ORACIONES PARA PEDIR POR EL ESPOSO Y MEJORAR LA RELACIÓN.

PARA QUE MI MARIDO CONOZCA EL AMOR DE DIOS

“Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en el amor, podáis comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vayáis llenando hasta la total Plenitud de Dios” (Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios, 3:17-19).

Oración: Señor Jesús, me pongo en Tu presencia para implorarte que envuelvas el corazón de mi marido con Tu Sagrado Corazón. Ayúdale a tener absoluta confianza en Ti. Que Tu Amor eche raíces profundas en él y que este Amor se extienda a nuestras vidas. Que mi marido pueda conocer Tu infinita Misericordia para que comprenda que Tu Amor es más real que cualquier experiencia terrenal.

PARA QUE CUMPLA SU VOCACIÓN DE ESPOSO

“Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, (…). Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo” (Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios, 5:25-28).

Oración: Señor, según Tu voluntad, mi marido se ha acercado a la santidad gracias al sacramento del matrimonio. Colma su corazón con Tu Amor y ayúdale a cumplir su vocación siguiendo Tu camino.

PARA QUE MI MARIDO ENSEÑE TU AMOR A NUESTROS HIJOS

“Padres, no exasperéis a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección según el Señor” (Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios, 6:4).

Oración: Espíritu Santo, llena el corazón de mi marido con Tu paz para que él transpire Tu Amor a nuestros hijos. Concédele la paciencia y la sabiduría necesarias para criar a nuestros hijos en la pureza y en la fe. Ayúdale a guiar a nuestros hijos por el camino correcto y a animarles a permanecer cerca de Ti.

POR EL BIEN DE NUESTRA FAMILIA

“Y mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús” (Carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses, 4:19).

Oración: Señor, Tú sabes qué es lo que necesitamos. Te pido que otorgues siempre a mi marido la gracia de utilizar nuestros recursos con sabiduría, de ser “pobre de espíritu” (Mateo 5:3) y generoso con los necesitados. Amén.

PARA QUE SEA EL HOMBRE QUE TÚ LE HAS LLAMADO A SER

“Velad, manteneos firmes en la fe, sed hombres, sed fuertes. Haced todo con amor” (Primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 16:13-14).

Oración: Señor, Te confío todas las decisiones de mi marido, sus proyectos, sus inquietudes y todo su ser. Que sea fuerte en Tu Amor y ancle su fuerza en la fe. Que sea el hombre que Tú le has llamado a ser: valiente, alegre y generoso. Que crezca en la fe, la esperanza y la caridad.

PARA QUE MI MARIDO ACTÚE CON SABIDURÍA Y DISCERNIMIENTO

“No ceso de dar gracias por vosotros recordándoos en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerle perfectamente; iluminando los ojos de vuestro corazón para que conozcáis cuál es la esperanza a que habéis sido llamados por él; cuál la riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los santos, y cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa” (Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 1:16-19).

“Si alguno de vosotros está a falta de sabiduría, que la pida a Dios, que da a todos generosamente y sin echarlo en cara, y se la dará” (Carta del Apóstol Santiago 1:5)

Oración: Señor Jesús, Tú que haces el bien allá donde vas, Te pido que des a mi marido la gracia de seguir Tus pasos. Que tenga la fuerza de avanzar con sabiduría y conciencia de que sus elecciones tienen consecuencias para nuestra familia. Que su corazón resplandezca con la luz del Espíritu Santo para que pueda avanzar con firmeza y confianza, sean cuales sean los obstáculos que encuentre. Amén.

Virgen María, Madre de Dios, cubre a mi marido con tu manto para que reciba las gracias necesarias para ser el protector de nuestra familia, como lo era san José. Por tu abrazo maternal, oh María, concédele un sentimiento de seguridad para que nunca se sienta abandonado. Amén.


Oración a la Virgen de Itati - Nuestra Señora de Itati

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE ITATI

Tiernísima madre de DIOS y de los hombres que,
bajo la advocación de la PURA y limpia

Concepción de nuestra SEÑORA DE ITATI
miraste con ojos de misericordia
por más de cuatro siglos
a todos los que te han implorado,
no deseches ahora las súplica de éste tu hijo,
que humildemente recurre a ti.

Atiende mis necesidades,
que tu mejor que yo las conoces.

Y, sobre todo MADRE mia,
concédeme un gran amor a tu divino
HIJO JESUS,
y un corazón puro,humilde y prudente,
paciencia en la vida
fortaleza en las tentaciones
y consuelo en la muerte.

Asi sea.

 

 

OTRA ORACION A LA VIRGEN DE ITATI

Madre y Señora, Virgen de Itati. 
Mas que nadie conoces nuestras miserias y necesidades, sabemos que hay mucho que hacer, y cada uno tiene su propia tarea, en este tiempo, nuestro tiempo.

Madre Santísima, intercede para que nosotros recibamos la fuerza necesaria para cooperar con la gran tarea de cambiar este mundo nuestro, poniendo todos un grano de arena.

"¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!"

Con estas palabras Al encomendarte a Juan el Apóstol, y con él, a todos los hijos de la Iglesia, estamos aquí, reunidos en torno a ti, pues queremos contarte Señora, que aquí vibra el entusiasmo de los jóvenes, aquí se ha elevado la súplica de los enfermos, por aquí han pasado sacerdotes y religiosos, artistas y periodistas, hombres del trabajo y de la ciencia, niños y adultos, y nos permitimos en nombre de todos ellos, buscar amparo bajo tu materna protección e implorar confiados tu intercesión ante los desafíos ocultos del futuro.

Junto a estas ofrendas Madre, te encomendamos a todos los hombres, comenzando por los más débiles: a los niños que aún no han visto la luz y a los que han nacido en medio de la pobreza y el sufrimiento; a los jóvenes en busca de un futuro a las personas que no tienen trabajo, a las que padecen hambre o enfermedad. Te encomendamos a las familias rotas, a los ancianos que carecen de asistencia y aquellos que están solos.

Madre nuestra, Tu que conoces los sufrimientos y las esperanzas, ayuda a tus hijos en las pruebas cotidianas que la vida reserva a cada uno y haz que, con el esfuerzo de todos, las tinieblas no prevalezcan sobre la luz, luz del mundo, la de tu Hijo Jesús único Salvador, que reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. 

Amén.

 

ORANDO POR SANACIÓN

El ser humano está enfermo… enfermo por el pecado que ataca e infecta tanto el cuerpo como el alma… En los Evangelios vemos cómo Jesús sanó a todos los que se acercaban a Él: “los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan” (Mateo 11, 5)… Pero la sanación física siempre era producto de una sanación mayor… la sanación interior…
Hoy les traigo una hermosa oración de sanación física y espiritual que escribió el Padre Slavko Barbarić en su libro “Ora con el corazón”… Háganla con la seguridad de que Dios les ofrecerá la sanación que ansían a través de ella…
Oración por la sanación
P. Slavko Barbarić, ofm.
Ora con el corazón.
Jesús, Tú viniste por los enfermos y los pecadores. Por eso, me vuelvo hacia Ti y quiero pedirte que sanes mi alma y mi cuerpo. Tú sabes, Jesús, que el pecado destroza y desgarra la integridad del ser humano; que destruye las relaciones entre los hombres y nuestra amistad con contigo. Pero no existe pecado ni enfermedad que Tú no puedas curar con Tu Palabra omnipotente. No hay herida alguna que no pueda ser sanada por Ti.
María, Tú me has invitado a orar por mi sanación. Quiero hacerlo ahora y por eso te pido que acompañes mi oración con tu fe. Ora conmigo en estos momentos, para que pueda ser digno de obtener la gracia de la curación, no sólo para mí, sino también para aquellos por quienes deseo interceder.
1. ¡Ven, Señor Jesús!
Sucedió que cierto día subió a una barca con sus discípulos, y les dijo: «Pasemos a la otra orilla del lago». Y se hicieron a la mar. Mientras ellos navegaban, se durmió. Se abatió sobre el lago una borrasca; se inundaba la barca y estaban en peligro. Entonces, acercándose, le despertaron, diciendo: «¡Maestro, Maestro, que perecemos!» Él, habiéndose despertado, increpó al viento y al oleaje, que amainaron, y sobrevino la bonanza. Entonces les dijo: «¿Dónde está vuestra fe?» Ellos, llenos de temor, se decían entre sí maravillados: «Pues ¿quién es éste, que impera a los vientos y al agua, y le obedecen?» (Lucas 8, 22-25).
Jesús, Tú viniste también a calmar las tempestades del mundo y te haces presente en la barca de toda vida. ¡Lo haces porque tu nombre es Emmanuel… Dios con nosotros, Dios por nosotros! Por tanto, ahora te pido Señor, que entres en mi vida. También mi barca ha comenzado a hundirse, anegando mi conciencia y mi subconsciente. ¡Entra, Jesús, a las profundidades de mi alma! He perdido mi rumbo Señor. ¡Levántate y ordena a mi inquietud que se calme! ¡Ordena a las olas de muerte que me rodean que dejen de amenazarme! Apacigua mi corazón para que pueda escuchar Tu Palabra divina y creadora.
(Permanece en silencio y escucha la voz del Señor en tu corazón)
¡Ven, Jesús, y sube también a la barca de mi familia, de mi comunidad, de mi país y del mundo entero! ¡Permite, Señor, que nuestros gritos te despierten! Extiende tu mano para que llegue la calma. ¡Ven Señor Jesús, ven! Penetra hasta el fondo de mi ser y entra en aquel rincón donde he sido más lastimado.
Ven, Jesús, y sube igualmente en las barcas de aquellas vidas que se encuentran ancladas a los hábitos más perniciosos: al alcohol, a las drogas, a los placeres carnales, y que les impiden continuar navegando de frente. Jesús, calma las tempestades. ¡Haz que todos escuchemos tu voz y que venga a nosotros Tu Paz!
2. Decisión
Jesús, Tú estás en la barca de mi vida. Tú eres mi Dios, por eso te adoro y te glorifico, porque solamente Tú eres santo, solamente Tú eres el Señor. Creo en Ti y confío en Ti. Por tanto, me pongo totalmente en tus manos. Me decido hoy por Ti y por Tu Misericordia divina. Contigo y con Tu Madre, digo en este momento: “Hágase en mí Tu Voluntad, Señor… en la salud y en la enfermedad; en el éxito y en el fracaso; en las alegrías y en las tristezas; en la vida y en la muerte; en el presente y en la eternidad”.
Jesús, frecuentemente he dudado en hacer el bien. En su lugar, he preferido a menudo hacer mi voluntad y las consecuencias de ello me han hecho mal. ¡Sáname de mi incredulidad y de las resistencias que he opuesto, las veces que me he negado a aceptar la voluntad del Padre!
María, con Tú oración, alcanza para mí la gracia de que mi determinación de seguir a Jesús sea irrevocable. ¡Ayúdame a nunca apartarme de ella y a permanecer siempre fiel a esta decisión!
(Permanece en silencio y abre tu corazón a la acción del Señor)
3. Renuncia
Jesús, yo renuncio a todo pecado. Renuncio a Satanás y a todas sus seducciones, a sus mentiras y engaños. Renuncio a cualquier ídolo e idolatría. Renuncio a mi falta de perdón y a mi rencor; a mi vida egoísta y altiva. Me deshago de toda enfermedad espiritual y de toda atadura, para que Tú, Jesús, puedas entrar en mi alma.
¡Madre… Madre mía, ayúdame a aplastar la cabeza de Satanás en mi vida!
4. Oración para ser capaces de amar
«Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre Celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos» (Mateo 5, 43-45).
Jesús, Tú nos has llamado a amar… Hoy reconozco ante Ti la fragilidad de mi amor. Sana en mí todas esas heridas que han sido provocadas a causa del desamor y de mis pecados, ¡heridas que me impiden amarte a Ti, mi Señor, sobre todas las cosas! ¡Purifica mi corazón de la herencia dolorosa que arrastra por los pecados de mis ancestros y por las iniquidades del mundo! ¡Libéralo de todas las cargas que han acumulado a través de mi infancia y adolescencia!
Haz que el fuego de Tu Amor y la gracia de Tu Sanación iluminen mi oscuridad y derritan el hielo del mal que aún habita en mí. Renueva completamente mi capacidad de amar. Que a partir de ahora, pueda yo amar a los hombres con todo mi corazón, incluso a aquellos que me han lastimado. Muy a menudo he sido incapaz de perdonar las injusticias de los demás. Perdona, Señor, las veces que me he agobiado a mi mismo y a otros también, con la envidia y los celos.
¡Sana igualmente mi fe en Ti, Señor! Haz que la gracia de la confianza desaparezca en mi toda desconfianza y temor. ¡Cúrame de la ausencia de Dios en mis pensamientos, palabras y obras!
Al mismo tiempo Jesús, te pido que sanes los lazos afectivos en mi familia. ¡Sana el amor entre los esposos, entre padre e hijos, entre los que están enfermos y los que poseen salud! ¡Jesús, sana el amor entre todos los hombres del mundo!
(Ora en silencio por aquella persona que no amas y que no puedes perdonar)
5. Oración por la sanación del alma
Jesús, te doy gracias ahora por mi alma. Tú sabes que en ella se reflejan también las consecuencias del pecado. Por eso, frecuentemente estoy nervioso y reacciono con agresividad. Fácilmente pierdo la paciencia y estoy atado al rencor. Los malos hábitos aprisionan mi alma y empeoran aún más mis heridas. Todo esto me dificulta amar a los demás. En el fondo de mi alma han quedado grabadas ciertas experiencias, las cuales me inducen a actuar con desconfianza y temor.
¡Jesús, purifica mi subconsciente! Penetra en él con Tu Luz, para que nunca más sea yo víctima de la oscuridad. Con el poder de Tu Gracia, toca aquellas fibras de mi alma en las cuales se ha asentado el apego a los bienes materiales, haciéndome presa del temor. ¡Sana mi alma, Señor, para que mi espíritu pueda abrirse libremente hacia Ti!
¡Sáname de la desconfianza hacia Ti y hacia Tu Palabra! Jesús, yo te suplico que cures en mí todas aquellas heridas y frustraciones causadas por los fracasos y los deseos no satisfechos. ¡Aparta toda tiniebla de mi interior y sana las heridas más profundas de mi subconsciente! Permite que éste descanse en Ti, Señor.
Te pido ahora por los perturbados y enfermos mentales. Haz a un lado sus cargas y limpia las heridas que han trastornado sus mentes. Protege a los niños que viven con el estigma de la propensión hereditaria a este tipo de males. Cura todo desdoblamiento de personalidad, miedos y depresiones; cada neurosis y estado psicópata. Sana también, a todos aquellos cuyas mentes se han enfermado a causa de algún fracaso en su familia, estudios o trabajo. ¡Aparta de ellos los pensamientos de autodestrucción y suicidio, y libéralos de cualquier obsesión!
¡Oh, Jesús, se Tú el dueño de nuestras almas! Cura a todos aquellos que se han dañado a sí mismos por medio de prácticas de superchería. ¡Libéralos de las consecuencias de la brujería y hechicería! Restaura cada alma y devuélvele la paz que ha perdido.
6. Oración por la sanación física
«Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; Él expulsó a los espíritus con una palabra, y curó a todos los enfermos, para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: “Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades”» (Mateo 8, 16-17).
¡Jesús, sana mi cuerpo! Aquí estoy ante Ti, con mis dolores físicos y los males que deterioran mi salud. Cúrame de las enfermedades que padezco en estos momentos…
(En silencio, menciona las enfermedades que padeces)
¡Protégeme de toda enfermedad! Pero, si es Tu Voluntad que yo cargue con la cruz de mis padecimientos, entonces yo acepto esta cruz y te pido la gracia de llevarla con amor.
¡Ahora, Jesús, te pido por la sanación física de mis familiares y seres queridos!
(En silencio, menciona sus nombres)
Jesús, si es la voluntad del Padre que ellos continúen enfermos, yo te pido que les concedas la fortaleza necesaria para que ellos también carguen sus cruces con amor. ¡Cura a todos los enfermos del mundo! Protege a la humanidad entera de las epidemias y males incurables. En una palabra, Jesús, ¡cura todas nuestras enfermedades, porque Tú viniste a tomarlas sobre Ti para salvarnos!
7. Oración final
Padre celestial, gracias por haberme creado y por haberme redimido por medio de Jesucristo, Tu Hijo. Gracias por sanar en Su Nombre mi espíritu, mi alma y mi cuerpo, y por haberme dado una nueva capacidad de amar. ¡Haz que la bendición de la paz y la reconciliación, del amor y la confianza desciendan sobre mí, sobre mi familia, sobre la Iglesia y sobre el mundo entero!
Permite que María, al orar con nosotros, obtenga de Tu Bondad paternal todo lo que necesitamos para el bien de nuestras almas y cuerpos.
¡Qué así sea! Amén.
Solamente en Jesús nuestro Señor encontramos amor, sanidad, perdón, y paz, dichoso el que encuentra este tesoro y lo prefiere antes que al oro y la plata. Gracias Padre por tan grande Amor para tus hijos. 

 

Ven Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,

y envía desde el cielo

un rayo de tu luz.

Ven, padre de los pobres;

ven dador de gracias,

ven luz de los corazones.

Consolador magnífico,

dulce huésped del alma,

su dulce refrigerio.

