: no solamente era claramente visible en ambos ojos el "busto humano", sino también por lo menos otras cuatro figuras humanas eran también visibles en ambos ojos.
El Dr. Aste Tonsmann publicó sus últimos estudios efectuados sobre los ojos en la tilma con completos detalles y fotografías. Quizás uno de los aspectos mas fascinantes de su trabajo es su opinión de que Nuestra Señora no solo nos dejara su imagen impresa como prueba de su aparición sino también ciertos mensajes que permanecieron escondidos en sus ojos para ser revelados cuando la tecnología permitiese descubrirlos y en el tiempo en que fueran mas necesarios.
Este sería el caso de la imagen de una familia presente en el centro de los ojos de la Virgen, en momentos en que la Familia se encuentra precisamente ante serios ataques en nuestros días. La imagen de varias figuras humanas que parecen constituir una familia, incluyendo varios niños y un bebé llevado en la espalda por su madre como se acostumbraba en el siglo 16, aparece en el centro de la pupila de la Virgen, como centro de su mirada, como se puede apreciar en esta excelente imagen del ojo derecho resaltando la familia, provista gentilmente por el Dr. Aste Tonsmann.
El Misterio de los ojos de la Virgen: Cronología
1929 Alfonso Marcué -fotógrafo oficial de la Basílica de Guadalupe- al ampliar unos negativos del rostro, descubre un busto humano -que identifica con Juan Diego- en el ojo derecho de la Imagen de la Vírgen.
1951 En la noche del 29 de mayo, el dibujante J. Carlos Salinas, observando con una pequeña lupa una fotografía del cuadro a tamaño natural, tomada por el fotógrafo Jesús Castaño W., descubre un busto humano en la córnea transparente de ambos ojos, más claro en el derecho.
1956 El médico oftalmólogo Dr. Rafael Torija, en cinco ocasiones examina los ojos de la Vírgen. En la última revisión, el 23 de julio, lo hace con un oftalmoscopio y lente de aumento. Confirma, por escrito, la presencia en los dos ojos de un busto humano, y que en el ojo derecho se repite 3 veces, es decir, la llamada "triple imagen de Purkinje y Samson", investigadores del siglo XIX que descubrieron que en el ojo humano se forman tres imágenes del objeto que se está viendo. Semejantes investigaciones hace también el Dr. Javier Torroela.
1956 El mismo Dr. Torija notó que al dirigir la luz hacia la pupila, ésta emitía reflejos de luz, lo cual no sucede con ninguna fotografía o estampa, sino sólo en los ojos vivos.
1956 El Dr. Torija dice que "la pupila ilumina en forma difusa, dando la impresión de oquedad."
1962 Los oftalmólogos norteamericanos, Charles J. Wahling y Frank T. Avignone examinaron los ojos de Vírgen, realizando además pruebas fotográficas en vivo, en idénticas circunstancias de distancia, posición y luz, y son de la opinión que los reflejos no son de origen humano y que la Guadalupana estaba presente en la casa del Obispo Zumarraga, invisible para todos, cuando su imagen apareció en la tilma.
1974 El Dr. Enrique Graue, eminente oftalmólogo, luego de examinar el lienzo, manifestó que "al proyectar un haz de luz sobre el ojo, el iris brilla más que el resto, no así la pupila, lo que da una sensación de profundidad, pareciendo además como si el iris fuese a contraerse de un momento a otro, como el de una persona viva."
1974 "Fíjese hasta qué punto le recuerdan a uno los ojos de una persona viva que, en una de aquellas exploraciones, y estando yo con el oftalmoscopio en plena observación, inconscientemente comenté en voz alta, dirigiéndome a la imagen: por favor, mire un poquito para arriba…" (Dr. Graue).
1974 El Dr. Graue dice: "observé… en la córnea y cristalino de ambos ojos, la imagen de un hombre barbado, es decir que está admirablemente impreso en un mínimo espacio de 8 milímetros -la medida de las corneas de la Virgen- y ocupa un tercio de ellas, por lo que sus dimensiones no exceden de 4 milímetros."
1975 El Dr, Jorge Kuri, médico-cirujano, luego de observar de cerca el cuadro quedó muy impresionado y dijo: "aunque parezca mentira, ¡esos ojos tienen vida! Yo comprobé que al iluminarlos adquieren brillantez: parecen vivos."
1979 En el mes de febrero, José Aste Tonsmann, Ingeniero peruano, radicado en México, inicia un proceso de "digitalización" de los ojos de la Vírgen de Guadalupe, descubriendo -gracias a gigantescas ampliaciones- unas figuras humanas en el interior de los ojos.
Las Estrellas del Manto
En el manto de la Guadalupana se pueden identificar las principales estrellas de las constelaciones de invierno. Todas ellas en su lugar, con muy pequeñas modificaciones.
En el manto de la Virgen de Guadalupe se encuentra representado con mucha fidelidad, el cielo del solsticio de invierno de 1531 que tuvo lugar a las 10:40 del martes 12 de diciembre, hora de la ciudad de México…
Están representadas todas las constelaciones, que se extienden en el cielo visible a la hora de la salida del sol, y en el momento en que Juan Diego enseña su tilma (capa azteca) al obispo Zumárraga.
Caen las rosas que llevaba en ella y aparece estampada en la tela, la imagen de la Virgen.
En la parte derecha del manto se encuentran las principales constelaciones del cielo del Norte. En el lado izquierdo las del Sur, visibles en la madrugada del invierno desde el Tepeyac. El Este se ubica arriba y el Oeste en la porción inferior. Como el manto está abierto, hay otros agrupamientos estelares que no están señalados en la imagen, pero se encuentran presentes en el cielo. Así la Corona Boreal, se ubica en la cabeza de la Virgen, Virgo en su pecho, a la altura de las manos, Leo en su vientre, justo sobre el signo del Nahui Ollin, con su principal astro denominado Régulo, el pequeño rey. Gemini, los gemelos, se encuentran a la altura de las rodillas, y Orión, donde está el Ángel.
En resumen, en el manto de la Guadalupana se pueden identificar las principales estrellas de las constelaciones de invierno. Todas ellas en su lugar, con muy pequeñas modificaciones.
MARIA MADRE CELESTIAL