Descanso en la fatiga,

brisa en el estío,

consuelo en el llanto.

¡Oh luz santísima!,

llena lo más íntimo

de los corazones de tus fieles.

Sin tu ayuda,

nada hay en el hombre,

nada que sea bueno.

Lava lo que está manchado,

riega lo que está árido,

sana lo que está enfermo.

Doblega lo que está rígido,

calienta lo que está frío,

endereza lo que está extraviado.

Concede a tus fieles

que en Ti confían

tus siete sagrados dones.

Dales el mérito de la virtud,

dales el puerto de salvación,

dales la felicidad eterna.

Latín:

Veni, Sancte Spiritus,

et emítte caélitus

lucis tuae rádium.

Veni, pater páuperum,

veni, dator múnerum,

veni, lumen córdium.

Consolator óptime,

dulcis hospes animae.

dulce refrigerium.

In labóre réquies,

in aestu tempéries,

in fletu solácium.

O lux beatíssima,

reple cordis íntima

tuórum fidélium.

Sine tuo númine,

nihil est in hómine,

nihil est innoxium.

Lava quod est sórdidum,

riga quod est áridum,

sana quod est sáucium.

Flecte quod est rígidum,

fove quod est frigidum,

rege quod est devium.

Da tuis fidélibus,

in te confidéntibus,

sacrum septenárium.

Da virtútis méritum

da salútis éxitum,

da perénne gáudium.

 

Oración para el embarazo a la Virgen de la Dulce Espera

 


imagen de la Virgen de la Dulce espera


Oración para pedir la gracia de un embarazo

Bendita seas María, Virgen y Madre.
El Señor te lleno de gracia y alegría
En la Dulce Espera de Jesús.

Te rogamos por los esposos
Que desean el Don de un hijo.
Ayúdalos en esta esperanza
Y a apoyarse en el camino de la vida.-

Acuérdate de los que han abierto
Su corazón a la adopción.
Mantenlos en la alegría de su generosidad.-

También únete a quienes han recibido
Los hermosos nombres de Padre y Madre,
Para que con Vos den gracias a Dios
Por su grandeza manifiesta en el niño que esta por nacer.-

Finalmente, recógenos a todos
En el gran abrazo del Espíritu Santo,
Para que mostremos al mundo
Que podemos vivir como hermanos,
Porque todos somos hijos de Dios.

Amén

 

ORACION POR LA PERDIDA DE UN SER QUERIDO

No llores si me amas,

Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo!

Si pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos!

Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos;

los horizontes, los campos y los nuevos senderos que atravieso!

Si por un instante pudieras contemplar como yo,

la belleza ante la cual las bellezas palidecen!

Cómo!...

¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras

y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades?

Créeme.

Cuando la muerte venga a romper las ligaduras

como ha roto las que a mí me encadenaban,

cuando llegue un día que Dios ha fijado y conoce,

y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía,

ese día volverás a verme,

sentirás que te sigo amando,

que te amé, y encontrarás mi corazón

con todas sus ternuras purificadas.

Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, feliz!

ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo,

que te llevaré de la mano por senderos nuevos de Luz...y de Vida...

Enjuga tu llanto y no llores si me amas!

 

ORACIÓN A NUESTRA VIRGEN DE FÁTIMA

Oh Virgen Santísima, Vos os aparecisteis repetidas veces a los niños; yo también quisiera veros, oír vuestra voz y deciros: Madre mía, llevadme al Cielo. Confiando en vuestro amor, os pido me alcancéis de vuestro Hijo Jesús una fe viva, inteligencia para conocerle y amarle, paciencia y gracia para servirle a Él a mis hermanos, y un día poder unirnos con Vos allí en el Cielo. nuestro, Avemaría y Gloria.

Madre mía también os pido por mis padres, para que vivan unidos en el amor; por mis hermanos, familiares y amigos, para que viviendo unidos en familia un día podamos gozar con Vos en la vida eterna.

Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Os pido de un modo especial por la conversión de los pecadores y la paz del mundo; por los niños, para que nunca les falten los auxilios divinos y lo necesario para sus cuerpos, y un día conseguir la vida eterna.

Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Oh Madre mía, sé que escucharás, y me conseguirás estas y cuantas gracias te pida, pues las pido por el amor que tienes de tu Hijo Jesús. Amén.

¡Madre mía, aquí tienes a tu hijo, sé tu mi Madre!
¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

 

ORACION PARA LA ADOPCION ESPIRITUAL DE UN BEBE NO NACIDO


Compromiso y oración




Santísima María, Madre de Dios, todos los Ángeles y Santos:
Llevado/a por el deseo de ayudar a la defensa de los niños no nacidos, me propongo firmemente y declaro, que desde el día .... (en la celebración de...) tomo en adopción espiritual un niño, cuyo nombre sólo a Dios es conocido, y por nueve meses, cada día, rezar por la salvación de su vida y por una vida justa y honesta tras su nacimiento. Prometo:

- Rezar cada día la oración en intención del niño concebido
- Rezar cada día un misterio del S. Rosario.
- Cumplir otra penitencia voluntaria (puede indicarse cual).


La oración diaria es como sigue:

Señor Jesús: por mediación de Tu Madre María, que te dio a luz con amor, y por intercesión de San José, que se ocupó de Ti tras el nacimiento, te pido por ese niño no nacido que he adoptado espiritualmente, y que se encuentra en peligro de ser abortado. Te pido que des a los padres de ese niño amor y valor para que le permitan vivir la vida que Tú mismo le has preparado. Amén.

ORACIÓN PARA LA SANACIÓN DEL ALMA

PADRE DE BONDAD, PADRE DE AMOR, TE BENDIGO, TE ALABO Y TE DOY GRACIAS PORQUE POR AMOR NOS DISTE A JESÚS. 

GRACIAS PADRE PORQUE A LA LUZ DE TU ESPÍRITU COMPRENDEMOS QUE EL ES LA LUZ, LA VERDAD Y EL BUEN PASTOR QUE HA VENIDO PARA QUE TENGAMOS VIDA Y LA TENGAMOS EN ABUNDANCIA. 

HOY PADRE ME QUIERO PRESENTAR DELANTE DE TI, COMO TU HIJO, TU ME CONOCES POR MI NOMBRE, PON TU OJOS DE PADRE AMOROSO EN MI VIDA. TU CONOCES MI CORAZÓN Y CONOCES LAS HERIDAS DE MI HISTORIA. TU CONOCES TODO LO QUE HE QUERIDO HACER Y NO HE HECHO, CONOCES TAMBIÉN LO QUE HICE O ME HICIERON LASTIMÁNDOME. TU CONOCES MIS LIMITACIONES, ERRORES, Y PECADOS; CONOCES LOS TRAUMAS Y COMPLEJOS DE MI VIDA. 

HOY PADRE TE PIDO QUE POR EL AMOR QUE LE TIENES A TU HIJO JESUCRISTO DERRAMES TU SANTO ESPIRITU SOBRE MI, PARA QUE EL CALOR DE TU AMOR SANADOR PENETRE EN LO MAS ÍNTIMO DE MI CORAZÓN. 

TU QUE SANAS LOS CORAZONES DESTROZADOS Y VENDAS LAS HERIDAS, SANAME AQUÍ Y AHORA DE MI ALMA, DE MI MENTE, DE MI MEMORIA Y TODO MI INTERIOR. ENTRA EN MI, SEÑOR JESÚS, COMO ENTRASTE EN AQUELLA CASA DONDE ESTABAN TUS DISCÍPULOS LLENOS DE MIEDO, TU TE APARECISTE EN MEDIO DE ELLOS Y LES DIJISTE PAZ A VOSOTROS. ENTRA EN MI CORAZÓN Y DAME TU PAZ. 

LLENAME DE AMOR, SABEMOS QUE EL AMOR HECHA FUERA EL TEMOR, PASA POR MI VIDA Y SANA Y CAMBIA MI CORAZON Y DAME UN CORAZON GENEROSO, UN CORAZON AMABLE, UN CORAZON BONDADOSO Y DAME UN CORAZON NUEVO. 

HAZ BROTAR EN MI LOS FRUTOS DE TU PRESENCIA, DAME EL FRUTO DE TU ESPIRITU QUE ES AMOR, PAZ Y ALEGRIA. HAZ QUE VENGA SOBRE MI EL ESPIRITU DE LAS BIENAVENTURANZAS PARA QUE PUEDA SABOREAR Y BUSCAR A DIOS CADA DIA, VIVIENDO SIN COMPLEJOS NI TRAUMAS JUNTO A LOS DEMAS, JUNTO A MI FAMILIA, JUNTO A MIS HERMANOS. 

TE DOY GRACIAS PADRE POR LO QUE ESTAS HACIENDO HOY EN MI VIDA, TE DOY GRACIAS DE TODO CORAZÓN, PORQUE TU ME SANAS, PORQUE TU ME LIBERAS, PORQUE TU ROMPES LAS CADENAS Y ME DAS LIBERTAD. GRACIAS SEÑOR JESÚS, PORQUE SOY TEMPLO DE TU ESPIRITU Y ESTE TEMPLO NO SE PUEDE DESTRUIR PORQUE ES LA CASA DE DIOS. TE DOY GRACIAS ESPIRITU SANTO POR LA FE, GRACIAS POR EL AMOR QUE HAZ PUESTO EN MI CORAZON QUE GRANDE ERES, SEÑOR DIOS BENDITO Y ALABADO SEAS SEÑOR. 

 

ORACION A SAN VALENTIN

Oración a San Valentín
para encontrar el amor verdadero

Glorioso mártir San Valentín, colmado de copiosas bendiciones, 
poderoso en la palabra y en las obras. Grande a los ojos de Dios y 
de los hombres, por tu humildad y el ardiente celo con que 
procuraste la conversión de tantas almas a expensas de indecibles 
trabajos y persecuciones.

Te suplico infundas en mi alma aversión a la vanidad y a los falsos 
placeres del mundo, inculca pureza a mis sentimientos e infúndeme 
espíritu de penitencia para llegar a comprender los sufrimientos 
redentores de nuestro Salvador.
Te ruego intercedas ante Dios nuestro Señor para que me conceda la 
gracia que fervorosamente pido (petición), 
guíame y líbrame de todo peligro espiritual y material.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis,
Porque de ellos es el Reino de los cielos". 
(Mateo 19:13)

A los niños hay que ofrecerles oraciones ya admitidas por toda la comunidad, pero que al mismo tiempo que estén expresadas con palabras y explicaciones con ejemplos inteligibles por ellos.
Así aprenderán a hablar con nuestro Padre Dios utilizando su propio lenguaje y simbolismo.

Jesús de mi vida, que fuiste niño como yo, por eso te quiero tanto y te doy mi corazón. 
El Niño Jesús que nació en Belén, bendiga nuestra mesa y a nosotros también.


Las oraciones de los niños habitualmente se concentran en peticiones.
Muchas de ellas pueden ser a favor de seres queridos y cercanos a ellos como los abuelitos, los animales queridos, por enfermos, la mamá, el papá, amigos, compañeros de escuela etc.
Sin embargo, algunas de esas oraciones pueden ser peticiones para ellos mismos. Muchos niños asumen que están en su derecho de recibir de inmediato lo que están solicitando y demandando.
Por ello la importancia de nuestro proceder en las explicaciones y enseñanzas de tener los niños la paciencia en la espera de los resultados. Se debe lograr la técnica de la comunicación y ahí esta nuestro trabajo.
Dios como convertidor, está supuesto a oír todas las peticiones de los niños de tal manera que cada una de ellas sea cumplida.
Cuando la petición de un niño es demorada, el niño se puede mostrar ansioso.
¿Hice algo equivocado?
¿Estaba Dios ocupado en el momento de la oración?
¿Usé las palabras equivocadas?
¿Estaré siendo castigado por algo?


El error ha sido hecho mayormente por un adulto que le ha permitido al niño pensar que las respuestas de Dios
son siempre aceptadas y contestadas de inmediato.
Los guías y seres espirituales maduros saben muy bien que Dios siempre escucha todas las oraciones pero que El responde en su propio tiempo y de acuerdo a su voluntad.
La respuesta de Dios no puede debilitar a los niños en sus deseos, deben confiar en que el suplirá todas nuestras necesidades en cualquier instante.
Si la fe de un ser espiritual maduro o un padre o madre fuese debilitada por ello, imagine la confianza de un niño como quedaría por ello.
Es importante que los guías espirituales y los padres sean claros de que Dios responde a todas nuestras peticiones y la fe de un niño debe de ser enseñada en una fuerte y paciente confianza cada vez más en la consumación superior.
Léales algunas de las oraciones en el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.
¿Cuál puede ser un factor importante que se ha perdido en las oraciones En el día de hoy?
Piense acerca de ello.
¿Con cuánta frecuencia se cierra una oración u meditación con un abrupto amén, un apretón de la mano creyendo así que se está sosteniendo la suya, y el sentimiento de que hizo lo que estaba supuesto a hacer?
¿Qué pasó con el darle a Dios la oportunidad de dialogar?
Enseñe a los niños a esperar una respuesta de parte de Dios.
Pero también a esperar pacientemente y escuchar lo que Dios puede enseñarles a ellos metas para desarrollar guerreros de verdadera oración:
Crear en ellos en su inocencia que Dios está disponible siempre para escucharlo.
Que hablar con Dios en una formula personal e importante.
Estar listo siempre para escuchar, esperar y aceptar la respuesta de Dios.


Algunas sugerencias para alcanzar esas metas:
Ore con nuestros niños en sus peticiones e incluir a todos nuestros semejantes y hermanos.
Esté alerta a enseñar a orar llevando motivos de alabanza y gratitud o de peticiones.
Comparta con sus niños y hermanos, experiencias propias y ajenas la manera como Dios ha contestado sus propias oraciones.
Anime a los niños a orar unos por otros.
Comparta con ellos hechos y relatos históricos de la espiritualidad de muchos seres en la historia de la humanidad.
Leer juntos con ellos la Biblia y literaturas que ayude a su desarrollo O ver películas de la vida espiritual de algunos seres conocidos, acerca de que como la oración nos lleva a respuestas muy hermosas y ver a su vez la forma y la manera como Dios les respondió a sus ruegos y peticiones.
Que estén siempre listos para orar en una variedad de lugares en cualquier hora del día y por una variedad de razones o motivos.
Explique a sus hijos y hermanos de el camino  que aunque Dios ha sido testigo de nuestros actos negativos y conoce nuestros malos pensamientos, de todas maneras El quiere que los confesemos en oración para poder ser perdonados y reivindicarnos. En el proceso de crecimiento espiritual
Pasos para enseñar a los niños para Orar:
Alabar a Dios por quien Él es.
Agradecerle por lo que Él ha hecho.
Confesar siempre nuestros pecados.
Orar por otras personas con peticiones específicas.
Orar por uno mismo.
La oración es un regalo.
¿Qué niño dejaría un regalo sin abrir o abandonado?
Dar a los niños y hermanos en el sendero de usar el regalo de la oración y su valioso resultado para las almas que las aplican constantemente.

Eduquemos a nuestros niños a la oración de el alma con sentido y valor en su pronunciación y fe en lo solicitado para el bien de el niño de los suyos y de la humanidad toda y de todos los que les siguen en del proceso evolutivo.
Pues en la vida la oración como adulto le ayudare cada vez mas en el crecimiento de su existencias en los diversos logros que desea alcanzar hoy como niño, mañana como adulto…

Orar es vincularnos con Dios.
Es crear un espacio sagrado en el cual podemos comulgar con Dios.
El proceso siguiente de los cinco pasos de la oración te puede ayudar a profundizar tus momentos de oración y aumentar tu conciencia de Dios en ti y en tus niños.
Enséñale a vuestros niños los pasos siguientes serán importantes para toda su vida y que se ordene su cuerpo mente y espíritu y que comiencen así …

**aquietarse y apartase un momento para orar cada día.
Comienza su rato de quietud aquietando su cuerpo y abriendo su mente a una conciencia de Dios.
Respire profundamente, consciente que estás en la presencia de Dios y de que esta Presencia está en el. 
Deje ir sus inquietudes y tenga fe en que todo está bien.

**que se concentre y cierre sus ojos y deja ir cualquier pensamiento del mundo a su alrededor, y comience a pensar en Dios… 
Acerca de Su presencia en su vida. 
Que centre su mente en un pensamiento una idea o un versículo bíblico que resuene con el.
Que repite esta idea una y otra vez, bien sea en silencio o en voz alta, hasta que se convierta en su único pensamiento.

**que medite y permita que este estado mental de concentración le lleve a una conciencia más profunda de Dios. 
Estad  quietos y conoced que yo soy Dios.
Permanece quieto a medida que comulgas con esta presencia divina en el.

**que se de cuenta y reconozca y viva, desde lo más profundo de tu ser, de que es uno con Dios.
Permanezca en este conocimiento, en esta comprensión
a medida que sienta su presencia sagrada, es una “comunión silenciosa de su alma.
” En este estado receptivo de mente y corazón, este atento a la inspiración de Dios, a las respuestas a sus oraciones.

**que de gracias y permita que la gratitud sea su respuesta gozosa a esta experiencia de comunión con Dios y con su bondad infinita.
Que de gracias por las bendiciones en su vida y muéstrese dispuesto a recibir su bien.




ORACION PARA LA CURACION DE LA MADRE QUE ABORTO

 Oración por la curación

 


Padre eterno,
Fuente de todo amor y misericordia, 

por amor a nosotros enviaste a tu Hijo, 
y quisiste que la sangre y el agua que brotaron 
de su lado lavara nuestro pecado 
y restaurara la inocencia perdida. 

Escucha el grito de cada mujer que llora 
la pérdida de un hijo abortado. 
Perdona su pecado, restáurala en tu gracia, 
y calma el terror de su corazón 
con la paz que sobrepasa todo entendimiento. Mediante la intercesión 
de la Bienaventurada Virgen María, 

Madre de ternura y nuestra Madre, 
fortalece su fe en ti. 
Dale el consuelo de creer que su hijo 
está ahora con el Señor. 
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor, 
que conquistó el pecado y la muerte, 
y que vive y reina contigo, 
en la unidad el Espíritu Santo, un Dios, 
por los siglos de los siglos. Amén
.

 

ORACION PIDIENDO AYUDA Y CONSUELO
Santa María, Madre de Dios y madre mía,

acudo a Ti  pidiendo  ayuda y consuelo.

Me arrepiento de haber abortado a mi hijo.

Concédeme la gracia de llorar Contigo

al pie de la cruz.

 

La Iglesia  que es madre, me enseña

que mi hijo goza ya del infinito amor del Padre en el cielo y me ha perdonado.

 

Madre mía, Madre de la Vida, pídele a Jesús

que ha venido a sanar  los corazones destrozados,

y que dio a  los Apóstoles y a través de ellos  a la Iglesia

el poder de perdonar  y absolver los pecados 

en su Nombre me conceda Su gracia

por el Sacramento de la Reconciliación.

 

Que el Espíritu Santo, derramado en mi corazón,

por la absolución sacramental,

me haga sentir el consuelo y la paz.

 

Intercede por todos los que han cooperado en el aborto:

Familiares, amigos, personal sanitario, políticos...

para que se conviertan  y alcancen perdón.

 

Acoge en tu regazo de Madre a  mi bebé

y concédeme reunirme con él 

y amarlo eternamente en el cielo.

 

Ángel de mi guarda, líbrame del Maligno.

 

Santos Inocentes, rogad por nosotros. Amén.

ORACION DE UNA MUJER ARREPENTIDA


Oración de una mujer arrepentida

 

Santa María, Madre de Dios y de la Iglesia, Nuestra Señora de Guadalupe, tú fuiste elegida por el Padre para el Hijo a través del Espíritu Santo.


Tu eres la Mujer vestida con el sol a punto de dar a luz a Cristo mientras Satanás, el Dragón Rojo, espera para devorar vorazmente a tu Hijo.

Lo mismo hizo Herodes buscando destruir a tu Hijo, Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, masacrando muchos niños inocentes en su intento.

Lo mismo hace hoy el aborto, matando millones de niños inocentes y explotando a sus madres en su ataque contra la vida y contra la Iglesia, el Cuerpo de Cristo.

Madre de los Inocentes, alabamos a Dios en tí por los regalos de tu Inmaculada Concepción, libre de pecado, llena de gracia; tu maternidad divina y de la Iglesia, por tu Perpetua Virginidad y tu Ascención al Cielo en cuerpo y espíritu.

Oh Auxilio de los Cristianos, te rogamos protejas todas las madres de los aún no nacidos y a los niños en su vientre. Suplicamos tu ayuda para que se termine este holocausto del aborto.

Santa Madre, rogamos a tu Inmaculado Corazón por todas las madres y todos los niños aún no nacidos para que ellos puedan tener vida aquí en la tierra y por la tan Preciosa Sangre derramada por tu Hijo que puedan tener vida eterna con El en los cielos. También oramos a tu Inmaculado Corazón por todos los que realizan los abortos y los que los apoyan, para que se conviertan y acepten a tu Hijo, Jesucristo, como su Señor y Salvador. Defiende a todos tus hijos en la batalla contra Satanás y todos los malos espíritus en estos tiempos de oscuridad.

Deseamos que los inocentes niños aún no nacidos y que mueren sin el Bautismo pudieran ser bautizados y salvados. Te pedimos que obtengas esta gracia para ellos y el arrepentimiento, reconciliación y el perdón de Dios para sus padres y sus asesinos.

Que sea revelado una vez mas en el mundo el poder del Amor. Que él ponga fin al mal. Que transforme conciencias. Que tu Inmaculado Corazón revele para todos la luz de la esperanza. Que Cristo Rey reine sobre todos nosotros, nuestras familias, ciudades, estados, países y la humanidad completa.

Oh clemente, Oh llena de amor, Oh dulce Virgen María, escucha nuestras plegarias y acepta este clamor desde nuestros corazones!

Nuestra Señora de Guadalupe, Protectora de los aún no nacidos, Ruega por nosotros!

 

ORACIÓN DE LA MUJER QUE ABORTO

Oración de la mujer que abortó

 

 

.

 

 

 

María de Belén y de Nazaret, esposa de José,

Virgen Madre del Hijo de Dios hecho hombre,

Madre dolorosa, modelo de Fe. Tú eres nuestra Madre,

y vives ya en el gozo de la presencia de Dios.

Tú velas por cada uno de nosotros con bondad,

compasión y ternura.

Encomendamos a todas las mujeres que sufren el dolor

de haberse hecho un aborto y a sus bebés abortados,

a tu cuidado maternal.

 

Que tu infatigable amor consuele a nuestras hermanas,

las haga conscientes de su propia dignidad,

y sea para ellas una fuente de sanación, paz y gozo.

Que puedan encontrar consuelo,

sabiendo que sus hijos se encuentran en tus brazos.

Protege a las mujeres que sufren el dolor de haber abortado

y bendice su trabajo. Concédeles a nuestras hermanas que sufren,

encontrar amor y sanación;

y que aquellos que las ayudan puedan comprenderlas.

Que trabajen con valor, dedicación y perseverancia para

proteger a todas las mujeres del horror de abortar a sus hijos.

Y que todos nos hallemos reunidos nuevamente contigo

en presencia de tu Hijo, Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

 

HOY ME QUIERO RECONCILIAR CON MI FAMILIA

Hoy me quiero RECONCILIAR con mi familia 

(Oración de reconciliación)Esta oracion se puede hacer estando solos sin un coordinador, para ello me pongo en presencia del Señor y me hago la preguntas de la guia, y voy desarrollando cada ítem.

INTRODUCCIÓN 

1. Las experiencias más profundas de PAZ vienen de la RECONCILIACIÓN. Cuando somos capaces de  pedir perdón y de perdonar, Dios nos regala una profunda paz en el corazón. El día de hoy nos vamos a disponer a perdonar y a pedir perdón. Vamos a invocar al Espíritu Santo, para que como dice la Escritura, nos de un corazón de carne y nos quite el corazón de piedra.

 2. Si es posible, formemos un círculo, y en medio pongamos una vela encendida y una imagen de la Sagrada Familia de Nazareth. Trataremos de crear un clima de silencio y de oración que nos permita “entrar en nosotros mismos” y abrirnos al amor de Dios.  Si ayuda, se podría poner un fondo musical, instrumental, suave, que propicie un ambiente de oración.

 A. PERDONANDO A MI PROPIA FAMILIA El coordinador irá leyendo de manera pausada esta guía. Dará tiempo para que cada uno pueda perdonar y pedir perdón en silencio, y dará el espacio para que los que quieran puedan hacer en voz alta su oración.  El coordinador lee: • Padre Bueno y Misericordioso, en este momento de oración queremos abrir nuestro corazón a tu misericordia. Concédenos la gracia de perdonar a quienes en nuestra propia familia nos han lastimado. Sólo Tú sabes lo que hay en el interior de cada uno de ellos, sólo Tú sabes la historia de amor y sufrimiento que cada uno de ellos tiene. Por eso, hoy no quiero reclamarles nada, ni tampoco quiero juzgarlos, sólo quiero conceder el perdón. 

• Dios de amor, hoy quiero perdonar a mi papa…. o Por aquella palabra, aquel grito que me lastimó en mi infancia o adolescencia…. o Por aquel regaño o maltrato que me dio sin haberme escuchado…. o Por aquella agresión que me hirió física y emocionalmente…. o Por el tiempo que no me dedicó…. por las veces que no quiso jugar conmigo… por las veces que no se interesó por lo que sentía…. o Por aquellas situaciones y acciones que me hicieron tener miedo….. por aquellos momentos que me hicieron llorar….

 

*Te perdono papá por aquel momento  que tal vez tu no recuerdas, pero que dejó en mi un dolor que todavía hoy tengo…. o Hoy te perdono papa de todo lo que de alguna manera me lastimó…. Palabras…Acciones…. Silencios…. y actitudes… Hoy me reconcilio contigo, te perdono de todo corazón….. 

• Dios de amor, hoy quiero perdonar a mi mamá…o Por aquella palabra de ternura y amor que no me diste cuando más lo necesité… o Por aquellos regaños, que buscando mi bien, fueron muy duros y me lastimaron… o Por aquellas ausencias que me hicieron sentir la soledad… o Por aquellos momentos en que no sentí tu comprensión y apoyo… o Te perdono por aquella  situaciones en que tuviste preferencias por mis hermanos y que marcaron mi vida hasta el presente… o Por las veces que no pudiste transmitirme el amor y la confianza en mi persona… o Hoy te perdono mama de todo lo que de alguna manera me lastimó…. Palabras…Acciones…. Silencios…. y actitudes… Hoy me reconcilio contigo, te perdono de todo corazón….. 

• Dios de amor, hoy quiero perdonar a mis hermanos y hermanas…o Por aquellas peleas y palabras de la niñez que de alguna manera me lastimaron y nunca hemos podido platicar... o Por la envidias que en distintos momentos no me han dejado ser feliz.... o Por aquellos momentos en que se aprovecharon de las preferencias de mis papás para hacerme sentir menos... o Por aquellas acciones y actitudes que me hicieron sentir solo y sin su apoyo... o Por las veces que, a propósito, no fui incluido por ustedes y me sentí aislado y no tomado en cuenta... o Por las agresiones de palabras  y actitudes que  me han impedido sentir una verdadera fraternidad... 

Hoy te perdono hermano / hermana de todo lo que de alguna manera me lastimó…. Palabras…Acciones…. Silencios…. y actitudes… Hoy me reconcilio contigo, te perdono de todo corazón… 

• Padre bueno, que nos enseñas a perdonar siempre, como el Padre misericordioso de la parábola perdonó a su hijo,  queremos perdonar a nuestros hijos: o Por aquellos momentos en que no han querido escucharnos.l

 Por las veces en que han dado más  importancia a sus amigos sin importarles compartir con nosotros sus alegrías y sus tristezas. 

o Por la incomprensión, cuando nos han exigido lo que no podemos darles.

 o Por el poco interés que muestran en ayudar para que nuestra casa y nuestra familia sea cada vez más bonita. 

o Por la ingratitud, cuando son incapaces de reconocer el esfuerzo que hemos hecho por ellos y no se atreven a decir siquiera… gracias. 

• Dios de amor, también  hoy quiero perdonar a  otros miembros de mi familia, tíos, abuelos, primos... o Por aquellos momentos, situaciones, palabras y acciones, que voluntaria o involuntariamente, me hirieron, lastimaron y han afectado mi vida.... Hoy los perdono de todo lo que de alguna manera me hirió…. Palabras…Acciones…. Silencios…. y actitudes… Hoy me reconcilio con ustedes, les perdono de todo corazón… 

B. PIDIENDO PERDON A MI PROPIA FAMILIA El coordinador irá leyendo de manera pausada esta segunda parte de la guía. Dará tiempo para que cada uno pueda pedir perdón en silencio, y dará el espacio para que los que quieran puedan hacer en voz alta su oración.

 El coordinador lee: • Padre de Amor y de Bondad, también quiero abrir mi corazón para pedir perdón. Quiero dejar a un lado el  orgullo y reconocer que no siempre he puesto lo mejor de mi en beneficio de mi familia, y por eso, hoy les quiero pedir perdón.  • Dios de amor, hoy queremos pedir perdón a nuestros hijos: 

o Por la poca prudencia que hemos tenido al tratar nuestras diferencias delante de ustedes…

 o Por el tiempo que hemos dado con gusto a otras actividades y que les hemos negado para convivir y estar cerca.

 o Por las discusiones inútiles, en las que no encontramos soluciones o acuerdos sino imponer nuestro propio criterio.

 o Por la impaciencia, cuando siendo niños les hemos exigido respuestas de adultos. o Por el descuido al no acompañarlos oportunamente en su proceso de crecimiento dejando toda la responsabilidad de su educación a la escuela.

Por los momentos en que no hemos sabido controlarnos y hemos querido imponernos recurriendo a la  violencia, con gritos o con golpes. 

o Se pueden añadir otras peticiones de perdón… espontáneas. 

• Papá, mamá, hermanos y hermanas, hoy les pido perdón de todo corazón...

o Por aquellos momentos en que no he sabido valorar su trabajo y su esfuerzo....

o Por las veces en que los he criticado injustamente...

o Por todas aquellas ocasiones en que no he sabido reconocer todo lo que han hecho por mi bien...

o  Les pido perdón por mis palabras que los han ofendido y lastimado...

o Les pido perdón por mis actitudes que los han hecho sentir culpables...

o Les pido perdón por mis omisiones, por todo el bien que pude haberles hecho y no lo hice..

.o Les pido perdón por no amarlos más....

o Les pido perdón por todas aquellas ocasiones en que he buscado de manera egoísta mis propios intereses sin tenerlos en cuenta a ustedes...

o Perdónenme por no ser la hija (o) y el hermano (a) que ustedes se merecen..

.o Perdónenme por todas aquellas  veces que no he querido y no he sabido corresponder a su amor...o Hoy tengo que reconocer con  humildad que necesito pedirles perdón, y decirles en mi corazón quiero mucho....

C. AGRADECER A DIOS LA FAMILIA QUE ME DIO.

 El coordinador irá leyendo de manera pausada esta tercera parte de la guía. Invitar a todos a dar gracias por todo lo que hemos recibido de nuestra familia.

 • Gracias Padre bueno por la familia que me has regalado... • Gracias por todo lo que he recibido de ellos.... • Gracias porque lo que hoy soy, se lo debo en gran parte a mi familia... • QUE CADA UNO DE GRACIAS A DIOS DE SU PROPIA FAMILIA.... 

Terminemos esta oración rezando el  Padre nuestro, tomados de la mano, sabiendo que nuestra comunidad también es nuestra familia

San Patricio nos enseña a orar

¡Cristo, como luz, ilumina y guíame! 
¡Cristo como escudo, excede y cúbreme! 
Cristo conmigo, Cristo frente a mí, 
Cristo tras de mí, Cristo en mí, 
Cristo a mi derecha, Cristo a mi izquierda, 
Cristo al descansar, Cristo al levantarme, 
Cristo en el corazón de cada hombre que piense en mí, 
Cristo en la boca de todos los que hablen de mí, 
Cristo en cada ojo que me mira, 
Cristo en cada oído que me escucha.
 (San Patricio) 


Nuestras acciones están, casi siempre, determinadas por la presencia de otras personas a nuestro alrededor. Hay cosas que no haríamos delante de algunos y cosas que, totalmente solos, no tenemos reparo en hacer. Imagínense, por ejemplo, que reciben la invitación del presidente de su país para visitar su casa. ¿Cómo se comportarían? Seguramente con la mayor educación posible. Al llegar a la sala, no me tiro en el sofá, sino que me siento con educación; en la mesa cuido de no hablar con la boca abierta, de usar adecuadamente los cubiertos, etc. Y ¿qué es lo que me mueve a comportarme así? La importancia de la persona que tengo delante. En cambio, si estoy en casa, tal vez no es necesaria tanta atención... 

Nuestra oración es, justamente, una invitación de Dios para visitarle y hablar con Él. Es un momento en que dialogo con el Señor de todo el Universo que -¡oh, maravilla!- me llama su amigo. ¿Cómo me comporto delante de Dios? 

Bueno… de acuerdo: no es tan sencillo como parece. Porque a Dios no lo vemos físicamente y en ocasiones es fácil distraerse con cualquier cosa. Sobre todo al inicio… ¡cuánto cuesta empezar bien la oración! 

San Patricio nos da una pista para empezar bien nuestra oración: saber ver a Dios en todo. Y al inicio de cada momento de oración, es importante hacer lo que comúnmente se llama ponerse en la presencia de Dios. Saber que estoy delante de Dios; repetírmelo a la mente y al corazón. 

¡Decírselo a Dios!: Señor, vengo a tu presencia, ayúdame a darme cuenta de ello!. Darme cuenta de que REALMENTE Él me escucha y quiere hablarme. Sobrecogerme ante el misterio de su presencia y agradecerle que quiera venir a hablar conmigo. 

Se puede hacer de modo espontáneo (personalmente lo recomiendo) con una oración hecha por mí. Pero si en un primer momento no sale, las oraciones hechas, como el himno de San Patricio de arriba, pueden ayudar. Así, poco a poco, lograremos ponernos delante de Dios... incluso en medio de ocupaciones muy variadas. El ejemplo de Juan Pablo II, que podía abstraerse en misas multitudinarias, es excepcional en este sentido. 

¡No importa lo que hagas o en medio de quién estás: siempre puedes ponerte delante de Dios y elevar tu alma a Él! 

Esto, a su vez, también nos ayudará a descubrir a Dios en todas las cosas, en cada momento de nuestra vida... y ¡maravillarnos! Como un enamorado, que ve a su amada en todo lo que vive y la extraña en cada momento. Así viviremos nosotros con Dios, sabiendo que, como rezaba el bueno de San Patricio, Él está presente a mi derecha, a mi izquierda, en cada persona que tengo delante. Y, de modo particular, en cada oración en la que voy a dialogar con Él. 

ORACION DE SELLAMIENTO PERSONAL POR LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO

ORACIÓN DE SELLO PERSONAL (oracion de la preciosa Sangre de cristo )
Sentimientos, sentidos; ser físico, ser biológico, sicológico, material y espiritual. Sello todo lo que soy, todo lo que tengo, todo lo que puedo, todo lo que sé, todo lo que amo; queda sellado y protegido con el poder de la sangre de Jesucristo el Sello mi pasado, mi presente, mi futuro; sello mis planes, proyectos, sueños, ilusiones, viajes, enfermedades. 
Sello mi persona, mi familia, mis posesiones, mi árbol genealógico; me escondo en la llaga de la mano derecha del Señor Jesús.
Sello mi pasado, mi presente, mi futuro; 
sello mis planes, proyectos, sueños, ilusiones, viajes, enfermedades. 
Sello mi persona, mi familia, mis posesiones, mi árbol genealógico; me escondo en la llaga de la mano derecha del Señor Jesús, me escondo en la llaga de la mano izquierda del Señor Jesús, me escondo en la llaga del pie derecho del Señor Jesús, me escondo en la llaga del pie izquierdo del Señor Jesús, me escondo en la llaga del costado herido de Jesús; me Escondo en el corazón inmaculado de la santísima Virgen María, para que nada ni nadie me pueda provocar ningún daño. Amen

ORACION PIDIENDO ALIVIO EN LA ENFERMEDAD

Oración de confianza ante la enfermedad
Señor Jesús, Te agradezco por el don de la vida.Tú conoces las personas y las circunstancias que me han formado ya sea física como emocional y espiritualmente. Ellas, y las más íntimas experiencias de mi mente y de mi corazón, me han hecho la persona que soy ahora.
Perdóname, Señor, por todas las veces que te he fallado, por mi fallos contra mi mismo y los demás.Al mismo tiempo, perdono a todos los que me han fallado de alguna manera y me han herido.
Ayúdame a ver que mi enfermedad tiene una parte muy importante en mi vida. Ella me ayudará a ser plenamente la persona que Tu quieres que yo sea. No permitas que yo pierda o desperdicie lo que Tu quieres hacer conmigo para hacer completa mi vida en esta tierra y para preparar mi vida contigo en el Cielo.
Ahora yo no puedo orar de la manera que quisiera.(Estoy dolorido, cansado confundido). Te pido que aceptes cada respiro mio  como un acto de amor y de confianza en Ti.
Tu eres mi Salvador. Yo quiero descansar sobre tu amante Corazón en la seguridad y en la paz, como un niño en los brazos de su padre. Yo sé que Tú no me abandonarás.
Te amo, mi Señor, quisiera amarte con todo mi corazón.Amen

Oración por Curación Física
P. Emiliano Tardiff

Sugerimos que esta oración se lleve a cabo en un lugar solitario, apartado de toda distracción, teniendo la fe que el Señor nos escucha siempre que le hablamos.
Récese de manera lenta, en voz alta, haciendo propia cada frase:

Señor Jesús, creo que estás vivo y resucitado.
Creo que estás realmente presente en el 
Santísimo Sacramento del Altar
y en cada uno de los que en Ti creemos.
Te alabo y te adoro.
Te doy gracias, Señor,
por venir hasta mí
como pan vivo bajado del cielo.
Tú eres la plenitud de la vida.
Tú eres la Resurrección y la Vida.
Tú eres, Señor, la salud de los enfermos.

Hoy quiero presentarte todas mis enfermedades
porque Tú eres el mismo ayer, hoy y siempre
y Tú mismo me alcanzas hasta donde estoy.

Tú eres el Eterno Presente
y Tú me conoces... Ahora, Señor,
te pido que tengas compasión de mí.
Visítame a través de tu evangelio
para que todos reconozcan
que Tú estás vivo en tu Iglesia hoy;
y que se renueve mi fe y confianza en Ti.
Te lo suplico, Jesús.

Ten compasión de mis sufrimientos físicos,
de mis heridas emocionales
y de cualquier enfermedad de mi alma.

Ten compasión de mí, Señor.
Bendíceme y has que vuelva a encontrar la salud.
Que mi fe crezca
y me abra a las maravillas de tu amor,
para que también sea testigo
de tu poder y de tu compasión.
Te lo pido, Jesús,
por el poder de tus Santas Llagas,
por tu Santa Cruz y por tu Preciosa Sangre.

Sáname, Señor, sana mi cuerpo,
sana mi corazón, sana mi alma.
Dame vida y vida en abundancia.
Te lo pido por intercesión 
de María Santísima, tu Madre,
la Virgen de los Dolores,
la que estaba presente, de pie, cerca de la cruz.
La que fue la primera en contemplar
tus llagas y que nos diste por Madre.

Tú nos has revelado
que ya has tomado sobre Ti, 
todas nuestras dolencias
y por tus santas llegas hemos sido curados.
Hoy, Señor, te presento en fe todas mis enfermedades
y te pido que me sanes completamente.
te pido por la gloria del Padre del Cielo,
que también sanes a los enfermos 
de mi familia y amigos.

Has que crezcan en la fe,
en la esperanza,
y que reciban la salud
para gloria de Tu Nombre.
Para que tu reino
siga extendiéndose más y más en los corazones, 
a través de los signos y prodigios de tu amor.
Todo esto te lo pido, Jesús,
porque Tú eres Jesús.
Tú eres el Buen Pastor
y todos somos ovejas de tu rebaño.

Estoy seguro de tu amor
que aún antes de conocer el resultado
de mi oración, en fe, te digo:
Gracias Jesús, por lo que Tú vas a hacer
en mí y en cada uno de ellos.

Gracias por las enfermedades
que Tú estás sanando ahora,
gracias por los que Tú estás visitando
con tu misericordia.
Amén.

 

CONSAGRACIÓN de sí mismo a Jesucristo, la Sabiduría Encarnada,

por las manos de María

 

¡Sabiduría eterna y encarnada!

¡Amabilísimo y adorable Jesús,

verdadero Dios y verdadero hombre,

Hijo único del Eterno Padre

y de María siempre Virgen!

 

Te adoro profundamente

en el seno y en los esplendores de tu Padre,

durante la eternidad,

y en el seno virginal de María,

tu dignísima Madre,

en el tiempo de tu encarnación.

 

Te doy gracias de que te has anonadado,

tomando la forma de un esclavo,

para sacarme de la cruel esclavitud del demonio.

 

Te alabo y te glorifico

porque has tenido la bondad

de someterte en todo a María,

tu Santa Madre,

con el fin de hacerme, por medio de Ella,

un fiel esclavo.

 

Pero, desgraciadamente,

¡ingrato e infiel como soy!,

no he observado los votos y las promesas

que con tanta solemnidad

te he hecho en mi Bautismo:

no he cumplido con mis obligaciones.

 

No merezco llamarme hijo tuyo, ni tu esclavo;

y, como no hay nadie en mí

que no merezca tus rechazos y tu cólera,

ya no me atrevo a acercarme por mí mismo

a tu santa y augusta Majestad.

 

Por eso he recurrido a la intercesión

y a la misericordia de tu Santísima Madre,

que me has dado como Medianera para contigo;

y es por medio de Ella que espero obtener de Ti

la contrición y el perdón de mis pecados,

la adquisición y la conservación de la Sabiduría.

 

Te saludo, pues, ¡María Inmaculada!,

vivo tabernáculo de la divinidad,

escondida en el cual, la eterna Sabiduría,

quiere ser adorada por los Ángeles

y por los hombres.

 

Te saludo, ¡Reina del Cielo y de la tierra!,

a cuyo imperio todo está sometido,

todo lo que está por debajo de Dios.

 

Te saludo, ¡seguro Refugio de los pecadores!,

cuya misericordia no faltó a nadie.

Escucha los deseos que tengo

de la divina Sabiduría,

y recibe para eso los votos y los dones

que mi bajeza te presenta.

 

Yo...

infiel pecador,

renuevo y ratifico hoy en tus manos

los votos de mi Bautismo:

renuncio para siempre a Satanás,

a sus seducciones y a sus obras,

y me doy enteramente a Jesucristo,

la Sabiduría encarnada,

para llevar mi cruz tras Él

todos los días de mi vida,

y para que yo le sea más fiel

de como lo he sido hasta ahora.

 

Te escojo hoy,

en presencia de toda la Corte celestial,

como Madre y Señora mía.

 

Te entrego y consagro, en calidad de esclavo,

mi cuerpo y mi alma,

mis bienes interiores y exteriores,

y el valor mismo de mis buenas acciones

pasadas, presentes y futuras,

dejándote un entero y pleno derecho

de disponer de mí y de todo lo que me pertenece,

sin excepción, según tu agrado,

a la mayor gloria de Dios

en el tiempo y en la eternidad.

 

Recibe, ¡Virgen bondadosa!,

esta pequeña ofrenda de mi esclavitud,

en honor y en unión con la sumisión

que la eterna Sabiduría

gustosamente quiso observar

para con tu maternidad;

en homenaje al dominio que ustedes, los dos,

tienen sobre este pequeño gusano

y miserable pecador;

y en acción de gracias por los privilegios

con los que la Santísima Trinidad

te ha favorecido.

 

Proclamo que desde ahora

quiero, como verdadero esclavo tuyo,

procurar tu honor y obedecerte en todo.

 

¡Madre admirable!, preséntame

a tu querido Hijo,

en calidad de eterno esclavo,

para que Él, que por Ti me rescató,

por Ti me reciba.

 

¡Madre de misericordia!, hazme la gracia

de obtener la verdadera sabiduría de Dios

y de colocarme, para eso,

en el número de las personas

a las que amas, instruyes, guías,

alimentas y proteges

como a hijos y esclavos tuyos.

 

¡Virgen fiel!, vuélveme en todo

un perfecto discípulo, imitador y esclavo

de la Sabiduría encarnada,

Jesucristo, Hijo tuyo,

tanto que por tu intercesión y con tu ejemplo

yo llegue a la plenitud de su edad en la tierra

y de su gloria en los Cielos. Amén.

 

Lugar .............................................................

 

Fecha .............................................................

 

Firma .............................................................

 

Firma de un testigo .......................................

 

 

Oración a San Antonio Abad 
para la protección de los animales.

Señor, te ruego que por intercesión de San Antonio Abad, tengas 
piedad de los hombres, que por ignorancia maltratan a los 
animales. 
Enséñales a que los amen como criaturas tuyas. Señor, ten piedad 
de los animales domésticos, que muy a menudo son entregados sin 
defensa alguna a la indiferencia y a la crueldad humana. 
No los dejes solos con sus penas.
Señor Dios, ten piedad de los animales como el león, el tigre, el mono,
el elefante y de otras especies que son capturados para ser llevados en
circos o en zoos. Dales a todos ellos un refugio seguro en su hábitat. 
Señor, ten piedad de los animales de granja que crecen dentro de 
inhóspitos habitáculos, así como de aquellos animales que en los
 mataderos son sacrificados sin anestesia. Acógelos con su dolor. 
Señor, ten piedad de los animales de experimentación. Haz que cesen 
estas prácticas y sálvalos de su sufrimiento. Señor, tu que infundiste en 
San Antonio Abad un gran amor a la pobreza y al respeto de los 
animales, ten piedad de todos los animales que sufren y haz una 
sociedad más justa basada en el amor y la paz de todos los hombres. 
Amén.

 

Otra oración a San Antonio Abad:

Permítenos seguirte, Señor, dondequiera que nos lleven tus pasos benditos, y danos la fuerza necesaria gozosamente todo lo que nos impide ser discípulos tuyo. Amén.

Oración de los regalos de Jesús

REGALOS DE JESÚS

Te regalo a mi Santísima Madre, para que sea tu Madre. 
Te regalo mi alegría para que tengas una fuente inagotable de paz. 
Te regalo mis fuerzas para que te sostengas en tu cansancio cuando sirvas a los demás.
Te regalo la quietud de la noche bendita de mi nacimiento para que llenes tu alma de paz. 
Te regalo mis ojos para que con ellos puedas dar una nueva mirada a este universo que puse a tu servicio. 
Te regalo mi caridad para que sientas el anhelo de trabajar por los desposeídos y de compartir tu pan con los hambrientos. 
Te regalo mi amor para que lleno tu corazón de él, puedas prodigarte a los demás. 
Te regalo mi paz para que con tu buena voluntad des gloria a Dios. 
Te regalo mi humildad para que desde tu condición de hombre, estés dispuesto a crecer y superarte. 
Te regalo la mula del establo para que calientes con tu fervor. 
Te regalo mi sencillez para que puedas llegar al Reino de los Cielos. 
Te regalo la serenidad para aceptar las cosas que no puedes cambiar y mi valentía para cambiar las que puedas. 
Te regalo mis ángeles para que te enseñen a ser mensajero de paz. 
Te regalo las caricias de mis manos para que te consuelen y alienten. 
Te regalo las lágrimas de mi madre como bálsamo de tus penas.
Te regalo la miel que llevaron los pastores para que endulces la vida de los tuyos con cariño y generosidad. 
Te regalo mi humildad para engrandecerte. 
Te regalo mi estrella para que te muestre el camino que a mí conduce. 
Te regalo la música para que como ella alegra, tú también logres dar gozo a los demás. 
Te regalo mis lágrimas para que laves con ellas tus pecados.
Te regalo la luz de mi mirada para que guíe tus pasos.
Te regalo mi misericordia para que con ella juzgues a tus hermanos. 
Te regalo mi alegría para que con ella contagies al mundo. 
Te regalo mi ternura para que con ella sirvas a los pequeños y a los necesitados. 
Te regalo mis manos para que con ellas construyas mi Reino. 
Te regalo mi amistad para que en ella te apoyes. 
Te regalo mi paz para que la contagies a todos los que crucen en tu camino. 
Te regalo mi hombro que sostuvo la cruz del pecado de la humanidad para que te ayude a cargar tu cruz. 
Te regalo mi pesebre para que en él repose tu corazón. 
Te regalo mi amor para que sea la prenda de tu felicidad. 
Te regalo el sol para que así como él alumbra al mundo, alumbres tú la vida de tu familia y tus amigos. 
Te regalo mis pies para que te guíen por el camino de la verdad.
Te regalo mi amor para que sea la prenda de tu felicidad. 
Te regalo mi boca para que con ella denuncies la injusticia.
Te regalo mis llagas para que te conforten en tu dolor y crezca en ti la esperanza. 
Te regalo el perdón para que como un bálsamo sane el rencor y cada ofensa que guardes en tu corazón y así, en paz contigo mismo, me ofrezcas lo mejor de ti.

Oración de una esposa y madre a la Santísima Virgen

¡Oh María! Virgen Purísima y sin mancha, casta esposa de San José, Madre tiernísima de Jesús, perfecto modelo de las esposas y madres, llena de respeto y confianza, a ti recurro y con los sentimientos más profundos de veneración, me postro a vuestros pies e imploro vuestro socorro. Mira, Purísima María, mis necesidades y las de mi familia, atiende los deseos de mi corazón, pues me entrego al tuyo que es tan tierno y tan bueno. Espero que, por tu intercesión, alcanzaré de Jesucristo la gracia de cumplir como debo las obligaciones de esposa y de madre. Alcánzame el santo temor de Dios, el amor al trabajo y a las buenas obras, a las cosas santas y a la oración, la dulzura, la paciencia, la sabiduría; y todas las virtudes que San Pablo recomienda a las mujeres cristianas y que hacen la felicidad y ornamento de las familias. Enséñame a honrar a mi marido, como tu honrasteis a San José, y como la Iglesia honra a Jesucristo; que él vea en mi la esposa según su corazón; que la santa unión que contrajimos sobre la tierra, subsista eternamente en el cielo. Protege a mi marido, dirígelo en el camino del bien y de la justicia, pues quiero tanto como la mía, su felicidad. Encomiendo también a tu materno corazón a mis pobres hijos. Sé su Madre, inclina su corazón a la piedad, no permitas que se aparten del camino de la virtud, dales felicidad, y haz con que después de nuestra muerte se acuerden de sus padres y rueguen a Dios por ellos, honrando su memoria y sus virtudes. Tierna Madre, hazlos piadosos, caritativos y siempre buenos cristianos para que sus vidas estén llenas de buenas acciones y sean coronadas con una santa muerte. ¡Oh María!, haz que un día nos encontremos reunidos en el cielo, y desde allí podamos contemplar tu gloria, celebrar tus beneficios, gozar de tu amor y alabar eternamente a tu amado Hijo, Jesucristo, Señor nuestro. Amén.

ORACIONES A SAN JOSE

"No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado Santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad, a este glorioso Santo tengo experiencia que socorre en todas y que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra (que como tenía el nombre de padre, siendo ayo, le podía mandar), así en el cielo hace cuanto le pide."

Santa Teresa de Ávila

SAN JOSÉ 
DEVOCIÓN DE LOS 30 DÍAS
 



¡Oh amabilísimo Patriarca, Señor San José! Desde el abismo de mi pequeñez, dolor y ansiedad, os contemplo con emoción y alegría de mi alma en vuestro solio del cielo, como gloria y gozo de los Bienaventurados, pero también como padre de los huérfanos en la tierra, consolador de los tristes, amparador de los desvalidos, gozo y amor de tus devotos ante el trono de Dios, de tu Jesús y de tu santa Esposa.

Por eso yo, pobre, desvalido, triste y necesitado, a Vos dirijo hoy y siempre mis lágrimas y penas, mis ruegos y clamores del alma, mis arrepentimientos y mis esperanzas; y hoy especialmente os traigo ante vuestro altar y vuestra imagen una pena que consoléis, un mal que remediéis, una desgracia que impidáis, una necesidad que socorráis, una gracia que obtengáis para mí y para mis seres queridos.

Y para conmoveros y obligaros a oírme y conseguírmelo, os lo pediré y demandaré durante treinta días continuos en reverencia a los treinta años que vivisteis en la tierra con Jesús y María, y os lo pediré, urgente y confiadamente, invocando todos los títulos que tenéis para compadeceros de mí y todos los motivos que tengo para esperar que no dilataréis el oír mi petición y remediar mi necesidad; siendo tan cierta mi fe en vuestra bondad y poder, que al sentirla os sentiréis también obligado a obtener y darme más aún de lo que os pido, y deseo.

1.- Os lo pido por la bondad divina que obligó al Verbo Eterno a encarnarse y nacer en la pobre naturaleza humana, como Dios de Dios, Dios Hombre, Dios del Hombre, Dios con el Hombre.

2.- Os lo suplico por vuestra ansiedad de sentiros obligado a abandonar a vuestra santa Esposa, dejándola sola, y yendo solo sin ella.

3.- Os lo ruego por vuestra resignación dolorosísima para buscar un establo y un pesebre para palacio y cuna de. Dios, nacido entre los hombres, que le obligan a nacer entre animales.

4.- Os lo imploro por la dolorosísima y humillante circuncisión de vuestro Jesús, y por el santo y dulcísimo nombre que le impusisteis por orden del Eterno para consuelo, amor y esperanza nuestra.

5.- Os lo demando por vuestro sobresalto al oír del Angel la muerte decretada contra vuestro Hijo Dios, por vuestra obedentísima huida a Egipto, por las penalidades y peligros del camino, por la pobreza del destierro, y por vuestras ansiedades al volver de Egipto a Nazaret.

6.- Os lo pido por vuestra aflicción dolorosa de tres días al perder a vuestro Hijo, y por vuestra consolación suavísima al encontrarle en el templo; por vuestra felicidad inefable de los treinta años que vivisteis en Nazaret con Jesús y María sujetos a vuestra autoridad y providencia.

7 .- Os lo ruego y espero por el heroico sacrificio, con que ofrecisteis la víctima de vuestro Jesús al Dios Eterno para la cruz y para la muerte por nuestros pecados y nuestra redención.

8.- Os lo demando por la dolorosa previsión, que os hacía todos los días contemplar aquellas manos infantiles, taladradas un día en la Cruz por agudos clavos; aquella cabeza que se reclinaba dulcísimamente sobre vuestro pecho, coronada de espinas; aquel cuerpo divino que estrechabais contra vuestro corazón, ensangrentado y extendido sobre los brazos de la Cruz; aquel último momento en que le veíais expirar y morir por mí, por mi alma, por mis pecados.

9.- Os lo pido por vuestro dulcísimo tránsito de esta vida en los brazos de Jesús y María. y vuestra entrada en el Limbo de los Justos en el cielo, donde tenéis vuestro trono de poder.

10.- Os lo suplico por vuestro gozo y vuestra gloria, cuando contemplasteis la Resurrección de vuestro Jesús, su subida y entrada en los cielos y su trono de Rey inmortal de los siglos.

11.- Os lo demando por vuestra dicha inefable cuando visteis salir del sepulcro a vuestra santísima Esposa, resucitada, y ser subida a. los cielos por ángeles, y coronada por el Eterno, y entronizada en un solio junto al vuestro como Madre, Señora y Reina de los ángeles y hombres.

12.- Os lo pido y ruego y espero confiadamente por vuestros trabajos, penalidades y sacrificios en la tierra, y por vuestros triunfos y gloria feliz bienaventuranza en el Cielo con vuestro Hijo Jesús y vuestra esposa Santa María.

¡Oh mi buen San José! Yo, inspirado en las enseñanzas de la Iglesia Santa y de sus Doctores y Teólogos y en el sentido universal del pueblo cristiano, siento en mí una fuerza misteriosa, que me alienta y obliga a pediros y suplicaros y esperar me obtengáis ,de Dios la grande y extraordinaria gracia que voy a poner ante este tu altar e imagen y ante tu trono de bondad y poder en el Cielo: la espero, Santo Patriarca.

(Aquí, levantado el corazón a lo alto, se le pedirá al Santo con amorosa instancia la gracia que se desea.)

 



1. Esta devoción está tomada de un folleto impreso en Buenos Aires bajo la firma del sacerdote jesuita J. Santillana. En él se puede leer lo siguiente acerca de la misma: "Basta la lectura de esta Oración para tenerla como muy cristiana y teológica y como muy recomendable y eficaz para conmover ese poder y bondad del Santo Patriarca y para alcanzar por su medio las gracias más difíciles y extraordinarias.

 

Las razones de esta afirmación son las siguientes:

a) La materia doctrinal de esa Oración es la más teológica y completa.

b) El fin general de ella, el más devoto y grato al Santo: honrar la memoria de los treinta años que vivió con Jesús y María en la tierra.

e) Los títulos que se invocan, poderosísimos para mover el corazón del Santo.

d) La forma ferviente en que está escrita es de fe vivísima, de ternura sensible, y de urgente e irresistible instancia... Es el alma toda la que en todas sus frases pide y suplica, gime y llora, conmueve y triunfa de las resistencias del mismo Dios.

e) Y si a todo se añade la insistencia y perseverancia durante treinta días en tan larga y vehemente súplica del alma, no será temerario afirmar según el dogma católico que es una oración teológica y cristiana, eficaz e irresistible.

f) No hay en ella nada de superstición o revelación o infalibilidad o algo imposible o impropio. Por el contrario lo que se pide y se confía conseguir es sencillamente algo muy conveniente y necesario; aunque difícil y extraordinario; pero nada de milagros infalibles y a plazos fijos y por modos y prácticas supersticiosas. Todo está fundado en el dogma católico de la oración e intercesión de los Santos, y en la creencia y confianza del pueblo cristiano en el poder y bondad del Santo Patriarca.

En Buenos Aires se está propagando prodigiosamente y obteniéndose gracias extraordinarias.

La práctica de esta devoción ha de ser muy sencilla. Récese la oración treinta días consecutivos, y será más eficaz rezarla ante la imagen o altar del Santo; pero cuando eso no sea posible, puede rezarse en la casa particular. Se recomienda mucho la comunión, al menos los miércoles de esos treinta días. Finalmente se ruega que se dé cuenta de las gracias obtenidas"

 

SÚPLICA A SAN JOSÉ

José dulcísimo y Padre amantísimo de mi corazón, a ti te elijo como mi protector en vida y en muerte; y consagro a tu culto este día, en recompensa y satisfacción de los muchos que vanamente he dado al mundo, y a sus vanísimas vanidades. Yo te suplico con todo mi corazón que por tus siete dolores y goces me alcances de tu adoptivo Hijo Jesús y de tu verdadera esposa, María Santísima, la gracia de emplearlos a mucha honra y gloria suya, y en bien y provecho de mi alma. Alcánzame vivas luces para conocer la gravedad de mis culpas, lágrimas de contrición para llorarlas y detestarlas, propósitos firmes para no cometerlas más, fortaleza para resistir a las tentaciones, perseverancia para seguir el camino de la virtud; particularmente lo que te pido en esta oración (hágase aquí la petición) y una cristiana disposición para morir bien. Esto es, Santo mío, lo que te suplico; y esto es lo que mediante tu poderosa intercesión, espero alcanzar de mi Dios y Señor, a quien deseo amar y servir, como tú lo amaste y serviste siempre, por siempre, y por una eternidad. Amén.

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ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Glorioso Patriarca San José!, animado de una gran confianza en vuestro gran valimiento, a Vos acudo para que seáis mi protector durante los días de mi destierro en este valle de lágrimas. Vuestra altísima dignidad de Padre putativo de mi amante Jesús hace que nada se os niegue de cuanto pidáis en el cielo. Sed mi abogado, especialísimamente en la hora de mi muerte, y alcanzadme la gracia de que mi alma, cuando se desprenda de la carne, vaya a descansar en las manos del Señor. Amén.

Jaculatoria. Bondadoso San José, Esposo de María, protegednos; defended a la Iglesia y al Sumo Pontífice y amparad a mis parientes, amigos y bienhechores.

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VISITA A SAN JOSÉ

¡Oh castísimo esposo de la Virgen María, mi amantísimo protector San José! Todo el que implora vuestra protección experimenta vuestro consuelo. Sed, pues, Vos mi amparo y mi guía. Pedid al Señor por mí; libradme del pecado, socorredme en las tentaciones y apartadme del mal y del pecado. Consoladme en las enfermedades y aflicciones. Sean mis pensamientos, palabras y obras fiel trasunto de cuanto os pueda ser acepto y agradable para merecer dignamente vuestro amparo en la vida y en la hora de la muerte. Amén.

Jaculatoria.-¡Oh glorioso San José! Haced que sea constante en el bien; corregid mis faltas y alcanzadme el perdón de mis pecados.

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ORACIÓN A SAN JOSÉ

San José, casto esposo de la Virgen María intercede para obtenerme el don de la pureza.

Tú que, a pesar de tus inseguridades personales supiste aceptar dócilmente el Plan de Dios tan pronto supiste de él, ayúdame a tener esa misma actitud para responder siempre y en todo lugar, a lo que el Señor me pida.

Varón prudente que no te apegas a las seguridades humanas sino que siempre estuviste abierto a responder a lo inesperado obténme el auxilio del Divino Espíritu para que viva yo también en prudente desasimiento de las seguridades terrenales.

Modelo de celo, de trabajo constante, de fidelidad silenciosa, de paternal solicitud, obténme esas bendiciones, para que pueda crecer cada día más en ellas y así asemejarme día a día al modelo de la plena humanidad: EL SEÑOR JESÚS.

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CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ
ANTE LAS TRIBULACIONES

¡Oíd, querido San José, una palabra mía !... Yo me veo abrumada de aflicciones y cruces, y a menudo lloro... Despedazada bajo el peso de estas cruces, me siento desfallecer, ni tengo fuerzas para levantarme y deseo que mi Bien me llame pronto. En la tranquilidad, empero, entiendo que no es cosa difícil el morir... pero si el bien vivir. ¿A quién, pues, acudiré sino a Vos, que sois tan bueno y querido, para recibir luz... consuelo… y ayuda? A Vos, pues, consagro toda mi vida, y en vuestras manos pongo las congojas, las cruces, los intereses de mi alma… de mi familia… de los pecadores… para que, después de una vida tan trabajosa, podamos ir a gozar para siempre con Vos de la bienaventuranza del Paraíso. Amén.

Jaculatoria. San José, Protector de atribulados y de los moribundos, rogad nosotros.

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CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ

Oh Glorioso Patriarca San José, heme aquí, postrado de rodillas ante vuestra presencia, para pediros vuestra protección.

Desde ya os elijo como a mi padre, protector y guía. Bajo vuestro amparo pongo mi cuerpo y mi alma, propiedad, vida y salud. Aceptadme como hijo vuestro. Preservadme de todos los peligros, asechanzas y lazos del enemigo. Asistidme en todo momento y ante todo en la hora de mi muerte. Amén.

 

 

 

 

 

ORACIÓN DEL PAPA LEÓN XIII

A Vos, bienaventurado José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que, con su sangre, adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.

Proteged, oh providentísimo Custodio de la Divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y de corrupción; asistidnos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús de inminente peligro de la vida, así ahora defended la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio para que a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir, y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.

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ORACIÓN POR DIVERSAS NECESIDADES

Santo Patriarca, dignísimo esposo de la Virgen María y Padre adoptivo de Nuestro Redentor Jesús, que por vuestras heroicas virtudes, dolores y gozos merecisteis tan singulares títulos; y por ellos, especialísimos privilegios para interceder por vuestros devotos; os suplico, Santo mío, alcancéis la fragante pureza a los jóvenes y doncellas, castidad a los casados, continencia a los viudos, santidad y celo a los sacerdotes, paciencia a los confesores, obediencia a los religiosos, fortaleza a los perseguidos, discreción y consejo a los superiores, auxilios poderosos a los pecadores e infieles para que se conviertan, perseverancia a los penitentes, y que todos logremos ser devotos de vuestra amada Esposa, Maria Santísima, para que por su intercesión y la vuestra podamos vencer a nuestros enemigos, por los méritos de Jesús, y conseguir las gracias y favores que os hemos pedido para santificar nuestras almas hasta conseguir dichosa muerte, y gozar de Dios eternamente en el Cielo. Amén.

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SAN JOSÉ BENDITO

San José bendito tú has sido el árbol elegido por Dios no para dar fruto, sino para dar sombra. Sombra protectora de María, tu esposa; sombra de Jesús, que te llamó Padre y al que te entregaste del todo. Tu vida, tejida de trabajo y de silencio, me enseña a ser fiel en todas las situaciones; me enseña, sobre todo, a esperar en la oscuridad. Siete dolores y siete gozos resumen tu existencia: fueron los gozos de Cristo y María, expresión de tu donación sin límites. Que tu ejemplo de hombre justo y bueno me acompañe en todo momento para saber florecer allí donde la voluntad de Dios me ha plantado. Amén.

 

ORACION PARA LA SANACION TOTAL

Orando por la sanación Durante los últimos días, mientras leía las intenciones que recibo a través del email, pensaba sobre la mucha necesidad de oración que existe y sin embargo, lo poco que oramos… El ser humano está enfermo… enfermo por el pecado que ataca e infecta tanto el cuerpo como el alma… En los Evangelios vemos cómo Jesús sanó a todos los que se acercaban a Él: “los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan” (Mateo 11, 5)… Pero la sanación física siempre era producto de una sanación mayor… la sanación interior… Hoy les traigo una hermosa oración de sanación física y espiritual que escribió el Padre Slavko Barbarić en su libro “Ora con el corazón”… Háganla con la seguridad de que Dios les ofrecerá la sanación que ansían a través de ella…

 

Oración por la sanación P. Slavko Barbarić, ofm.

Ora con el corazón

Jesús, Tú viniste por los enfermos y los pecadores. Por eso, me vuelvo hacia Ti y quiero pedirte que sanes mi alma y mi cuerpo. Tú sabes, Jesús, que el pecado destroza y desgarra la integridad del ser humano; que destruye las relaciones entre los hombres y nuestra amistad con contigo. Pero no existe pecado ni enfermedad que Tú no puedas curar con Tu Palabra omnipotente. No hay herida alguna que no pueda ser sanada por Ti. María, Tú me has invitado a orar por mi sanación. Quiero hacerlo ahora y por eso te pido que acompañes mi oración con tu fe. Ora conmigo en estos momentos, para que pueda ser digno de obtener la gracia de la curación, no sólo para mí, sino también para aquellos por quienes deseo interceder.

1. ¡Ven, Señor Jesús!

Sucedió que cierto día subió a una barca con sus discípulos, y les dijo: «Pasemos a la otra orilla del lago». Y se hicieron a la mar. Mientras ellos navegaban, se durmió. Se abatió sobre el lago una borrasca; se inundaba la barca y estaban en peligro. Entonces, acercándose, le despertaron, diciendo: «¡Maestro, Maestro, que perecemos!» Él, habiéndose despertado, increpó al viento y al oleaje, que amainaron, y sobrevino la bonanza. Entonces les dijo: «¿Dónde está vuestra fe?» Ellos, llenos de temor, se decían entre sí maravillados: «Pues ¿quién es éste, que impera a los vientos y al agua, y le obedecen?» (Lucas 8, 22-25). Jesús, Tú viniste también a calmar las tempestades del mundo y te haces presente en la barca de toda vida. ¡Lo haces porque tu nombre es Emmanuel… Dios con nosotros, Dios por nosotros! Por tanto, ahora te pido Señor, que entres en mi vida. También mi barca ha comenzado a hundirse, anegando mi conciencia y mi subconsciente. ¡Entra, Jesús, a las profundidades de mi alma! He perdido mi rumbo Señor. ¡Levántate y ordena a mi inquietud que se calme! ¡Ordena a las olas de muerte que me rodean que dejen de amenazarme! Apacigua mi corazón para que pueda escuchar Tu Palabra divina y creadora.

 (Permanece en silencio y escucha la voz del Señor en tu corazón)

¡Ven, Jesús, y sube también a la barca de mi familia, de mi comunidad, de mi país y del mundo entero! ¡Permite, Señor, que nuestros gritos te despierten! Extiende tu mano para que llegue la calma. ¡Ven Señor Jesús, ven! Penetra hasta el fondo de mi ser y entra en aquel rincón donde he sido más lastimado. Ven, Jesús, y sube igualmente en las barcas de aquellas vidas que se encuentran ancladas a los hábitos más perniciosos: al alcohol, a las drogas, a los placeres carnales, y que les impiden continuar navegando de frente. Jesús, calma las tempestades. ¡Haz que todos escuchemos tu voz y que venga a nosotros Tu Paz!

2. Decisión

 Jesús, Tú estás en la barca de mi vida. Tú eres mi Dios, por eso te adoro y te glorifico, porque solamente Tú eres santo, solamente Tú eres el Señor. Creo en Ti y confío en Ti. Por tanto, me pongo totalmente en tus manos. Me decido hoy por Ti y por Tu Misericordia divina. Contigo y con Tu Madre, digo en este momento: “Hágase en mí Tu Voluntad, Señor… en la salud y en la enfermedad; en el éxito y en el fracaso; en las alegrías y en las tristezas; en la vida y en la muerte; en el presente y en la eternidad”. Jesús, frecuentemente he dudado en hacer el bien. En su lugar, he preferido a menudo hacer mi voluntad y las consecuencias de ello me han hecho mal. ¡Sáname de mi incredulidad y de las resistencias que he opuesto, las veces que me he negado a aceptar la voluntad del Padre! María, con Tú oración, alcanza para mí la gracia de que mi determinación de seguir a Jesús sea irrevocable. ¡Ayúdame a nunca apartarme de ella y a permanecer siempre fiel a esta decisión! (Permanece en silencio y abre tu corazón a la acción del Señor)

3. Renuncia

Jesús, yo renuncio a todo pecado. Renuncio a Satanás y a todas sus seducciones, a sus mentiras y engaños. Renuncio a cualquier ídolo e idolatría. Renuncio a mi falta de perdón y a mi rencor; a mi vida egoísta y altiva. Me deshago de toda enfermedad espiritual y de toda atadura, para que Tú, Jesús, puedas entrar en mi alma. ¡Madre… Madre mía, ayúdame a aplastar la cabeza de Satanás en mi vida!

4. Oración para ser capaces de amar

 «Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre Celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos» (Mateo 5, 43-45). Jesús, Tú nos has llamado a amar… Hoy reconozco ante Ti la fragilidad de mi amor. Sana en mí todas esas heridas que han sido provocadas a causa del desamor y de mis pecados, ¡heridas que me impiden amarte a Ti, mi Señor, sobre todas las cosas! ¡Purifica mi corazón de la herencia dolorosa que arrastra por los pecados de mis ancestros y por las iniquidades del mundo! ¡Libéralo de todas las cargas que han acumulado a través de mi infancia y adolescencia! Haz que el fuego de Tu Amor y la gracia de Tu Sanación iluminen mi oscuridad y derritan el hielo del mal que aún habita en mí. Renueva completamente mi capacidad de amar. Que a partir de ahora, pueda yo amar a los hombres con todo mi corazón, incluso a aquellos que me han lastimado. Muy a menudo he sido incapaz de perdonar las injusticias de los demás. Perdona, Señor, las veces que me he agobiado a mi mismo y a otros también, con la envidia y los celos. ¡Sana igualmente mi fe en Ti, Señor! Haz que la gracia de la confianza desaparezca en mi toda desconfianza y temor. ¡Cúrame de la ausencia de Dios en mis pensamientos, palabras y obras! Al mismo tiempo Jesús, te pido que sanes los lazos afectivos en mi familia. ¡Sana el amor entre los esposos, entre padre e hijos, entre los que están enfermos y los que poseen salud! ¡Jesús, sana el amor entre todos los hombres del mundo! (Ora en silencio por aquella persona que no amas y que no puedes perdonar)

5-Oración por la sanación del alma

Jesús, te doy gracias ahora por mi alma. Tú sabes que en ella se reflejan también las consecuencias del pecado. Por eso, frecuentemente estoy nervioso y reacciono con agresividad. Fácilmente pierdo la paciencia y estoy atado al rencor. Los malos hábitos aprisionan mi alma y empeoran aún más mis heridas. Todo esto me dificulta amar a los demás. En el fondo de mi alma han quedado grabadas ciertas experiencias, las cuales me inducen a actuar con desconfianza y temor. ¡Jesús, purifica mi subconsciente! Penetra en él con Tu Luz, para que nunca más sea yo víctima de la oscuridad. Con el poder de Tu Gracia, toca aquellas fibras de mi alma en las cuales se ha asentado el apego a los bienes materiales, haciéndome presa del temor. ¡Sana mi alma, Señor, para que mi espíritu pueda abrirse libremente hacia Ti! ¡Sáname de la desconfianza hacia Ti y hacia Tu Palabra! Jesús, yo te suplico que cures en mí todas aquellas heridas y frustraciones causadas por los fracasos y los deseos no satisfechos. ¡Aparta toda tiniebla de mi interior y sana las heridas más profundas de mi subconsciente! Permite que éste descanse en Ti, Señor. Te pido ahora por los perturbados y enfermos mentales. Haz a un lado sus cargas y limpia las heridas que han trastornado sus mentes. Protege a los niños que viven con el estigma de la propensión hereditaria a este tipo de males. Cura todo desdoblamiento de personalidad, miedos y depresiones; cada neurosis y estado psicópata. Sana también, a todos aquellos cuyas mentes se han enfermado a causa de algún fracaso en su familia, estudios o trabajo. ¡Aparta de ellos los pensamientos de autodestrucción y suicidio, y libéralos de cualquier obsesión! ¡Oh, Jesús, se Tú el dueño de nuestras almas! Cura a todos aquellos que se han dañado a sí mismos por medio de prácticas de superchería. ¡Libéralos de las consecuencias de la brujería y hechicería! Restaura cada alma y devuélvele la paz que ha perdido.

6. Oración por la sanación física

 «Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; Él expulsó a los espíritus con una palabra, y curó a todos los enfermos, para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: “Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades”» (Mateo 8, 16-17). ¡Jesús, sana mi cuerpo! Aquí estoy ante Ti, con mis dolores físicos y los males que deterioran mi salud. Cúrame de las enfermedades que padezco en estos momentos… (En silencio, menciona las enfermedades que padeces) ¡Protégeme de toda enfermedad! Pero, si es Tu Voluntad que yo cargue con la cruz de mis padecimientos, entonces yo acepto esta cruz y te pido la gracia de llevarla con amor. ¡Ahora, Jesús, te pido por la sanación física de mis familiares y seres queridos! (En silencio, menciona sus nombres) Jesús, si es la voluntad del Padre que ellos continúen enfermos, yo te pido que les concedas la fortaleza necesaria para que ellos también carguen sus cruces con amor. ¡Cura a todos los enfermos del mundo! Protege a la humanidad entera de las epidemias y males incurables. En una palabra, Jesús, ¡cura todas nuestras enfermedades, porque Tú viniste a tomarlas sobre Ti para salvarnos!

7. Oración final Padre celestial, gracias por haberme creado y por haberme redimido por medio de Jesucristo, Tu Hijo. Gracias por sanar en Su Nombre mi espíritu, mi alma y mi cuerpo, y por haberme dado una nueva capacidad de amar. ¡Haz que la bendición de la paz y la reconciliación, del amor y la confianza desciendan sobre mí, sobre mi familia, sobre la Iglesia y sobre el mundo entero! Permite que María, al orar con nosotros, obtenga de Tu Bondad paternal todo lo que necesitamos para el bien de nuestras almas y cuerpos. ¡Qué así sea! Amén.

ORACIÓN DE GRACIAS AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA

ORACION DE GRACIAS AL INMACULADO CORAZÓN Quiero dar gracias al Señor por tu Inmaculado Corazón y quiero pedirte, ¡oh Virgen de las vírgenes!, que me obtengas la gracia de descubrir sus encantos y los necesarios auxilios para recorrer esta vida aprendiendo a amar a ese tu Dulce Corazón y a ser educado en la gran lección que de su inmaculada pureza brota para bien de toda la humanidad. Amén.

ORACION A LA VIRGEN DE SALTA

ORACIONES AL ESPÍRITU SANTO


ORACIÓN Y OFRECIMIENTO


¡Oh Santo Espíritu, fuente de todas las gracias! Iluminados por la fe, creemos firmemente que Vos sois la Tercera Persona de la Sama. Trinidad, verdadero Dios, y que procedéis, como de un principio, del Padre y del Hijo. Creemos también que, conforme a los ardientes deseos de nuestro adorable Salvador, habéis recibido la misión augusta de cuidar y santificar a la Iglesia de Jesucristo, en cuyo seno tenemos la incomparable dicha de vivir. Atraídos por esta s verdades y deseando participar en mayor abundancia de vuestra celestial influencia, henos aquí postrados ante Vos, en este día, para consagrarnos a vuestro culto de un modo especial, solemne y perpetuo, hasta el último instante de nuestra vida. Queremos desde ahora vivir bajo la sombra de vuestras alas y que establezcáis vuestra morada, sin separaros jamás, en el corazón de cada uno de nosotros.

¡Oh Espíritu Consolador! Sed de una manera muy particular nuestro guía, nuestra luz, nuestra fortaleza y nuestro consuelo para que, vivificados por Vos, rechacemos heroicamente las asechanzas del infierno y vivamos abrazados con la Cruz de Jesucristo. En cambio de estas gracias tan especiales que esperamos recibir de Vos, os ofrecemos invocaros constantemente en el curso de nuestra vida y propagar y extender la devoción a Vos.
Dignaos ¡oh Espíritu Divino! aceptar nuestros votos; guiadnos con los amorosos toques de vuestra santa inspiración por los senderos de la virtud hasta llegar felizmente a la gloria del cielo. Así sea.


ORACIONES PARA CONSEGUIR LOS SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTO

V/. Oh Espíritu de Sabiduría, que a semejanza del fuego libertáis el corazón del hombre de la hez de los afectos terrenales: como ya quitasteis del corazón del los apóstoles todas las antigua afecciones,
R/. Dignaos destruir en nosotros los afectos menos santos que nos dominaron hasta ahora, a fin de que en adelante no gustemos otro placer que el de ser fervorosos en vuestro divino servicio. Gloria...
V/. Oh Espíritu de Entendimiento, que abrís las mentes más torpes para llenarlas de conocimientos celestiales,
R/. Despejad por piedad, las tinieblas que nos rode an, y hacednos conocer en su verdadero valor las cosas, y principalmente la sublimidad y excelencia de los divinos misterios; concedednos la gracia de rechazar prontamente las dudas en las cosas de la fe, y de estar siempre dispuestos a sufrirlo todo para defender y glorificar esa misma fe. Gloria...
V/. Oh Espíritu de Consejo, del cual derivan las luces indispensables para librarnos de toda perplejidad y buscar siempre el verdadero bien,
R/. Sed con vuestra venida el director de nuestro espíritu, a fin de que en nuestras determinaciones no miremos a otra cosa, sino al perfecto cumplimiento de vuestra soberana voluntad, a la cual desde ahora nos unimos para no separarnos jamás por toda la vida. Gloria...
V/. Oh Espíritu de Fortaleza, por el cual se triunfa completamente de las pompas del mundo y de las tentaciones del demonio; como nicisteis inflexibles a los mártires del cristianismo,
R/. Concedednos la gracia de reportar siempre completa victoria de nuestros enemigos y de menospreciar los respetos humanos, para no gloriarnos de otra cosa, sino de nuestro Señor Jesús Crucificado. Gloria...
V/. Oh Espíritu de Ciencia, por el cual se conoce la vanidad del humano saber,
R/. Abrid nuestras mentes a la ciencia divina, que se llama la ciencia de los Santos, a fin de que conozcamos nuestros defectos para corregirlos, las vanidades de la tierra para menospreciarlas, y las grandezas del cielo para desearlas continuamente. Gloria...
V/. Oh Espíritu de Piedad, por el cual todos los fieles forman un solo corazón y una sola alma, y los ejercicios de la cristiana devoción se cambian en común delicia,
R/. Concedednos la gracia de amar siempre de corazón a nuestros hermanos, sin que nunca nos desanimemos por sus desatenciones e ingratitudes, y de ser siempre solícitos de la práctica de aquellos piadosos ejercicio que caracteri zan al hombre muerto al mundo y vivo solamente a Dios. Gloria...
V/. Oh Espíritu de Temor Santo, por el cual se teme en la tierra la cólera de dios, y por lo tanto no se estima otro bien que su gracia, ni se huye de otro mal que del pecado,
R/. No permitáis que por algún temor humano abandonemos el camino de la santidad, antes bien, hacednos tan animosos en vuestro divino servicio que, despreciando constantemente el furor del mundo, busquemos con fervor nuestra eterna salvación. Gloria...

SECUENCIA AL ESPÍRITU SANTO

Ven a nuestras almas, oh Espíritu Santo, y envíanos del cielo de tu luz un rayo.

R/. Ven a nuestras almas
Ven, padre de pobres, ven, de dones franco; ven, de corazones lúcido reparo.

Buen consolador, dulce y soberano huésped de las almas y suave regalo.

En los contratiempos descanso al trabajo. Templanza en lo ardiente, consuelo en el llanto.

Santísima luz de todo cristiano, lo íntimo del pecho llena de amor casto.

En el hombre nada se halla sin tu amparo, y nada haber puede que no le haga daño.

Con tus aguas puras lava lo manchado, riega lo que es seco, haz lo enfermo sano.

Todo lo que es duro doblegue tu mano, gobierna el camino, enciende lo helado.

Concede a tus fieles, en Ti confiados de tus santos dones sacro Septenario.

Aumento den virtudes haz que merezcamos, da el eterno gozo, da el feliz descanso. Amén.

ORACIÓN A JESÚS PIDIÉNDOLE SU AMISTAD

En todo, Señor, soy limitado:

salud, conocimientos, formas de actuar, actividad;

pero el amor que hay en mi no conoce otros límites

que los que le fija su egoísmo...

He huido de la santidad,

he tenido temor, he tergiversado, dudado,

procedido con cálculos mezquinos,

precisamente cuando más se imponía una entrega total...

Aquí estoy, Jesús, con mis culpas

y mis insulsos deseos:

concédeme tu benevolencia y ayuda;

necesito realmente de tu infinita bondad.

Olvida que haya sido yo tan mal amigo;

quisiera iniciar contigo una amistad nueva,

una amistad joven y ardiente,

una amistad en la que todo sea realmente común entre nosotros,

una amistad para la vida y para la muerte.

Dame un corazón nuevo,

un corazón fiel y humilde,

como el de tu Madre Santísima,

ardiente y resuelto como el de Pablo.

Oh Madre divina, alcánzame de Jesús,

que El me confirme en mi puesto de combate,

un puesto en el que pueda “resistir” siempre.

Amen.

 

 

ORACION PARA PEDIR PERDON 

 


Padre Celestial; en el santo nombre de tu Hijo Jesús, crucificado por mis pecados, y en el Amor del Espíritu Santo, vengo muy humildemente ante ti, con dolor por mis pecados. A través de la intercesión del Inmaculado Corazón de María, te ofrezco el sacrificio de Jesús en la cruz, el cual vivo cuando lo recibo en la Santa Eucaristía.


Señor Jesús crucificado; te hablo humildemente, en la presencia de Nuestra Bendita Madre María. Reconozco que tu sufriste mucho por mí y por todos, y que estamos endeudados contigo para siempre.

Señor; aprecio mucho tus sufrimientos por mí y por el resto de la humanidad.

Te agradezco el haberme salvado a través de tu dolor aplastante, a través de tus tantas heridas, a través de tu extremo cansancio y agonía y a través de tu Preciosa Sangre derramada con tanto dolor y amor por nosotros; a través de tu dificultad para respirar, a través de tu sudor y lagrimas, a través de tu paciencia misericordiosa, a través de cada esfuerzo que tu hiciste y a través de tu ofrecimiento total por mis pecados y por los pecados del mundo entero.

Señor a veces me quejo cuando tengo un pequeño infortunio, o una herida o cuando estoy enfermo o cansado, o rechazado, o despreciado o condenado. Pero tu cuerpo entero fue cubierto con heridas dolorosas; fuiste perforado con dolor por la corona de espinas, tu fuiste despojado de tu carne con la flagelación, fuiste insultado con terribles blasfemias, fuiste escupido, fuiste humillado, fuiste infligido nuevamente con heridas sobre tu herido hombro por el peso aplastante de la cruz, tu fuiste herido nuevamente sobre tus heridas por el despojo brutal de tus vestiduras, fuiste perforado dolorosamente por lo clavos en la cruz, fuiste colgado sobre la cruz para sangrar dolorosamente hasta tu muerte, sufriste asfixia a medida que te resultaba mas doloroso respirar, pero tu agonía física no se comparaba con tu agonía espiritual porque Tu eres Dios, y tu alma santa sufrió con pena mientras tu entregabas tu vida a cambio de nuestra vida eterna.

Tu viste la ingratitud de los hombres por tu gran sacrificio, y sufriste por el orgullo de nuestros pecados, por la agresividad de los que tu creaste con tanto amor, por el odio de los hombres que reciben siempre todo tu amor si tan solo vienen a ti.

Mi Señor Jesús crucificado, vengo humildemente ante ti, eterna fuente de sanación y de vida, Poderosa fuente de nuestra Resurrección, alimento para nuestras almas en la Sagrada Eucaristía, refugio eterno de la Luz Divina, puerta a la Majestad y Gloria del Padre y de nuestra única esperanza y salvación.

Divino Señor Misericordioso, ruego y suplico a nombre de toda la humanidad por tu misericordia y compasión, por tu sanación y bendiciones y por tu Salvación.

Oh, Precioso tesoro del Cielo, Tu que te ocultas al orgulloso, llena mi corazón de humildad y de pureza para poder ser digno de recibir las promesas de la vida eterna en Tu Gloria con el Padre y el Espíritu Santo. Amen.

Señor en tu Sagrado Corazón coloco mi corazón unido a todas mis necesidades y mis deseos, te presento humildemente mis peticiones, por favor dígnate a escuchar mi súplica, abrázame con tu amor, responde a mi alma, mírame como tu hijito que viene atraído por tu amor.

Mi Señor Jesús; En tu cuerpo crucificado yo coloco reverentemente mi pecado, mis enfermedades y las de la gente por quien ruego; puesto que tu sufriste por nuestros sufrimientos y pagaste por nuestros pecados. Disuélvelos por favor en tu misericordia; concédeme estas peticiones en tu nombre santo y en el nombre de tu dolorosa madre, mi madre. Amen.

ORACIÓN DE SAN FRANCISCO DE ASIS

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ORACIÓN DE SAN FRANCISCO DE ASIS

Tú eres santo, Señor Dios único, que haces maravillas. Tú eres fuerte, tú eres grande, tú eres altísimo, tú eres rey omnipotente, tú, Padre santo, rey del cielo y de la tierra. Tú eres trino y uno, Señor Dios de dioses, tú eres el bien, todo el bien, el sumo bien, Señor Dios vivo y verdadero. Tú eres amor, caridad; tú eres sabiduría, tú eres humildad, tú eres paciencia, tú eres belleza, tú eres mansedumbre, tú eres seguridad, tú eres quietud, tú eres gozo, tú eres nuestra esperanza y alegría, tú eres justicia, tú eres templanza, tú eres toda nuestra riqueza a satisfacción. Tú eres belleza, tú eres mansedumbre; tú eres protector, tú eres custodio y defensor nuestro; tú eres fortaleza, tú eres refrigerio. Tú eres esperanza nuestra, tú eres fe nuestra, tú eres caridad nuestra, tú eres toda dulzura nuestra, tú eres vida eterna nuestra: Grande y admirable Señor, Dios omnipotente, misericordioso Salvador.

Oración Simple

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz. 
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor. 
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón. 
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión. 
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad. 
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe. 
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza. 
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz. 
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría. 
Oh Señor, que yo no busque tanto 
ser consolado, cuanto consolar, 
ser comprendido, cuanto comprender, 
ser amado, cuanto amar. 
Porque es dándose como se recibe, 
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo, 
es perdonando, como se es perdonado, 
es muriendo como se resucita a la vida eterna.

 

 

SANTA ROSA DE LIMA

ORACION A SANTA ROSA DE LIMA

Oh esclarecida Virgen, Rosa celestial, que con el buen olor de vuestras virtudes habéis llenado de fragancia a toda la Iglesia de Dios y merecido en la gloria una corona inmarcesible; a vuestra protección acudimos para que nos alcances de vuestro celestial Esposo un corazón desprendido de las vanidades del mundo y lleno de amor divino.

¡Oh flor la más hermosa y delicada que ha producido la tierra americana!, portento de la gracia y modelo de las almas que desean seguir de cerca las huellas del Divino Maestro, obtened para nosotros las bendiciones del Señor. Proteged a la Iglesia, sostened a las almas buenas y apartad del pueblo cristiano las tinieblas de los errores para que brille siempre majestuosa la luz de la Fe y para que Jesús, vida nuestra, reine en las inteligencias de todos los hombres y nos admita algún día en su eterna y dichosa mansión. Amén.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA MISERICORDIA

Oración
Santísima Virgen de la Misericordia,
Admítenos en tu presencia amorosa,
Acógenos bajo tu manto maternal;
No nos deseches,
Pues venimos con corazón arrepentido,
Anhelando conversión y perdón,
Bondadosísima Señora,
Perdón y compasión,
El pecado ha ofuscado
Muchas veces en tus hijos
La luz de la razón
Y han sido ingratos ofendiendo a tu Jesús,
Pero Tú eres madre y serás también intercesora,
Danos gracia, misericordiosísima Señora,
Para ofrecerte siempre, en adelante,
Mucho amor y mucha gracia.
Así sea.

Cómo se reza?

La oración puede cambiar vuestra vida. Ya que aparta vuestra atención de vosotros mismos y dirige vuestra mente y vuestro corazón hacia el Señor. Si nos miramos solamente a nosotros mismos, con nuestras limitaciones y nuestros pecados, tomará cuerpo en nosotros con suma rapidez la tristeza y el desconsuelo. Pero si tenemos nuestros ojos fijos en el Señor, entonces nuestro corazón se llenará de esperanza, nuestra mente se iluminará por la luz de la verdad, y llegaremos a conocer la plenitud del Evangelio con todas sus promesas y su vida.

¿Qué es la oración? Comúnmente se considera una conversación. En una conversación hay siempre un «yo» y un «tú». En este caso un Tú con mayúscula. La experiencia de la oración enseña que si inicialmente el «yo» parece el elemento más importante, uno se da cuenta luego de que en realidad las cosas son de otro modo.Más importante es el Tú, porque nuestra oración parte de la iniciativa de Dios.

¿Cómo reza el Papa? Os respondo: como todo cristiano: habla y escucha. A veces, reza sin palabras, y es entonces cuando más escucha. Lo más importante es precisamente lo que «oye». Trata también de unir la oración a sus obligaciones, a sus actividades, a su trabajo, y unir su trabajo a la oración.

Orar no significa sólo que podemos decir a Dios todo lo que nos agobia. Orar significa también callar y escuchar lo que Dios nos quiere decir.

La oración debe abrazar todo lo que forma parte de nuestra vida. No puede ser algo suplementario o marginal. Todo debe encontrar en ella su propia voz. También todo lo que nos oprime; de lo que nos avergonzamos; lo que por su naturaleza nos separa de Dios. Precisamente esto, sobre todo. La oración es la que siempre, primera y esencialmente, derriba la barrera que el pecado y el mal pueden haber levantado entre Dios y nosotros.

Debemos orar también porque somos frágiles. Es preciso reconocer humildemente y en forma realista que somos pobres criaturas, con ideas confusas, tentadas por el mal, frágiles y débiles, con necesidad contínua de fuerza interior y de consuelo.

La oración es el reconocimiento de nuestros limites y de nuestra dependencia: venimos de Dios, somos de Dios y retornamos a Dios. Por lo tanto, no podemos menos que abandonarnos en Él, nuestro Creador y Señor, con plena y total confianza.

Si tratáis a Cristo, oiréis también vosotros en lo más íntimo del alma los requerimientos del Señor, sus insinuaciones continuas.

- En la oración, pues, el verdadero protagonista es Dios. El protagonista es Cristo, que constantemente libera la criatura de la esclavitud de la corrupción y la conduce hacia la libertad, para gloria de los hijos de Dios. Protagonista es el Espíritu Santo, que «viene en ayuda de nuestra debilidad».

Procurad hacer un poco de silencio también vosotros en vuestra vida para poder pensar, reflexionar y orar con mayor fervor y hacer propósitos con más decisión. Hoy resulta difícil crearse «zonas de desierto y silencio» porque estamos continuamente envueltos en el engranaje de las ocupaciones, en el fragor de los acontecimientos y en el reclamo de los medios de comunicación, de modo que la paz interior corre peligro y encuentran obstáculos los pensamientos elevados que deben cualificar la existencia del hombre.

Dios nos oye y nos responde siempre, pero desde la perspectiva de un Amor más grande y de un conocimiento más profundo que el nuestro. Cuando parece que Él no satisface nuestros deseos concediéndonos lo que pedimos, por noble y generosa que nuestra petición nos parezca, en realidad Dios está purificando nuestros deseos en razón de un bien mayor que con frecuencia sobrepasa nuestra comprensión en esta vida. El desafío es «abrir nuestro corazón» alabando Su Nombrebuscando Su Reinoaceptando Su Voluntad.

Cuando recéis debéis ser conscientes de que la oración no significa sólo pedir algo a Dios o buscar una ayuda particular, aunque ciertamente la oración de petición sea un modo auténtico de oración. La oración, sin embargo, debe caracterizarse también por la adoración y la escucha atenta, pidiendo perdón a Dios e implorando la remisión de los pecados.
 

 

Importancia de la oración diaria

 

 

 

1. Vivir la oración de cada día en el espíritu del “Totus Tuus” (soy todo tuyo)

2. Cada semana, dedicar al menos media hora a la adoración del Santísimo Sacramento (en caso de enfermedad o dificultades – adorar la Cruz de Cristo)

3. Una vez al mes reflexionar sobre el don de la oración, mediante la lectura personal o participando en encuentros formativos

4. Una vez al año hacer ejercicios espirituales, en los que se profundiza en la vida de oración; por ejemplo los organizados en la parroquia, o bien hacer la Novena a la Divina Misericordia.

 

 

SUPLICAS A MARIA SANTISIMA
EN LOS TIEMPOS DIFICILES

Tengo mil dificultades, ayúdame.
De los enemigos del alma, 
sálvame.
En los desaciertos, 
ilumíname.
En mis dudas y penas, 
confórtame.
En mis soledades,
 acompáñame.
En mis enfermedades,
 fortaléceme.
Cuando me desprecien, 
anímame.
En las tentaciones, 
defiéndeme.
En las horas difíciles: 
Consuélame.
Con tu corazón maternal: 
ámame.
Con tu inmenso poder: 
protégeme.
Y en tus brazos el expirar: 
recíbeme.
Amén.

 

 

ORACIONES PARA PEDIR POR LA SALUD

Oh Virgen María, Salud de los enfermos,

que has acompañado a Jesús en el camino del Calvario

y has permanecido junto a la cruz en la que moría tu Hijo,

participando íntimamente de sus dolores,

acoge nuestros sufrimientos y únelos a los de Él,

para que las semillas esparcidas durante el Jubileo sigan produciendo frutos abundantes

en los años venideros.

Madre misericordiosa, con fe nos volvemos a Ti. Obtennos de tu Hijo

el que podamos volver pronto, plenamente restablecidos,

a nuestras ocupaciones, para hacernos útiles al prójimo con nuestro trabajo.

Mientras tanto, quédate junto a nosotros en el momento de la prueba

y ayúdanos a repetir cada día contigo nuestro "sí",

seguros de que Dios sabe sacar de todo mal un bien más grande.

Virgen Inmaculada,

haz que los frutos del Año Jubilar sean para nosotros y para nuestros seres queridos,

prenda de un renovado empuje en la vida cristiana,

para que en la contemplación del Rostro de Cristo Resucitado

encontremos la abundancia de la misericordia de Dios y la alegría de una comunión más plena

con los hermanos, primicia de la alegría sin fin del Cielo.

Amén!

Juan Pablo II

ORACIONES PARA HACER EN TIEMPO DE ENFERMEDAD:

 

Para alcanzar la paz

Nada te turbe; nada te espante; todo se pasa; Dios no se muda, la pacienciatodo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta. (Santa Teresa de Jesús).

Oración para mantener la esperanza

¡Señor! ¿Me has abandonado? Me siento desmoralizado y cansado de sufrir.No deseo hablar con nadie: todo el mundo me molesta, no tengo ganas de rezar. Pero sé que no soy el único que sufre y pienso en tantos otros enfermos, pobres y abandonados que están peor que yo.

Ayúdame a no quejarme innecesariamente, a no ser egoísta y a no sentirme incomprendido. Concédeme la paz cuando no puedo dormir por las noches. Haz que vea tu rostro en quienes me visitan, que oiga tu voz en sus voces y que sienta tus manos en las suyas. Concédeme que sepa agradecer todas sus atenciones y cuidados. Quédate siempre a mi lado, y ayúdame a darme cuenta que me miras como miraste a Jesús en la Cruz.Y ahora me dirijo a Ti con las palabras que nos enseñó Jesucristo: Padre nuestro...Amén.

Oración para antes de una operación quirúrgica

Dios mío, las horas de espera se me hacen interminables. Por mi mente pasan muchas cosas: el éxito de la operación, mi futuro y el de mi familia, los planes profesionales que llevo entre manos...Pero yo,Señor, me dirijo confiadamente a Ti, porque sé que sólo Tú puedes transformar mis miedos en seguridad y mi ansiedad en paz. Amén.

Oración ante un diagnóstico desfavorable

Señor, he pasado mucho tiempo con gran incertidumbre ymiedo, siempre esperando y rezando...Y ahora,al conocer el diagnóstico, se me ha venido el mundo encima. ¿Por qué me ha ocurrido esto? ¿En qué me he equivocado? ¿Qué mal he hecho para merecer semejante castigo?

Haz que yo sepa convertir estas circunstancias de mi vida en ocasión de amarte. Que vea que, para los que Te aman, todo es para bien. En lugar de buscar el porqué de las cosas, Tú me invitas a aceptar y a vivir esta situación que yo solo no podré soportar. Y como siempre me acompañas, confío en que con tú ayuda saldré adelante. Amén.

Oración para el desahogo de la ira

Déjame, Señor, desahogar mi ira. ¿Por qué tenía que sucederme esto precisamente a mí? ¿Qué mal he hecho? ¿Por qué no le ocurre esto a tantas personas que jamás te han invocado, a los violentos o a los homicidas? ¡Esos sí que merecerían pasar lo que estoy pasando yo! Me irrita la indiferencia de los que están aquí para ayudarme. A veces me parece que el médico tarda en venir y, cuando llega, me da la impresión de que sólo piensa en marcharse. Los días resultan insoportables porque no puedo hacer nada, y las noches son interminables cuando no logro dormir. A veces pienso que no me atienden lo que necesito. En otros momentos me disgustan incluso las personas; las sanas, porque me dan envidia; y las que tratan de consolarme porque acuden con frases hechas que no dicen nada. Señor, acepta mi amargura y perdona mi ira. Amén.

Acción de gracias del acompañante

Gracias Señor por dejarme acompañar a N. que para mí es una fuente de gracia. Tú le amas porque está enfermo, (es de avanzada edad) y quieres mostrar tu ternura y misericordia por medio de mí.

Te doy graciasporla salud que tengo...que ahora valoro. Porcomer con ganas y con apetito. Por dormir a gusto toda la noche. Por poder andar sin dificultad. Por mostrarme que todo en la vida es muy relativo: edad, placer, dinero...Por hacerme comprender el valor de las cosas pequeñas: un vaso de agua, una sonrisa, una palabra...Por valorar lo que supone sentir que alguien se te acerca, te quiere, te escucha, te dice unas palabras o calla cuando no sabe qué decir o puede molestar, sabe respetar tu intimidad, puedes confiar en él y no te deja solo.

Oración de la familia del enfermo

Señor, el sufrimiento ha visitado nuestra casa y ha entristecido nuestro corazón. N. al que amamos está enfermo (está muy limitado por su edad): su dolor,impotencia y debilidad también son nuestros. Ayúdanos a crecer y creer juntos, para que madurados por esta experiencia, seamos siempre una familia que agradece tus dones y se fortalece compartiendo.

Oración de acción de gracias

Señor, gracias por todo lo que me estás dando. Me doy cuenta de que en la situación actual soy una bendición de Dios, un gran tesoropara mi familia y amistades, y que estoy contribuyendoa sacar adelante a la Iglesia en todo el mundo.

Haz que sepa“completar en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, a favor de su cuerpo que es la Iglesia” (Col 1, 24).Que sea consciente de esta riqueza inmensa, extraordinaria, sobrenatural que me da un poder divino, si lo uno al dolor de Jesús en la Cruz, y que es una gran aportación en la lucha por la victoria del bien sobre las fuerzas del mal, que de forma implacable asedian a la Humanidad. Amén.

Oración del personal sanitario

Señor, me has escogido para curar, aliviar y cuidar a los enfermos. Quiero, como Tú, acoger a todos, especialmente alos más desvalidos. Quiero ser sensible ante sus sufrimientos, paciente con sus limitaciones y ayudar a liberar sus miedos. Inspírame, Señor, para que sepa aliviar el dolor con una sonrisa, con una buena palabra, con un gesto de afecto. Ayúdame a santificar mi trabajo, ser un buen profesional, competente por mi ciencia, humano y servicial. Amén.

Rezar con algunos textos de los Salmos

¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? — Dios mío, te invoco de día, y no escuchas; —de noche, y no encuentro descanso. — (Del Salmo 22).

— El Señor es mi pastor, nada me falta. — En verdes prados me hace reposar; — hacia aguas tranquilas me guía; —reconforta mi alma. —Aunque camine por valles oscuros, nada temo, porque Tú estás conmigo; — tu vara y tu cayado, me sosiegan.— (Del Salmo 23).

—¡Dichoso el que cuida del débil! —El Señor lo librará el día de la desgracia. —El Señor lo asiste sobre el lecho del dolor. — (Del Salmo 41).

—Descarga en el Señor tu peso, —y Él te sustentará.— (Del Salmo 55).

— Recurrí al Señor y él me contestó—, y me libró de todos mis temores. —Los que miran al Señor quedan radiantes de alegría— y jamás se verán defraudados. —Este pobre gritó y el Señor lo oyó— y lo libró de todas sus angustias. —El angel del Señor protege y salva a los que honran al Señor. —El Señor está cerca de los que tienen roto el corazón. — Él salva a los espíritus hundidos.— (Del Salmo 34).

— Como ansía la cierva las corrientes de agua, —así te ansía mi alma, Dios mío.—Mi alma está sedienta de Dios, del Dios vivo. — ¿Cuándo podré ir a ver el rostro de Dios? —(Del Salmo 42).

¿Por qué voy a desanimarme? —¿Por qué voy a estar preocupado? —Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. — ¡El es mi Dios y Salvador! (Del Salmo 43).

— Alzo mis ojos a los montes: —¿De dónde me llegará el auxilio? — Mi auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. — (Del Salmo 121).

— Desde lo más profundo, Te invoco Señor. — ¡Señor, escucha mi clamor! — ¡Estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica! —Espero en Ti,Señor. Mi alma espera en su palabra; — mi alma espera en el Señor más que los centinelas la aurora. — (Del Salmo 130).

Hacia ti Señor, miran mis ojos, —en ti busco refugio, — no desampares mi alma. —(Del Salmo 141).

Bendito sea el Señor—, que ha escuchado mis ruegos! El Señor es mi poderoso protector—; en él confié plenamente y él me ayudó. — Mi corazón está alegre; cantaré y dare gracias al Señor. —(Del Salmo 28).

Tú eres mi refugio—; tú eres todo lo que tengo en esta vida—. Presta atención a mis gritos—, porque me encuentro sin fuerzas. (Del Salmo 142).

Oración a la Virgen de la Salud y de la Esperanza

Virgen de la Salud y de la Esperanza, quemanifiestas tu compasión a cuantos solicitan tu ayuda: te ruego me concedas gozar siempre de salud de alma y cuerpo. Haz que viva alegre en medio de las dificultades de esta vida y, purificado de mis pecados, alcance la felicidad del Cielo. Con gran confianza, me acojo a tu protección maternal. No me desampares, no te olvides de mí, Madre de Dios y Madre mía. Atiende favorablemente mis súplicas y concédeme el favor que te pido…pídase. Así sea. ¡Virgen de la Salud y de la Esperanza, socorro de los enfermos y afligidos, ruega por mí!

Oración al Santo Cristo del Perdón y de la Paz

¡Oh Jesús!, Cristo del Perdón y de la Paz, que dijiste: “Venid a mí todos los cansados y agobiados, que yo os aliviaré”. Ayúdame a comprender que, cuando sufro, me amas mucho más, porque me santificas. Convierte mis dolores y sufrimientos en fuerza para seguir adelante con alegría y paz.

Tú nos enseñaste a rezar: “Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Que sepa perdonar y querer a todos los hombres mis hermanos. Haz que por el Sacramento del Perdón vuelva de nuevo a Ti y acrecientes mi amistad contigo. Que por él me otorgues la libertad gozosa de los hijos de Dios y concedas a mi alma la paz que el mundo no puede dar. Así sea.

¡Cristo del Perdón y de la Paz, concede tu paz a las almas, a las familias, a las naciones, y enséñame a pedirte perdón!

Jaculatorias

—Crea en mí, ¡oh Dios!, un corazón puro. — Un corazón contrito y humillado, ¡oh Dios!, Tú no lo desprecias. — Para Dios toda la gloria. — Para los que aman a Dios, todo es para bien. — Porque Tú eres, oh Dios, mi fortaleza. — Conviene que Él crezca y yo disminuya. — Aquí me tienes, porque me has llamado. — Santa María, esperanza nuestra, asiento de la Sabiduría, ruega por nosotros. — Santa María, esperanza nuestra, esclava del Señor, ruega por nosotros. — Santa María, estrella de Oriente, ayuda a tus hijos. — Todo lo puedo en aquel que me conforta. — Creo, Señor, pero ayuda mi incredulidad. — Te doy gracias por todos tus beneficios, también por los que desconozco. — En ti, ¡oh Dios!, confío; no sea yo nunca confundido. — Auméntanos la fe. — ¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí, que soy pecador! — Jesús, Jesús, sé para mí siempre Jesús. — Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo. — ¡Señor, que vea! — Señor, ¿qué quieres que haga? — Santa María, Madre del Amor Hermoso, ayuda a tus hijos. — ¡Señor mío y Dios mío! — Padre, no se haga mi voluntad, sino la tuya. — Corazón sacratísimo de Jesús, danos la paz. — Corazón dulcísimo de María, prepárame un camino seguro. — Hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima Voluntad de Dios, sobre todas las cosas. Amén — Señor, Dios mío: en tus manos abandono lo pasado y lo presente y lo futuro, lo pequeño y lo grande, lo poco y lo mucho, lo temporal y lo eterno. — Dios mío, te amo… pero ¡enséñame a amar! — Señor, tómame como soy, pero haz que sea como Tú quieres que sea. — Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor (Santo Tomás Moro, antes de su martirio). — Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. — ¡María, muestra que eres Madre! — Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, ten piedad de nosotros. — Mi Dios y mi todo. — Dios mío, gracias por lo que me das y por lo que me quitas. ¡Hágase Tú voluntad! — Te amo, Dios mío. — ¡Bendito sea el dolor! ¡Amado sea el dolor! ¡Santificado sea el dolor! ¡Glorificado sea el dolor!

Oración universal. (Después de cada frase, puede decirse: Te rogamos, ¡óyenos!)

Señor Jesús rico en misericordia, asiste desde el Cielo a todos los enfermos del mundo. —Sostén a quienes han perdido toda esperanza de curación. — Consuela a quienes gritan o lloran por sus tremendos dolores. —Protege a quienes no pueden ser atendidos o medicarse por falta de recursos materiales o ignorancia. —Alienta a quienes no pueden reposar porque deben trabajar. — Ayuda a quienes buscan en la cama una posición menos dolorosa. —Acompaña a quienes ven que la enfermedad frustra sus proyectos. —Alumbra a quienes pasan una "noche oscura" y desesperan. —Toca los miembros y músculos que han perdido movilidad. —Ilumina a quienes ven tambalear su fe y se sienten atacados por dudas que los atormentan. —Apacigua a quienes se impacientan viendo que no mejoran. —Calma a quienes se estremecen por el dolor. —Concede paciencia, humildad y constancia a quienes se rehabilitan. —Devuelve la paz y la alegría a quienes se llenaron de angustia. —Disminuye los padecimientos de los más débiles y ancianos. —Vela junto al lecho de los que perdieron el conocimiento. —Guía a los moribundos al gozo eterno. —Conduce a los que más lo necesitan al encuentro con nuestro PadreDios. —Bendice abundantemente a quienes los asisten en su dolor, los consuelan en su angustia y los protegen con caridad. Amén

 

Oración para tener una santa muerte

Señor mío crucificado acoge benigno la oración que te hago ahora para el momento de mi muerte.

Entonces Jesús mío, mis ojos lánguidos y moribundos no podrán fijarse en Ti,

súplela con esta mirada amorosa que ahora te dirijo

y Cuando mis labios secos, no puedan ya besar tus santísimas llagas,

acuérdate de los besos que ahora te imprimo y ten piedad de mí.

Cuando mis manos rígidas no puedan mas estrechar tu Cruz,

acuérdate del sentimiento con que ahora lo hago y ten piedad de mi.

Cuando finalmente mi lengua torpe y paralizada no pueda pronunciar palabra, acuérdate de mi invocación de este momento: Jesús, José y María os encomiendo el alma mía.

Señor Dios mío, ya desde ahora acepto de buena voluntad, como venida de tu mano, cualquier género de muerte que Tú quieras enviarme, con todas sus angustias, penas y dolores. Amen

ORACIÓN POR LA VIDA

Oración por la vidaPor S.S. Juan Pablo II

Oh, María aurora del mundo nuevo. Madre de los vivientes a Ti confiamos la causa de la vida; mira, Madre, el número inmenso de niños a quienes se les impide nacer, de pobres a quienes se les hace difícil vivir, de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana, de ancianos y enfermos muertos a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.

Haz que quienes creen en tu Hijo sepan anunciar con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo, el Evangelio de la vida. Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo, la alegría decelebrarlo con gratitud durante toda su existencia y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia, para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad, la civili zación de la verdad y del amor, para alabanza y gloria de Dios Creador y amante de la vida.

Del Evangelio de la Vida, dado en Roma, junto a San Pedro, el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, del año 1995.

 

Regina Coeli 
Reina del cielo
(Durante el Tiempo Pascual sustituye al Angelus)

V. Alégrate, Reina del cielo. Aleluya.
R. Porque el que mereciste llevar en tu seno. Aleluya.
V. Ha resucitado, según predijo. Aleluya.
R. Ruega por nosotros a Dios. Aleluya.
V. Gózate y alégrate, Virgen María. Aleluya.
R. Porque ha resucitado Dios verdaderamente. Aleluya.

Oremos:
Oh Dios que por la Resurrección de tu Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
te has dignado dar la alegría al mundo,
concédenos por su Madre, la Virgen María,
alcanzar el gozo de la vida eterna.
Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
R. Amén.

 

 Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Amén.

 

ORACIÓN POR EL MATRIMONIO

Señor, inspira estos hombres y mujeres
que llevan los títulos de "Esposo" y "Esposa".
Ayúdalos a mirarte a Tí,
a ellos mismos,
uno al otro,
para redescubrir la plenitud y el misterio
que una vez sintieron en su unión.
Ház que sean lo suficientemente honestos para preguntarse:
"Dónde hemos estado juntos
y hacia dónde estamos yendo?
Haz que sean lo suficientemente valientes para preguntarse:
"En qué hemos fallado?"
Haz que sean lo suficientemente fuertes para decir:
"Para mí, nosotros estamos primero."
Ayúdalos, juntos
a reexaminar su compromiso
bajo la luz de Tu amor,
de buena voluntad, abiertamente, con compasión.

Un Ave María...

Ave Maria

Salve

GLORIA AL PADRE

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de Nicea-Constantinopla

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un Solo Señor Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres, bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de maría la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato,
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

GLORIA A DIOS

Gloria a Dios en el Cielo
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria
te alabamos,
te bendecimos,
te adoramos,
te glorificamos,
te damos gracias.
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios,
Hijo del Padre:
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros:
porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor,
sólo tú Altísimo, Jesucristo
con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre.
Amén.

Oración por la paz

 
Rogámoste, Señor, que nos libres de todos los males, pasados presentes y venideros: y por la intercesión de la bienaventurada y gloriosa siempre Virgen, Madre de Dios, María, con la de tus bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo, y Andrés, y la de todos los Santos, danos propicio paz en nuestros días: para que, ayudados con el auxilio de tu misericordia, seamos siempre libres de pecado y seguros de toda perturbación. Por el mismo Cristo, Señor nuestro. Amén.
-La paz del Señor sea siempre con nosotros.

-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, danos la paz.

Benedicto XV (5 de agosto de 1915) concedió a los que, con el corazón contrito, rezaren esta piísima oración, venerable por su remotísima antigüedad, conservada en el Canon de la Misa, con las adjuntas invocaciones, indulgencia de trescientos días, cada vez; y a los que acostumbren a rezarlas durante el mes, indulgencia plenaria, una vez, dentro del mismo mes, con tal que, confesados y comulgados, rueguen a intención del Sumo Pontífice.

Oración de Juan Pablo II por la paz


Dios de infinita misericordia y bondad,
con corazón agradecido te invocamos hoy
en esta tierra que en otros tiempos recorrió san Pablo.
Proclamó a las naciones la verdad de que en Cristo
Dios reconcilió al mundo consigo (cf. 2 Co 5, 19).

Que tu voz resuene en el corazón
de todos los hombres y mujeres,
cuando los llames a seguir
el camino de reconciliación y paz,
y a ser misericordiosos como tú.

Señor, tú diriges palabras de paz a tu pueblo
y a todos los que se convierten a ti
de corazón (cf. Sal 85, 9).
Te pedimos por los pueblos de Oriente Próximo.
Ayúdales a derribar las barreras
de la hostilidad y de la división
y a construir juntos un mundo de justicia y solidaridad.

Señor, tú creas cielos nuevos
y una tierra nueva (cf. Is 65, 17).
Te encomendamos a los jóvenes de estas tierras.
En su corazón aspiran a un futuro más luminoso;
fortalece su decisión de ser hombres y mujeres de paz
y heraldos de una nueva esperanza para sus pueblos.

Padre, tú haces germinar
la justicia en la tierra (cf. Is 45, 8).
Te pedimos por las autoridades civiles de esta región,
para que se esfuercen por satisfacer
las justas aspiraciones de sus pueblos
y eduquen a los jóvenes en la justicia y en la paz.
Impúlsalos a trabajar generosamente por el bien común
y a respetar la dignidad inalienable de toda persona
y los derechos fundamentales que derivan
de la imagen y semejanza del Creador
impresa en todo ser humano.

Te pedimos de modo especial
por las autoridades de esta noble tierra de Siria.
Concédeles sabiduría, clarividencia y perseverancia;
no permitas que se desanimen en su ardua tarea
de construir la paz duradera,
que anhelan todos los pueblos.

Padre celestial,
en este lugar donde se produjo
la conversión del apóstol san Pablo,
te pedimos por todos los que creen
en el evangelio de Jesucristo.
Guía sus pasos en la verdad y en el amor.
Haz que sean uno,
como tú eres uno con el Hijo y el Espíritu Santo.
Que testimonien la paz
que supera todo conocimiento (cf. Flp 4, 7)
y la luz que triunfa sobre las tinieblas de la hostilidad,
del pecado y de la muerte.

Señor del cielo y de la tierra,
Creador de la única familia humana,
te pedimos por los seguidores de todas las religiones.
Que busquen tu voluntad
en la oración y en la pureza del corazón,
y te adoren y glorifiquen tu santo nombre.
Ayúdales a encontrar en ti
la fuerza para superar el miedo y la desconfianza,
para que crezca la amistad y vivan juntos en armonía.

Padre misericordioso,
que todos los creyentes
encuentren la valentía de perdonarse unos a otros,
a fin de que se curen las heridas del pasado
y no sean un pretexto
para nuevos sufrimientos en el presente.

Concédenos que esto se realice
sobre todo en Tierra Santa,
esta tierra que bendijiste
con tantos signos de tu Providencia
y donde te revelaste como Dios de amor.

A la Madre de Jesús,
la bienaventurada siempre Virgen María,
le encomendamos
a los hombres y a las mujeres
que viven en la tierra donde vivió Jesús.
Que, al seguir su ejemplo, escuchen la palabra de Dios
y tengan respeto y compasión por los demás,
especialmente por los que son diversos de ellos.
Que, con un solo corazón y una sola mente,
trabajen para que el mundo sea
una verdadera casa para todos sus pueblos.
¡Paz! ¡Paz! ¡Paz!
Amén.


VIGILIA DE ORACIÓN POR LA VIDA NACIENTE

ORACIÓN DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

Basílica Vaticana
Sábado 27 de noviembre de 2010

 

Señor Jesús, 
que con fidelidad visitas y colmas con tu Presencia
la Iglesia y la historia de los hombres; 
que en el admirable Sacramento 
de tu Cuerpo y tu Sangre
nos haces partícipes de la vida divina
y nos concedes saborear anticipadamente
la alegría de la vida eterna; 
te adoramos y te bendecimos.

Postrados delante de ti, fuente y amante de la vida, 
realmente presente y vivo en medio de nosotros, 
te suplicamos:

Aviva en nosotros el respeto 
por toda vida humana naciente, 
haz que veamos en el fruto del seno materno 
la admirable obra del Creador;
abre nuestro corazón a la generosa acogida
de cada niño que se asoma a la vida.

Bendice a las familias, 
santifica la unión de los esposos, 
haz que su amor sea fecundo.

Acompaña con la luz de tu Espíritu 
las decisiones de las asambleas legislativas, 
a fin de que los pueblos y las naciones 
reconozcan y respeten
el carácter sagrado de la vida, 
de toda vida humana.

Guía la labor de los científicos y de los médicos, 
para que el progreso contribuya 
al bien integral de la persona 
y nadie sufra supresión e injusticia.

Concede caridad creativa a los administradores
y a los economistas, 
para que sepan intuir y promover 
condiciones suficientes 
a fin de que las familias jóvenes puedan abrirse 
serenamente al nacimiento de nuevos hijos.

Consuela a las parejas de esposos que sufren 
a causa de la imposibilidad de tener hijos, 
y en tu bondad provee.

Educa a todos a hacerse cargo 
de los niños huérfanos o abandonados, 
para que experimenten el calor de tu caridad, 
el consuelo de tu Corazón divino.

Con María tu Madre, la gran creyente, 
en cuyo seno asumiste nuestra naturaleza humana, 
esperamos de ti, 
nuestro único verdadero Bien y Salvador, 
la fuerza de amar y servir a la vida, 
a la espera de vivir siempre en ti, 
en la comunión de la santísima Trinidad.

 


ORACION PARA PEDIR MAS FE:

Senor Jesus regalame por favor por la fuerza de tu Espiritu Santo el Don de la Fe. Yo creo en Ti, pero aumenta mi Fe; Tu lo sabes Senor, la paz y la felicidad que sentiria en mi vida si pudiera confiar mas y mas en Ti. Gracias Senor por escucharme. Amen.